Report[a]je
En busca de la tierra prometida
El éxodo masivo de los dominicanos a otros países, principalmente Estados Unidos y Puerto Rico, se ha incrementado en los últimos 40 años debido a la crisis económica

Por Fausto Araujo
En busca de un mejor destino, que muchas veces se ha convertido en una frustración y en una pesadilla, cerca de 2 millones 500 mil dominicanos han salido del país en los últimos 42 años para establecerse en otras naciones.
De ese número de emigrantes apenas un 28 por ciento ha retornado a la República Dominicana por su propia cuenta o porque han sido repatriados, mientras que de los que se han quedado en el exterior cerca de 800 mil viven de manera ilegal, especialmente en Estados Unidos, Puerto Rico, España, Italia, Suiza y Venezuela.
Muchos de esos compatriotas que decidieron buscar Visa para un Sueño, como dice un merengue de Juan Luis Guerra, abandonaron el territorio nacional en frágiles yolas pagando 10 mil, 50 mil y hasta 70 mil pesos por el viaje o como polizones en barcos.
Como todos sabemos una cifra aún no determinada de dominicanos y dominicanas lamentablemente han concluido su sueño en las aguas del mar en una horrible pesadilla donde han muerto ahogados o devorados por los tiburones.
La mayoría, algunos de ellos profesionales jóvenes, han tenido que emigrar de manera forzosa de la tierra que los vio nacer acosados por la profunda crisis económica y social que azota al país desde las décadas de los años ochenta y noventa, y por la falta de oportunidades.
Hay quienes plantean que la sociedad dominicana ha venido atravesando por un delicado proceso de disolución, el cual se observa a través del éxodo masivo de compatriotas hacia el exterior, para donde sea y por la vía que sea.
A esa conclusión se tiene que llegar, necesariamente, si aceptamos como buena y valida la tesis de que la verdadera riqueza de un país está en su gente.
El proceso de emigración que se da en el país el cual se ha convertido en el elemento característico de la vida dominicana durante las últimas cuatro décadas sólo es comparable a una situación que vivió la isla en los siglos XVI y XVII, cuando los pobladores de la Española abandonaron en masa el territorio nacional a causa de la profunda miseria que se generó como resultado de la mala administración de los colonizadores.
CAUSAS DEL ÉXODO
El éxodo masivo de dominicanos hacia otras naciones en busca de mejores oportunidades se inició después de la muerte del dictador Rafael Leonidas Trujillo, ocurrida el 30 de mayo de 1961.
En 1961 se marcharon a Estados Unidos 7 mil dominicanos y en 1962, 16 mil 800. A principios de 1970 el éxodo ya alcanzaba los 185 mil compatriotas, y entre 1980 y 1990 sin tomar en cuenta a los ilegales o indocumentados superaba los 347 mil 858.
Para 1980, solamente en España había 25 mil dominicanos; y de 1985 a 1991 las emigraciones a Puerto Rico donde en 1980 residían 69 mil 238 compatriotas y en 1995, 360 mil pasaron de 9.3 por ciento a un 17.1 por ciento.
De 1984 hasta 1994 se fueron del territorio nacional más de un millón 300 mil dominicanos y dominicanas, mas de un millón de ellos de manera legal.
Estudios realizados dan cuenta de que en el período 1986-1990 la salida de compatriotas del país superó en un 300 ó 400 por ciento a la del lapso comprendido entre 1961-1965. La diferencia se debió a que durante toda la década de los años ochenta la sociedad dominicana estuvo afectada por una aguda crisis económica y social a causa de la inestabilidad cambiaria y una ola inflacionaria, que en 1990 superó el 100 por ciento.
Una encuesta de Profamilia revela que del total de emigrantes que se tiene registrado, el 72.6 por ciento abandonó la República Dominicana a partir de 1980 y el 27.4 por ciento desde el 1985.
Explica la encuesta que esa ha sido la cifra más alta que se ha registrado en toda la historia y que el éxodo se debió al agravamiento de la crisis económica y social del país, la cual empezó a profundizarse a partir de 1984.
El mismo estudio trae a colación que durante el período 1980-1984 el éxodo fue de un 3 por ciento; en 1985-1989, de un 7 por ciento, y en 1990-1991 de un 12 por ciento.
RUTAS Y MEDIOS
Fue desde principios de la década de los años ochenta cuando los dominicanos y dominicanas empezaron a salir del país usando frágiles embarcaciones o introduciéndose como polizones en barcos. En esas aventuras millares han muerto ahogados y hasta devorados por los tiburones en las aguas del mar Caribe por intentar cruzar el Canal de la Mona para alcanzar el sueño americano y llegar a la capital del mundo: Nueva York.
Una parte importante también empezó a aventurarse a llegar a Norteamérica cruzando las peligrosas fronteras de México y de Honduras con los Estados Unidos.
A mediados de la década de los años 90 la Dirección de Población y Política Migratoria de Honduras reveló, a través del periódico El Heraldo, que cada mes unos 1,000 dominicanos indocumentados cruzan por la frontera de su país para llegar a territorio norteamericano.
A finales del mes de octubre de 1995 la prensa se hizo eco de la muerte de la dominicana María de los Ángeles Rodríguez, la cual fue ultimada a tiros por un soldado hondureño cuando intentaba penetrar a Norteamérica por la frontera de Honduras.
Como lo ocurrido a María de los Ángeles, millares de compatriotas han perdido la vida en diferentes circunstancias como consecuencia de esas emigraciones, lo que ha dejado un balance terrible de muchos niños huérfanos y desamparados, madres y esposas destrozadas por el dolor y un elevado número de familias hundidas en la precariedad económica.
Se ha conocido el caso de centenares de dominicanos que para tratar de llegar a Puerto Rico, Estados Unidos, España, Italia, Suiza u otras naciones en busca de un mejor futuro se han visto compelidos a hipotecar sus viviendas y a llevarse todos sus ahorros, pero al frustrársele el viaje, morir en las aguas del mar o víctimas de la violencia en el extranjero, sus hijos tienen que abandonar las escuelas, mudarse para hogares de familiares o deambular por las calles, porque se han quedado huérfanos.
ALTA TASA DE EMIGRACIÓN
La República Dominicana ocupa un lugar preponderante entre las naciones del hemisferio que registran mayor índice de emigración.
Se estima que al menos uno de cada 6 hogares dominicanos tiene aunque sea un miembro que ha salido del territorio nacional, aun haya sido de manera ilegal. Las investigaciones arrojan que en el país hay más de 275 mil hogares con miembros que han emigrado en las últimas cuatro décadas.
De los compatriotas que han salido del país desde 1961 hasta el 2002, el 64.5 por ciento ha ido a parar a los Estados Unidos.
Un 13.4 por ciento de los emigrantes dominicanos seleccionaron como su destino a Puerto Rico, mientras que el porcentaje restante se ha establecido en España, Italia, Suiza, Venezuela, Alemania, Curazao, Haití, Panamá, San Martín, Aruba y Holanda, entre otras naciones.
En los últimos años el porcentaje de compatriotas que han seleccionado como su destino a España se ha incrementado como la verdolaga en el campo.
En Estados Unidos residen más dominicanos que en la provincia de Santiago, que es la localidad más importante y poblada del país después de Santo Domingo.
De acuerdo con el último censo de población que se hizo en Estados Unidos, en esa nación viven más de un millón 200 mil dominicanos, de los cuales 520 mil residen de manera legal y 500 mil ilegalmente. Hace poco el ex cónsul dominicano en Nueva York, Bienvenido Pérez, dijo que unos 470 mil dominicanos habían adquirido la nacionalidad norteamericana.
Estudios realizados por instituciones nacionales y extranjeras dan cuenta de que de los dominicanos que han dejado su país, el 50.4 por ciento son hombres y el 49.6 corresponden al sexo femenino.
La generalidad de los emigrantes dominicanos son personas jóvenes. Según los mismos estudios que acabamos de citar, en 1991 el 45.4 por ciento de los criollos que se fueron a otras naciones tenían edades comprendidas entre los 20 y los 29 años, y en el 73.3 por ciento de los casos las edades estaban por debajo de los 30 años, lo que mueve a preocupación porque evidencia que la juventud dominicana no tiene fe en el futuro de su patria.
REPATRIACIONES
Hasta la fecha de los dominicanos que han emigrado en los últimos 42 años ha regresado un 28 por ciento, mientras que el 76 por ciento de las familias que salieron del territorio nacional no regresó ninguno de sus integrantes. En apenas un 3 por ciento de los casos había regresado toda la familia y en un 11 por ciento sólo una parte lo hizo.
De los compatriotas que se fueron a Estados Unidos regresó un 22 por ciento; de Puerto Rico, un 31 por ciento; de España, un 26 por ciento, y de Venezuela, un 45 por ciento.
A esas cifras hay que agregar el retorno forzoso que se ha registrado en los últimos años. Así, en 1993, se reportó que llegaba a 2 mil 847 la cifra de dominicanos que fueron repatriados desde Nueva York, Miami y Puerto Rico.
De igual manera, en 1994, unos 10 mil 267 dominicanos indocumentados fueron repatriados al país por las autoridades de Estados Unidos y Puerto Rico, las cuales incautaron más de 60 pequeñas embarcaciones que eran utilizadas para realizar viajes ilegales, los que se incrementaron en más de un 250 por ciento con relación al año anterior.
De ese número de repatriados en 1994, el 33 por ciento eran mujeres jóvenes cuyas edades oscilaban entre los 18 y 20 años. De acuerdo con las estadísticas, el 85 por ciento de los criollos devueltos trató de llegar a Puerto Rico en yolas, mientras que el 20 por ciento fueron capturados en San Juan.
El Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN) de Estados Unidos ha deportado por narcotráfico, homicidios y otros hechos a millares de dominicanos que residían en Nueva York, New Jersey, Brooklyn, Boston y Filadelfia.
Estadísticas de la Dirección General de Migración del Aeropuerto Internacional de Las América revelan que solamente en el 2001 se repatriaron 3 mil 683 y en el 2002 unos 3 mil 914.
Es probable que dentro de poco tiempo tengan que retornar al suelo patrio un gran número de dominicanos que residen en los Estados Unidos y que están siendo presionados por la difícil situación que afecta a la nación norteamericana y las nuevas políticas de migración.
La comunidad dominicana en EE.UU.
Como dice un principio filosófico que no hay nada que sea tan malo que no tenga algo de bueno y viceversa, un aspecto positivo del éxodo masivo que ha experimentado la República Dominicana lo constituyen las remesas que los dominicanos ausentes envían a sus familiares cada año.
Los emigrantes dominicanos que están considerados por sectores de opinión de los Estados Unidos como los más trabajadores en relación con otros grupos étnicos son los dueños del 70 por ciento de las bodegas que existen en Nueva York y desde más de 20 mil negocios se envían remesas a la República Dominicana, las cuales que representa uno de los principales soportes de nuestra economía.
Nelson Peña, presidente del Desfile Dominicano en Nueva York, sostuvo recientemente que la dominicana es una comunidad que ha contribuido al desarrollo económico, social, político y cultural de la capital del mundo. Dijo que ya Nueva York no se llama Nueva York si no mencionan a los dominicanos, ya que tenemos más de 10 mil bodegas, más de 600 restaurantes, más de 500 bases de carros y más de 3 mil agencias de viajes.
[El frustrado sueño americano]
En la poderosa nación del Norte se han estado haciendo reformas y recortes de programas económicos y sociales que van en perjuicio de los inmigrantes, sobre todo de los ilegales, entre los cuales hay cerca de 500 mil dominicanos.
Esperanzados con lo que ocurrió en 1986, cuando una decretada amnistía migratoria garantizó que 3 millones de indocumentados salieran de la clandestinidad, en los actuales momentos más de 8 millones de ilegales que están representados en unas 400 organizaciones claman por legitimar su estatus migratorio en los Estados Unidos.
Sin dormirse en sus laureles ese grupo reunió recientemente un millón de firmas en 43 de los 50 estados de la nación, las cuales enviaron al presidente George W. Bush y al Congreso.
Los inmigrantes ilegales no están solos en su lucha, pues cuentan con el respaldo de varios congresistas norteamericanos, entre ellos el líder demócrata en la Cámara de Representantes, Richard Gephardt, quienes han presentado el proyecto de ley de inmigración Legalización Ganada y Unificación Familiar, el cual contempla la legalización de inmigrantes indocumentados que lleven cinco años viviendo en los Estados Unidos y por lo menos dos años trabajando, además de que tengan un conocimiento básico de inglés y carezcan de antecedentes criminales.
Sin embargo, y sobre todo luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, las políticas migratorias se han endurecido en Norteamérica lo que tiene angustiados a los extranjeros.
Recientemente el portavoz nacional del Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN), Daniel Kane, afirmó que ésta no es la década para los inmigrantes. En efecto, solamente en el 2002 fueron expulsados del territorio norteamericano más de 50 mil indocumentados, mientras que cerca de mil 500 inmigrantes fueron encarcelados, de acuerdo con datos de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).
En Norteamérica hay actualmente muchos dominicanos frustrados, que creían que a su llegada a esa nación resolverían todos sus problemas. Nueva York el otrora sueño americano ya no es la ciudad donde todos los inmigrantes llegaban y de inmediato encontraban trabajo.
Como consecuencia de esa situación la mayoría de los inmigrantes tienen que trabajar como taxistas, en restaurantes o como vendedores ambulantes, es decir, como chiriperos, y en varias ciudades norteamericanas abundan profesionales dominicanos que tienen que vender chinas, quipes, pastelitos y otros productos o chucherías en las calles para poder subsistir.
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