Justici[a]
Los indultos humanizan y descongestionan las cárceles
Los reclusos suelen ser indultados por el presidente de la República, previamente depurados, en fechas especiales: 24 de diciembre, 27 de febrero y 16 de agosto

Por Lauterio Vargas
A la hora de ver y evaluar críticamente cómo se degrada su nivel de vida para la mayoría de dominicanos lo peor no es pasar hambre ni vivir al borde de un precipicio, o estar enfermo y no tener dinero para ir al médico y comprar las medicinas, lo peor, según se comenta en las calles y barrios, es caer preso. No es para menos en un país donde las cárceles son verdaderos infiernos.
La Procuraduría General de la República, para aliviar la reclusión de los reos y ayudarlos a salir, inició los llamados indultos masivos como una forma de descongestionar los penales.
Las 34 cárceles del país albergan a más de 16 mil reclusos, aunque sólo tienen capacidad para 7 mil.
Desde que se siente la brisa de Navidad o cuando militares y policías comienzan a preparar los colores para pintarse las caras y participar en el tradicional desfile con motivo del día de la Independencia los reos inician los trámites para solicitar la amnistía.
Si no consiguen su objetivo en esas fechas vuelven y se preparan para solicitar el perdón el 16 de agosto, fecha en que se celebra el día de la Restauración.
Para el próximo 24 de diciembre ya muchos reclusos se están frotando las manos, pues el Procurador General de la República informó que para las festividades navideñas de este año contempla indultar entre 700 y 1,000 presos, entre los que incluirá a los ancianos y enfermos, con lo cual se elevaría a más de 2,500 los presidiarios indultados en la gestión del presidente Hipólito Mejía.
El 16 de agosto recién pasado fueron indultados 493 presos, todo un precedente.
Con su tono pausado y haciendo galas de toda la ecuanimidad del mundo el doctor Víctor Céspedes Martínez asegura que los indultos masivos continuarán este fin de año como parte de una política que tiene como objetivo humanizar las cárceles y descongestionarlas.
UN PRESIDENTE INDULGENTE
Con los 493 reos excarcelados el pasado 16 de agosto el presidente Hipólito Mejía, haciendo uso de una atribución que le confiere el artículo 55 de la Constitución, ha indultado a 1,775 presos en lo que lleva de gestión.
Una cantidad que contrasta con los 572 reos que fueron beneficiados con el perdón durante los cuatro años de la gestión del doctor Leonel Fernández, incluyendo 118 excarcelados el 16 de agosto del 2000, el mismo día en que se produjo el cambio de mando. Entre una administración y otra hay una diferencia de 1,203 presos indultados.
El próximo indulto está en proceso. Sobre el escritorio del Procurador hay entre cuatro y cinco mil expedientes de reclusos que han cursado su solicitud de perdón. Ahora viene el proceso de depuración.
De acuerdo a las estadísticas, el gobierno de Hipólito Mejía ya tiene una marca propia. En diciembre del 2000 recibieron el perdón 308 reclusos; el 27 de febrero de 2001 fueron libertados 194; mientras que para el 16 de agosto de ese mismo año, día de la Restauración, libertaron otros 212 reos, y 162 el 24 de diciembre, para un total de 568 reos indultados.
En tanto que para el 27 de febrero, 26 de agosto y 24 de diciembre del 2002 recibieron el perdón un total de 280 reclusos.
En lo que va de este año los indultos llevan un buen ritmo. En febrero el mandatario condonó sus penas a 126 reos y el 16 de agosto excarceló a otros 493, para un total de 619; una cifra que sumada a 280 del 2002, 568 del 2001 y 308 del 2000 asciende a 1,775.
INDULTADOS QUE REINCIDEN
A pesar de que las autoridades exhortan a los favorecidos con el perdón para que se alejen de las actividades delictivas, de los perdonados una minoría no dura ni siquiera medio día para volver a sus andanzas. Hay reos amnistiados que al llegar a la puerta del penal les han ocupado porciones de droga y automáticamente son devueltos a las celdas.
El caso más sonado es el de Martín Sala Sierra, quien a los pocos meses de ser indultado violó a cinco adolescentes en el poblado de Boca Chica, a las cuales previamente asaltó. Una de las violadas tenía 14 años de edad, a la cual raptó por 24 horas.
El hombre fue reapresado y condenado a 30 años de prisión, lo raro del caso es que el indulto se hizo efectivo a pesar de que tenía cinco fichas por robos y asaltos a mano armada, así como por constituirse en asociación de malhechores.
El otro caso tiene que ver con Noemí Rosario Díaz, quien fue indultada en diciembre de 2001 y luego dio pie a un proceso que llamó la atención de toda la opinión pública.
La joven era conocida como la Reina del Extasis, pues cumplía una condena de 7 años de prisión por intentar sacar del país 15 mil pastillas de éxtasis. Con apenas un año y cuatro meses en prisión fingió estar enferma y entregó certificados médicos falsos para ser excarcelada, pero desde que fue dejada libre abordó un avión y se fue del país.
Después de ese escándalo la Comisión de Indultos elaboró un nuevo reglamento. Antes de ordenar la libertad de los reos la Procuraduría General de la República publica un listado con los nombres de los candidatos al indultos en un periódico de circulación nacional. El aviso tiene el objetivo de que si alguien tiene oposición sobre algún reo la presente y objete su libertad.
EL INDULTO DE DICIEMBRE
La Comisión de Indultos, además de esa medida, para el indulto del 24 de diciembre se traslada las cárceles. Allí se da un proceso de entrevista personal con los reos que hicieron su petición.
Los presos que recurren al indulto tramitan sus expedientes a través sus familiares, entidades religiosas y organizaciones de la sociedad civil que trabajan en las cárceles.
El trabajo de recepción de los expedientes tiene su calendario. Y luego viene el trabajo de depuración, que lo hace la Comisión de Indultos, que está integrada por los alcaides de las cárceles, el director general de Prisiones, el Procurador General de la República, el coordinador de la Pastoral Penitenciaria, representantes de la sociedad civil y de los derechos humanos.
Para otorgar el perdón se toma en cuenta el comportamiento de los reclusos dentro del penal, las recomendaciones de las autoridades carcelarias o grupos de la sociedad civil y que tengan más de la mitad de la pena cumplida.
Los presos deberán presentar a la Comisión de Indultos una instancia dirigida al presidente de la República, vía el Procurador, en la cual se haga constar la fecha en que ingresó a la cárcel y la infracción que cometió. También debe presentar un certificado de su condena del tribunal que lo procesó y un certificado de buena conducta del alcaide del penal. No puede faltar un documento en el que exprese su arrepentimiento. |
 |
Más articulos
Los indultos humanizan y descongestionan las cárceles
Rafael Camilo:
La reforma tributaria que propone el Gobierno es una trampa
La epidemia de los abortos provocados
El aborto según la Iglesia
El ALCA es un peligro
Los canallescos impuestos
Jordi Oliveras:
Queremos ser vanguardia e ilusionar al mundo
Feria Ambiental Dominicana
La Fiesta de la Ecología
Cómo protegerse de los virus de Internet
|