9 de Diciembre del 2003 • Edición número 1,333
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Los estragos de la diabetes

En toda la población mundial, de cada 100 personas entre 5 y 10 pueden ser diabéticas. En la República Dominicana se estima que alrededor de un millón de personas padece la enfermedad.





Por Fausto Araujo

El mundo está padeciendo una alarmante epidemia de diabetes, la cual está provocando serios estragos. El futuro de la humanidad se encuentra seriamente amenazado con la prevalencia cada vez mayor de millones de niños, adolescentes, jóvenes y adultos que padecen de diabetes.

La galopante velocidad con que avanza la enfermedad endocrina más común, que algunos expertos consideran como un síndrome o como un trastorno crónico de base genética, ha provocado que el mundo en desarrollo dedique incontables horas y recursos económicos e intelectuales a la búsqueda de soluciones al mal. En los actuales momentos existen más de 200 millones de diabéticos en todo el mundo, y se prevé que esa cifra aumentará a 340 millones en el 2005, debido fundamentalmente al crecimiento de la población, al envejecimiento, la urbanización y al sedentarismo.

En el mundo occidental la diabetes que es una enfermedad causada principalmente por la obesidad y la falta de ejercicio afecta en la actualidad al 5 por ciento de la población.

Sin embargo, los estudiosos del curso de la enfermedad, que se caracteriza por la presencia de azúcar en la sangre, aseguran que por lo menos el 50 por ciento de todas las personas con diabetes mellitus en el globo terráqueo, desconocen que la padecen, lo que torna más alarmante la cifra de afectados.

En el caso de los Estados Unidos, las autoridades consideran que 17 millones de sus habitantes, cerca del 6 por ciento de la población, tiene diabetes. En la cifra se incluyen los casos no diagnosticados.

Estimaciones del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y del médico Kevin McKinney, director de la unidad clínica endocrinológica del Centro Médico de la Universidad de Texas, en Galveston, precisan que para el año 2050 entre 45 y 50 millones de personas residentes en Norteamérica padecerán la enfermedad.

El epidemiólogo K.M. Venkat Narayan, del CDC, reveló que en el año 2000 al menos uno de cada tres niños estadounidense se enfermó de diabetes a causa de injerir más alimentos y hacer menos ejercicio.

Los expertos norteamericanos afirman que desde mediados de la década de 1960 hasta la mitad de la década de 1990, el número de casos diabéticos se triplicó en Estados Unidos, y que de 11 millones registrados en el 2000 pasó a 17 millones en el 2003.

En América Latina, el número de diabéticos se ha incrementado notablemente a causa de que millones de personas han estado llevando un estilo de vida caracterizado por el poco ejercicio y una dieta alta en grasa.

El Programa de Fallo Cardiaco del Hospital Herman de Houston, Texas, Estados Unidos, asegura que la tendencia de crecimiento de la enfermedad en la región es de un 70 por ciento entre las personas de 30 a 50 años de edad y de un 30 por ciento entre los que tienen de 60 a 70 años.

Una enfermedad incurable

La diabetes, que significa azúcar en la sangre, es una enfermedad incurable, pero que puede controlarse a los fines de mejorar la calidad de vida de los pacientes, los cuales suelen tener antecedentes familiares, lo que significa que es hereditaria.

La misma se divide en hiperglicemia cuando la persona afectada posee una cantidad excesiva de azúcar en la sangre –y en hipoglicemia, cuando el paciente concentra poca azúcar en la sangre. Tanto la diabetes hiperglicémica como la hipoglicémica que no respetan la vida de ningún ser humano afectado, a menos que no sean atendidos a tiempo– tienen su razón de ser en la insuficiencia del páncreas para producir insulina.

La mayoría de los alimentos que ingieren las personas se convierten en glucosa, y el páncreas, que es uno de los órganos que se encuentra cerca del estómago, crea una hormona llamada insulina para ayudar al cuerpo a regular la glucosa. En las personas que padecen diabetes el páncreas no segrega la insulina suficiente, lo que aumenta el contenido de azúcar y grasa en su sangre.

Los síntomas característicos de un diabético son mucha sed y ganas de orinar, hambre constante, cansancio, piel reseca e infecciones frecuentes; y en muchos, se observan síntomas de fiebre, vómitos o dolor de estómago.

En el mundo hay dos tipos de diabetes: la uno, que está presente en una de cada diez personas que la desarrollan cuando son niños o jóvenes y requieren inyectarse insulina para poder vivir; y la dos, que es la que abarca a la mayoría de los afectados, los cuales la consiguen a partir de los 30 años de edad y se controla con dietas, ejercicios físicos, píldoras e insulina. Entre los factores claves para que una persona sufra de diabetes, los expertos citan la obesidad, la falta de ejercicio, una edad superior a los 45 años, la presión sanguínea alta, la procedencia de familias que padecen la enfermedad, así como altos niveles de triglicéridos o de colesterol en la sangre.

De ser hasta hace poco un trastorno casi exclusivo de los adultos, cada día es mayor la cantidad de niños que padecen la enfermedad.

Los especialistas que dan seguimiento a la diabetes a nivel mundial están muy preocupados, debido a que cada vez es mayor la cantidad de niños y adolescentes que presentan sobrepeso.

Un estudio de la Universidad de Yale, en Norteamérica, revela que en estos momentos en el mundo hay 22 millones de niños menores de cinco años que están pasados de libras.

Considerado como un grave problema de salud pública, en los Estados Unidos el índice de gordura supera el 25 por ciento de la población menor de edad; en España y Europa al 15 por ciento, y en la sociedad dominicana al 13 por ciento, según investigaciones.

Expertos estadounidenses plantearon recientemente que uno de cada cuatro niños obesos tiene tolerancia a la glucosa reducida, el cual es un síntoma precoz de la diabetes y que pueden sufrir de enfermedades cardiovasculares.

Hace poco, especialistas del Hospital de la Paz, en Madrid, España, afirmaron que un 40 por ciento de pacientes menores de edad examinados en el centro iniciaron la obesidad en el periodo neonatal. En la República Dominicana, “la situación es de sumo cuidado”, de acuerdo con el doctor Carlos Sturla, responsable del cuidado de niños obesos en el Instituto Nacional de la Diabetes, quien explica que hace 10 años hablar de menores con diabetes tipo 2 en el país era inconcebible. Las personas que padecen diabetes sufren alteraciones en muchos órganos del cuerpo, pues son afectados del corazón, con presión alta; de los riñones, de la vista, del sistema nervioso, de los pies, de fallas renales, del colesterol y de la circulación. Los especialistas dicen que una de las complicaciones más comunes y tristes de la diabetes es la amputación de piernas a causa de la mala circulación que provoca la gangrena. Cada año a miles de personas se les corta un pie o una pierna en el mundo por descuido de su diabetes. De igual manera, el doctor Juan Lorenzo Ubiera, especialista en retina y vítreo del Centro Láser, observa que la diabetes provoca la retinopatía, que es una enfermedad que daña los vasos sanguíneos de la retina: membrana transparente situada en la parte posterior del ojo que procesa las imágenes enfocadas por ella a través de la córnea y el cristalino. “La retinopatía diabética que afecta a casi todas las personas que han padecido de diabetes por más de 30 años- es una de las principales causas de ceguera en las personas en edad productiva”, de conformidad con el doctor Lorenzo Ubiera.

Los expertos aconsejan que una de las mejores medicinas para controlar la diabetes y evitar morir es caminar de dos a tres horas a la semana. Aseguran que las caminatas disminuyen en casi un 40 por ciento la tasa de mortalidad por cualquier causas en una persona que padezca la enfermedad.

Recientemente, investigadores del Centro Nacional de Prevención de Enfermedades Crónicas de Atlanta, Estados Unidos, dieron a conocer un trabajo sobre la incidencia de la diabetes en las dietas y las actividades físicas de las personas.

El trabajo se hizo con 2 mil 896 adultos diabéticos de una edad media de 58.7 años, el 39.2 por ciento de los cuales tenía sobrepeso y el 32.4 por ciento eran obesas. Después de un seguimiento de ocho años –dicen los investigadores- se determinó la actividad física de cada uno y se valoró el número de muertes y las causas que las provocaron.

Al compararse los casos de las personas inactivas con los de las personas que caminaban al menos dos horas por semana, se observo una disminución en la tasa de mortalidad por cualquier causa del 39 por ciento y por enfermedad cardiovascular del 34 por ciento.

La investigación arrojó que los índices de mortalidad más bajos se observaron entre las personas que caminaban entre tres y cuatro horas semanales.

Por otra parte, científicos de Alemania, Estados Unidos y Japón han dado a conocer recientes investigaciones por medio de las cuales procuran combatir con éxito la diabetes.

Los expertos alemanes, del Instituto de Farmacología de la Universidad Bonn, en coordinación con catedráticos de la Universidad Autónoma de México, han observado las labores de curanderos mexicanos, que utilizan, con sobrados éxitos, plantas medicinales para reducir los niveles de azúcar en la sangre. Orientados por los curanderos, los científicos están ensayando una fórmula con plantas medicinales para hacerle frente a la diabetes.

El experimento cuyo éxito ha sido comprobado con ratas- consiste en hacer una especie de cocido de las plantas medicinales en seco.

La revista británica “Nature Medicine” trajo a colación hace poco un trabajo donde un grupo de científicos norteamericanos y japoneses lograron sanar a varios ratones diabéticos inyectándoles genes para la fabricación de insulina. Los genes inyectados transforman las células del hígado en células pancreáticas, para que las mismas produzcan niveles normales de insulina.


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