9 de Diciembre del 2003 • Edición número 1,333
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El Cafecito de [A]HORA

José Eliseo Noble Espejo
¡Peligro! Militares en la política

El ex secretario de las Fuerzas Armadas y del Ejército Nacional explica que existe un total distanciamiento de los militares con la misión de defender la integridad del Estado. Su incursión en la política es un peligro de lesa patria.





Por Carlos O. Pérez

El general retirado José Eliseo Noble Espejo es un militar de carrera que se formó en el Ejército Nacional tanto en tiempo de represión militar como en democracia.Vivió en carne propia el ser orientado por una ley orgánica que sigue sin corresponder con la realidad de un proyecto de nación, ante un país carente de institucionalidad y donde impera el corrupción.

39 años y cuatro meses fueron necesarios para conocer a fondo las Fuerzas Armadas como un pequeño grupo militar que es amigo del Presidente de turno, y con el solo propósito de lograr provechos particulares.

En una entrevista con [A]HORA, Noble Espejo se lamenta que no existan castigos drásticos y ejemplares para aquellos jefes militares que se han pronunciado abiertamente a favor del continuismo del presidente Hipólito Mejía, a la vez que incursionan en la política en busca de ascenso, puestos de dirección y prebendas personales.

[A]hora. ¿Se le está dando cumplimiento a la ley orgánica de las Fuerzas Armadas?

José Eliseo Noble Espejo. Lo que pasa es que estamos supuestamente dirigidos por un régimen democrático, sin embargo la conducta de las Fuerzas Armadas es como si estuvieran orientadas por un régimen dictatorial y esa incoherencia mueve a muchísimos eventos. Los militares deben moverse en base a una doctrina sustentada en el fundamento de su accionar, ya sea en el plano militar o en la sociedad y realmente no existe esa doctrina en el país. Entonces, el accionar está orientado por todos los principios y normas que heredamos de la época de la dictadura de Trujillo.

[A]. ¿No ha habido una directriz unificada para todos los jefes de las FFAA?

JENE. Tenemos el concepto de que cada comandante tiene su librito, lo que implica que debemos hacer la voluntad del que manda y en el proceso histórico de República Dominicana nos encontramos que la voluntad del Presidente impera sobre todas las instituciones y eso hace que se pierda la institucionalidad. Existe una mente individualista que lleva a que los jefes hagan los que ellos quieren en el momento en que gobiernan y cuando cambia el jefe, cambia la estructura, la conducta y todo. Además, existe una falta de continuidad de las instituciones.

[A]. ¿Aún permanecen los preceptos trujillistas en el manejo de la estructura militar?

JENE. Trujillo creó en su persona la sustitución de la clase gobernante, en la que él y sus allegados eran los que gobernaban y el que no tuviera vínculo con ellos, no tenía derecho. Esa misma situación se hereda hoy día, pero no con el individuo como dictador, sino con el partido y con el Presidente de turno.

Lo que pasa es que las Fuerzas Armadas se han alejado de la población civil, porque heredan una conducta dictatorial dentro de un régimen democrático y eso les hace ver al civil como a un enemigo. Entonces, no existe relación cívico-militar, y los dos no trabajan juntos para lograr un desarrollo armónico del país.

[A]. ¿Significa que la ley orgánica de las FFAA no tiene razón de ser?

JENE. Esta ley norma la vida individual y particular de sus elementos, o sea, establece los mecanismos de ascenso, ingreso y egreso, las prerrogativas, beneficios y muchas cosas. Acontece que en la medida que cambia la condición del que comanda, cambia la condición de vida de todos, y prevalece el libro del que manda y de quien lo representa... entonces automáticamente las normas de la ley se rompen en cada gobierno. Todos los gobiernos las rompen, unos en mayor medida que otros.

[A]. ¿Es el Presidente de la República el único violador de la estructura militar?

JENE. Normalmente, la ley orgánica se viola por sugerencia de los mismos militares con relación al Presidente. Muchas veces, cuando un Presidente llega al poder no conoce todas las leyes de las instituciones y les da el derecho a los que comandan y estos lo que hacen es que lo asesoran basados en los intereses personales y de grupos y le justifican al Presidente que es válido hacer muchas cosas de esas.

[A]. ¿Por qué participa el militar en política?

JENE. Por varias razones: primero, por un destino manifiesto, en la que el militar cree que su deber es cuidar la nación y que más nadie puede hacerlo; lo cual es un error, porque muchas veces asumen posiciones de juez, réferi o salvador que no le corresponde.

Segundo, el interés particular. Cuando el individuo quiere casarse con la gloria; y tercero, en el caso de la República Dominicana, los que buscan el interés personal, donde los actores tiene intereses muy marcados como ascender de rango, lograr puestos de dirección y prebendas. Últimamente se ha asumido la práctica de que para ascender hay que incursionar en política, pero no siempre fue así.

[A]. ¿Significa esto que los militares ven en la política un modo de ascender?

JENE. No. Lo que pasa es que cuando se debilita la institucionalidad, con la orientación que dan los superiores se van las cosas por este derrotero.

Si el comandante asume posiciones partidistas, los subordinados buscan esa tendencia. Pero si el comandante en jefe que es el Presidente de la República reprime y castiga ejemplarizantemente cualquier participación en política, nadie se atreve a cruzar por ese camino… Pero si él lo alienta, todos se meten por ese camino.

[A]. ¿Ese es el caso ocurrido con los generales Zorrilla Ozuna y Uribe Peguero?

JENE. Sí, porque no hubo una sanción ejemplarizante… no la hubo.

[A]. ¿Existen castigos por la incursión de un militar en la política partidista?

JENE. Las leyes y reglamentos lo prohíben y lo castigan de forma drástica.

[A]. ¿De qué manera?

JENE. El reglamento establece que no se puede hacer uso de fuerza militar fuera de los cuarteles, en otra actividad que no sea defensa nacional. Es decir, el comandante que en unas elecciones utiliza a un militar para hacer cualquier actividad que no sea la seguridad de las elecciones, está cometiendo una falta grave, de lesa patria… entiéndase así.

[A]. ¿Podemos inferir, en función de su respuesta, que si el Presidente permite que jefes de Estado Mayor se pronuncien tan abiertamente a favor de la reelección, es que él está afianzado en ese apoyo para continuar en el poder?

JENE. Recuerda que en 1978 el Presidente Balaguer sentía que el apoyo de los militares le garantizaba la permanencia en el poder. Hoy, nosotros podemos diferir con el actual gobierno, creer que las buenas relaciones con los militares y la participación de éstos en política le puede permitir cualquier situación que le favorezca. Normalmente, cuando las Fuerzas Armadas se relacionan demasiado, emocionalmente, con la clase política dominante, suceden estas cosas.

[A]. ¿Puede decirse que hay un retroceso?

JENE. Podemos decir que cuando las Fuerzas Armadas actúan centradas en un comportamiento institucional y profesional causan menos riesgos e incertidumbre a la sociedad y ayudan más al desarrollo de la nación.

[A]. ¿Cuál debería ser el papel de los militares actualmente?

JENE. La misión de las Fuerzas Armadas está establecida en la Constitución como la salvaguarda del territorio y el cumplimiento de la Constitución y las leyes, pero también pueden ser utilizadas en programas de desarrollo nacional.

[A]. ¿No hay una directriz correcta que conduzca al bienestar social?

JENE. Hay falta de lógica de los planificadores del país y muchas veces los políticos y los gobiernos hacen cosas que la gente no desea y en cambio, anhelan hacer cosas que la gente no quiere.

Nosotros encontramos que a veces Obras Públicas hace una calle o camino vecinal, y resulta que la población no quiere eso, sino una escuela, por ejemplo, o una cañada. Ese es el problema.

Modernización

JENE. Cuando yo fui jefe de Estado Mayor del Ejército, gobernaba Leonel Fernández, quien emitió un decreto de modernización del Estado y dentro de esa política hicimos un proyecto de modernización del Ejército y se delineó lo siguiente:

El Ejército debe estar integrado por hombres y mujeres capaces y eficientes que den una respuesta adecuada a la sociedad con el menor costo posible, porque no podemos seguir con el concepto de que el presupuesto de Defensa sea más grande que el presupuesto de Educación o el de Salud, como sucedió este año.

[A]. ¿Eso significa que a los militares se les entrena erróneamente?

JENE. Se le está dando un entrenamiento equivocado, basado en la época de la dictadura y la guerra fría.

[A]. ¿Y qué pasó con ese proyecto de modernización que no prosperó?

JENE. Una razón sencilla. Que no existe continuidad en el Estado y predomina una expresión muy típica dominicana de quítate tú para ponerme yo.

[A]. ¿Qué se ha hecho para cambiar la obsolescencia de la ley que rige la milicia?

JENE. Se han querido cambiar algunas cosas, pero lo que han sugerido son modificaciones muy triviales y coyunturales, no son unas transformaciones profundas. No lo hubo en el gobierno de Leonel Fernández, ni ahora.

[A]. ¿Entonces no hay perspectiva de modernizar las FFAA?

JENE. No hay un proyecto a largo plazo que oriente la transformación de las Fuerzas Armadas y la conducta; no hay una política de seguridad nacional, nunca la ha habido, la que utilizamos es la trazada por los Estados Unidos; no ha habido una doctrina militar que establezca una estrategia militar nacional, porque usamos la que viene desde la época de Trujillo y en función a los intereses del Gobierno, se le da mayor facilidad, más dinero o menos, dependiendo de la orientación que tenga el gobierno. Por ejemplo, en estos tiempos hay mucha inversión en armas, bajo alegato de posibles atentados terroristas o vínculos con el narcotráfico.

Perfil

Ingresó a la academia militar en septiembre de 1962. Fue director del Instituto Militar de Educación Superior, comandante de la Quinta Brigada, jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional desde 1998 al 2000, director del Instituto de los Derechos Humanos. Subsecretario de las Fuerzas Armadas y escritor de ensayos sobre militarismo en América Latina.2003 • Edición número 1,333


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