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Tesoros arqueológicos submarinos
El turismo arqueológico submarino es uno de los mercados con mayor crecimiento en el mundo y la República Dominicana posee excelentes lugares para su práctica.

Por: Javier Noguera
asieselambiente@hotmail.com www.enel.net/puntoecologico
Todos los objetos antiguos que encontramos sumergidos en cualquier fuente de agua, lo que conocemos hoy día como restos arqueológicos, constituyen las huellas que los hombres del pasado nos dejaron. Son los testigos per se de lo que ahora nos pueden contar.
Preguntas tales como: ¿Quiénes eran esos hombres?, ¿cómo vivían?, ¿cuáles eran sus problemas? y ¿cómo los resolvieron?, entre otras, son frecuentes entre los arqueólogos, pero lo más importante de todo es lo que podemos aprender de ellos.
La arqueología nos da la oportunidad de que a través de la búsqueda de esos testigos del pasado, podamos conocer detalles de la evolución del ser humano, explorando los lugares donde se encuentran, extraerlos, restaurarlos y exponerlos al público o bien sea únicamente para estudiarlos en el lugar donde se encuentran, lo que en arqueología se llama in situ.
Para conocer esta historia es preciso conocer detalles sobre su época, buscar datos en los textos antiguos y en las narraciones de viajeros y gobernantes. Es así, como también desde hace muchos años, la búsqueda de tesoros submarinos se ha convertido en una actividad que ha cautivado la mente del hombre.
Y esto se debe originalmente al considerar que en el fondo del mar hay una incalculable cantidad de tesoros: galeones hundidos cargados de plata, cofres con lingotes de oro, etc.
Por otro lado se piensa que una cuarta parte de todo el oro y la plata extraídos de la tierra ha ido a parar al fondo de los mares, donde espera ser rescatado. Todas estas conjeturas se basan en que centenares de barcos, cargados de oro y plata, naufragaron durante los cinco últimos siglos a consecuencia de ciclones, tormentas o combates.
Datos históricos
A principios del siglo XX, específicamente en el año 1907, se hicieron los trabajos que pueden ser considerados como el inicio de la arqueología submarina. Un pescador de esponjas, griego, localizó frente a la población de Mahdia, en la costa tunecina, a 40 metros de profundidad y a 5 kilómetros de la orilla, lo que él consideró que eran unos cañones. Inmediatamente el Departamento Marítimo de Bizerta (Túnez) organizó la expedición para la extracción.
Se emplearon equipos de buzo de escafandra clásica y una grúa que se instaló sobre una embarcación. Al ser llevado a bordo uno de los supuestos cañones, y después de quitar las incrustaciones biológicas que lo cubrían, se percataron que se trataba de una columna de mármol griega de estilo jónico.
Desde los primeros trabajos de George Bass, en Turquía, en la década del 60, la arqueología subacuática, realizada con metodología y técnicas de trabajo análogas a las empleadas en tierra, ha tenido un desarrollo creciente
Sin embargo, fue Jaques Ives Cousteau quien sentó las bases de la arqueología submarina en sus incursiones por numerosos pecios romanos hundidos cerca de la costa de Marsella.
En República Dominicana
Las embarcaciones Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción, El Conde Tolosa o La Tolosa y Nuestra Señora de Guadalupe son tres de las cientos que se encuentran en las costas dominicanas, y gracias a un documental realizado por un equipo encabezado por Roberto Llerena, podemos tener la oportunidad de conocer lo que por más de trescientos años han estado ocultando celosamente las aguas del mar Caribe.
Roberto Llerena y su esposa Laura de Llerena, desde hace varios años han estado filmando y realizando una serie de documentales sobre la arqueología submarina de la República Dominicana, desde hace varios año. Este material es inédito, pero se encuentra ya en su fase de terminación, y han contado a lo largo de este trabajo con la colaboración de la Oficina Nacional del Patrimonio Cultural Subacuático.
Según Roberto Llerena, la República Dominicana es considerada por los expertos como la "isla más importante en las Antillas " en cuanto a la enorme cantidad de hundimientos y de la misma manera la que más barcos ha rescatado hasta el momento, y esto tiene una importancia dramática, ya que es necesario regular estos trabajos, para impedir la destrucción de los bellos galeones que aun quedan, ya que su sola presencia es extraordinaria para los ojos del hombre y cuentan una silenciosa historia de las tragedias y la forma de vida de sus navegantes y pasajeros.
Embarcaciones hundidas
Entre los tesoros compuestos por monedas de oro y joyas, es famoso el del rico galeón portugués Florencia, barco de gran tamaño que desplazaba 961 toneladas y llevaba a bordo 400 soldados, 52 cañones, además de 100 tripulantes. Transportaba un formidable tesoro cuando fue atacado por piratas y hundido a 20 metros de profundidad, a la altura de la pequeña isla de Mull, al oeste de Escocia.
En el siglo XVI se trató de rescatarlo, pero las técnicas de buceo y aquella profundidad resultaron insuperables. Durante la época del descubrimiento de América fueron transportadas desde el Nuevo Continente hasta Europa, principalmente a España, miles de toneladas de plata y cientos de oro; se calcula que, entre los años de 1530 y 1560, solamente la ciudad de Sevilla recibió, por mar, 101 toneladas de oro y 567 de plata.
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