20 de Octubre de 2003 • Edición número 1,328
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Alejandro Sanz
se muestra rebelde en su disco “No es lo mismo”

“No tengo nada que ver con esos premios (los Grammy), a mí nunca me van a nominar para uno de ellos, las canciones que hago son tan raras que nunca me van a meter”.




Tras un silencio discográfico de cerca de dos años, Alejandro Sanz estrenó su nuevo disco titulado “No es lo mismo”.


Luis Medrano
Este disco ha sido grabado y mezclado entre los meses de febrero y julio de 2003 entre Madrid y Miami. Alejandro Sanz se ha rodeado para la ocasión de músicos americanos de primer nivel como Anthony Jackson, Michael Landau o Vinnie Colaiuta, además de músicos cubanos como Horacio “El Negro” y ha contado con la colaboración especial de Paco de Lucía en una de las canciones. Por primera vez, Alejandro Sanz asume las labores de producción de uno de sus discos, junto con el arreglista y productor cubano Lulo Pérez, colaborador habitual de Alejandro Sanz en sus últimas giras.

Sanz apuesta por un sonido diferente, con mayores dosis de mestizaje de músicas y culturas, incorporando nuevos elementos del flamenco, el hip hop o los sonidos de Cuba. El single “No es lo mismo” es una canción que sorprende desde la primera que la escucha, tanto en lo musical como en el contenido de la letra, de marcado carácter urbano. En “No es lo mismo” Alejandro Sanz apuesta por el individuo como concepto, por la forma individual de ver las cosas.

El cantante español demuestra que ha cambiado y mezcla en su nueva producción, hip hop, dejando atrás el cantar sólo baladas y un poco de flamenco. Definitivamente, el músico “ya no es el mismo”.

[A]HORA. ¿Hasta qué punto te importaría que tu nueva canción, “No es lo mismo” se tomara como un himno en todos los ámbitos, como el político, el de los gays o el de los hijos no queridos?

ALEJANDRO SANZ. “Para eso esta es una declaración de intenciones y más que una canción es una actitud y obviamente vale para aquel que sea capaz de enfrentar su 'problema' o su situación... Al final vivimos mucho tiempo pensando en cómo nos van a ver que en cómo nos gustaría vernos a nosotros. Esta canción es eso la reivindicación de lo que cada uno es y ahora me imagino al mismo Bush cantándosela (él mismo) en el espejo.

Es el momento de decir 'no' a determinadas cosas y claro está que (los políticos) van a terminar manejándonos de una forma mala, sobre todo para nosotros, y que cada uno en su ámbito se reivindique como individuo, decir 'yo soy yo' con mis circunstancias, vivo como quiero vivir y a mí lo que opinen los demás 'me vale madre', y además de que la frase es muy mexicana es la mejor que hay para definir esa sensación... No hay manera de poner otra que lo exprese mejor, ni más concisa ni concreta, espero que no sólo se diga en México y que se diga en otras partes. Que se vuelva universal.

[A]. ¿Por qué tratar el tema del Prestige con ‘Sandy’, esa desgracia propiciada por el derrame petrolero y también el de Carlos, el emigrante cubano en ‘Labana’ que trabaja en tu casa?
¿Qué te hizo sensibilizarte ahora a historias más cotidianas?


AS. Creo que todos hemos pasado una época de mucho conformismo, de mucha tranquilidad, en la que parece que todos estamos más o menos bien y de pronto se convulsiona de una manera que no hay que dejarlo pasar.

Todo lo que ha pasado ahora con Fidel (Castro), esos asesinatos gubernamentales que ha cometido, esos atropellos a los derechos (humanos), de la libertad de expresión, que son fundamentales de los seres humanos, creía que era un buen momento (para decirlo).

Ni me interesaba ni me interesa hablar de Fidel, sino el sentimiento de un balsero que lo empuja a irse de una ciudad como La Habana y el que también le empuja a quedarse. Son como dos cuerdas que van tirando de él, porque ese mismo caso ocurre en España y los africanos, de la gente que cruza el Estrecho de Gibraltar, es un problema universal, igual pasa en México y EU.

Lo de 'Sandy' le quise dar su toque irónico porque si el barco se llamaba 'Prestige', pues qué menos que la playa tenga un nombre tan chico, que se llama 'Sandy' y viene de 'sand' en inglés, que significa arena.

[A]. ¿Qué significan ahorita para ti las canas?

AS. Pues en mi familia, por parte de mi padre, siempre las ha habido. A los 30, mi padre ya estaba lleno de canas. No sé si son por disgustos, o por qué será... No significan nada en especial.

[A]. ¿No te lamentas de tenerlas cuando de te ves al espejo?

AS. No, no me molestan. Me molestaría mucho más no tener ni canas ni pelo negro. La gente que se le cae el pelo es porque se preocupa y se echa demasiados productos para evitarlo. Nadie se los debe echar, lo peor es eso. Cuando yo me empecé a quedar pelón me eché un montón de productos y se me caía más el pelo, hasta que dije 'ya no me miro nunca más' cuando me duche. Y dejó de caérseme. Es una cuestión psicológica, sé que puede haber otros factores, pero te aseguro que la mente manda mucho más de lo que creemos.

[A]. ¿Cómo has aprendido a dimensionar los problemas?

AS. Con el tiempo. Ojalá mi problema más grande fuera igual de grave al amor del barrio (en aquel entonces). Me encantaba la época cuando estaba Bill Clinton (en la Casa Blanca) porque el problema más grave era que se 'la habían chupado' en la Casa Blanca. Ese era el mayor problema, me parecía genial, porque si el problema del mundo se llamaba Monica Lewinsky, pues 'bienvenido' sea ese problema.

La hipocresía en la sociedad burguesa en nuestro tiempo es grande. La gente le tiene mucha mejor disposición a un tipo como Bush, que demuestra que es un tanto dictador, que a un hombre como Clinton, que en el fondo tenía todas las grandezas y bajezas del ser humano, sin más, pero era capaz de reírse con su hija Chelsea a pecho abierto, y esa imagen valía muchísimo.

Sanz se muestra como hombre y divo, como padre de familia y como currante sin vacaciones. El madrileño confiesa que los últimos meses ha estado inmerso en la grabación y que sus jornadas de trabajo han ocupadao seis de los siete días de las semanas y cerca de 12 horas de trabajo diario. Menos mal también que, como deja ver en el texto, todo, al final, ha valido la pena.

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