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Wilfredo Mora
Un maestro de la medicina legal
Fue un verdadero representante de la medicina nacional. La trayectoria de su vida profesional alcanzó sobre las cuatro décadas de ininterrumpida labor, ora como médico de hospitales y clínicas, ora como docente por más de 30 años, incluso poco antes de morir se desempeñaba como jefe de residencia de medicina interna en el Hospital Luis Eduardo Aybar.
Su nombre completo era Nelson Williams Astacio Hernández y era oriundo de Hato Mayor del Rey, nacido en el mes de noviembre del 1930. Desde los tres años vivió en Santo Domingo, en el barrio Mejoramiento Social (Bameso), donde sin dudas aprendió acerca de la lucha gremial que le caracterizó en vida. En su última morada habitó en la calle Geraldino González, en el ensanche Piantini. En sus años mozos trabajó por muchos años de secretario del Fiscal en el Palacio de Justicia del Distrito Nacional.
Pícnico, afable, comunicativo, sencillo y humilde, cooperador para los intereses de sus alumnos, pero también respetuoso y culto, fueron los rasgos que recuerdan sus amigos y colegas que disfrutaron de su existencia. El doctor Astacio Hernández debutó como gremialista al fundar el Movimiento Renovador de la UASD, que enfrentó a los profesores médicos que se oponían a que esa academia adoptara las transformaciones y los cambios de entonces. Su actitud de entonces estaría vinculada a la fundación de la Universidad Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), en 1966. En 1973 se convertiría por primera vez en presidente de la Asociación Médica Dominicana (AMD) y enarbolaría la lucha para que en los hospitales del Estado se instalaran las boticas populares. Esa medida se materializó años más tarde, y hoy día numerosos dominicanos pueden adquirir algunos medicamentos a bajo costo. Repetiría un nuevo mandato de la AMD en 1983.
Durante muchos años se ocupó de la cátedra de Medicina Legal en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la que inició inmediatamente después de la Guerra Civil dominicana hasta la década de los 80. Fue ese escenario en el que manifestó su espíritu activo. Sus dotes de académico y sus finos conocimientos sobre la materia le valieron gran admiración entre quienes fueron sus alumnos. De aquella época se conoce hoy su importante compilación de textos médico legales intitulada Medicina Legal y Osamenta Jurídica para su Ejercicio en República Dominicana, además de incluir su importante ensayo sobre medicina del trabajo.
Era un consagrado de la vida profesional, recopiló a los mejores clásicos vivos de la medicina legal y actuó acorde a los consejos de esos maestros. Recopiló también leyes, decálogos de ética del médico forense, escritos firmes y normas periciales importantes. Era un erudito en cada acto de su vida académica, siempre estaba preocupado y atento por los problemas de sus estudiantes, sonreía y daba solución a los problemas. Sus clases eran dinámicas y al enseñar prefería referirse al aspecto de enseñar sobre los peritajes médico legales, de los que consideraba requerían de conocimientos especiales y profundos.
Trabajó en el Hospital Padre Billini y en el Hospital Central de las Fuerzas Armadas.
Su muerte se produjo en Santo Domingo a la edad de 73 años, producto de un infarto cardíaco. La AMD) lo declaró por su egregia labor en la medicina y por su aportes acumulados en las ciencias médicas dominicana Maestro de la Medicina.
Cardiólogo internista, el doctor Astacio Hernández fundó en el país la primera residencia de medicina interna.
Aunque era hipertenso y diabético se mantenía activo en la consulta y en los servicios de la medicina. Era madrugador, caminaba una hora cada mañana. Vivía muy tranquilamente en su hogar, junto a pocos amigos que le visitaban.
Queda entre los que le tributamos admiración y respeto la memoria del maestro querido, que por sus múltiples méritos y por ser al menos para mí que no tuve el placer de conocerlo, pero sí de leer sus trabajos uno de los pioneros de la medicina legal, y la distinción de nuestro último adiós.
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