|
El ADN invierte
RD$26 millonesen el aseo de la ciudad
Por Juan de la Cruz
La inversión mensual que hace el Ayuntamiento del Distrito Nacional en el aseo y por la recogida de aproximadamente 1,800 toneladas de basura diaria es de RD$26 millones, lo que ha tenido que asumir esa entidad edilicia directamente al retirarse las compañías Proaseo y Colimec de esa actividad. Mientras los ingresos que recibe el ayuntamiento del presupuesto de la nación a través de la Liga Municipal Dominicana es de tan sólo RD$38 millones.
Tan sólo para darle mantenimiento al vertedero de Duquesa el ADN tiene que pagar 1 millón 800 mil pesos mensuales. El síndico Roberto Salcedo entiende que aunque la jurisdicción del mismo corresponde al Ayuntamiento de Santo Domingo Norte es necesario buscarle una solución de Estado por el alto costo que supone su mantenimiento, de manera que no afecte la salud de quienes viven a su alrededor y de toda la ciudad.
Salcedo señala que la gestión que encabeza ha demostrado en un año que la ciudad de Santo Domingo es viable, porque se ha hecho en ella un gran trabajo de aseo mediante la recogida de basura en las calles y de tierra en los contenes, lo que demuestra que cuando se quiere se puede.
Expresó que una muestra de ello es la Zona Colonial, que durante las anteriores administraciones municipales había sido un gran dolor de cabeza, pero mediante el esfuerzo tesonero de sus empleados del cabildo y utilizando equipos adecuados a la características de la zona se ha logrado resolver el problema del aseo y ornato de ese centro histórico.
El alcalde dijo que, aunque la empleomanía fija del ADN es de unos mil empleados, la nómina real llega a cerca de 4 mil por las brigadas permanentes que están en las calles barriendo y recogiendo la basura.
Manejo de los desperdicios
En América Latina y el Caribe se estima que cada habitante produce entre 0.5 y un kilogramo de basura por día, lo que significa que una familia de cinco personas genera en un mes de 80 a 100 kilogramos de desperdicios. El manejo adecuado de los desperdicios en la región constituye, por ello, uno de los grandes desafíos de la salud pública. Y pese a que en los últimos años se han registrado cambios sustanciales hacia una solución a mediano plazo hay mucho camino por recorrer.
En casi todos los países del área existen ejemplos aislados de una labor buena o aceptable en el tratamiento de la basura, sobre todo en las urbes. Sin embargo, el panorama general es menos alentador por las grandes deficiencias en las ciudades del interior y aun en algunas capitales, especialmente en Centroamérica. Los mejores ejemplos están en Chile y Cuba, que presentan coberturas nacionales de recolección y disposición final superiores al 95 y 75 por ciento, respectivamente. En el resto de la región estos niveles son de 50 a 70 por ciento, para la recolección, y de menos de 30 por ciento para la disposición final.
El método de disposición final más usado en la región es el relleno sanitario, cuyo costo varía de 3 a 10 dólares por tonelada. Durante los años 70 y 80 se instalaron en la región 30 plantas de reciclaje-composta, las cuales procesaban más de cien toneladas diarias y producían un mejorador de suelos, pero ahora sólo quedan cinco de aquellas instalaciones. En tanto, la incineración moderna no se usa en la región por sus altos costos (60 a 100 dólares la tonelada) y sólo se utiliza para la inactivación de la fracción peligrosa de los residuos producidos en los hospitales.
Los costos de los servicios por barrido, recolección y transporte varían de 15 a 40 dólares por tonelada y los de relleno o enterramiento sanitario de 3 a 10 dólares. De otro lado, el reciclaje informal es alto en la región y está concentrado en oficinas, bancos, centros comerciales, escuelas, universidades y fábricas. Existen iniciativas en materia de reciclaje en México y Colombia promovidas por el sector privado de las industrias del papel, el hierro, trapo y vidrio.
Este tipo de reciclaje se realiza en la fuente antes de que los desperdicios se mezclen con otros. Además de ser rentable, está dentro del marco del desarrollo sustentable. Pero el reciclaje informal que tradicionalmente se ha practicado en los basureros tiene aspectos muy negativos porque impide la operación de enterramiento sanitario y causa problemas de salud, sobre todo para los segregadores de desechos.
En algunos países se han impulsado programas de recolección selectiva de basuras en el hogar para separarlas en reciclables y no reciclables. Pero estos programas requieren un buen diseño y una participación muy activa de la sociedad porque de lo contrario resultan muy caros: los costos de recolección de una tonelada superan los 150 dólares, mientras su valor de venta es tres veces menor. En la región hay al menos 250 mil trabajadores formales y 100 mil informales que viven de los reciclables que extraen de la basura.
La transformación de los basureros a cielo abierto en rellenos sanitarios deja gradualmente a estos trabajadores sin empleo, por lo cual urgen programas para insertarlos en el sector productivo.
Mientras los países desarrollados se concentran en el reciclaje y la minimización de los residuos, en América Latina y el Caribe aún se deben resolver muchos aspectos de la recolección y disposición final.
Pero, pese a los obstáculos, se puede afirmar que la región sí avanza por la senda de la Agenda 21 de la Cumbre de Río, que insta a lograr un manejo integral de los residuos sólidos, clave para mejorar la salud humana.
|

|
Otros
articulos
La OMSA
Al borde del precipicio
El lucrativo negocio de la basura
El ADN invierte
RD$26 millonesen el aseo de la ciudad
Los usos alternativos de la basura
Un problema llamado Duquesa
|