13 de Octubre de 2003 • Edición número 1,327
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El reinado de Juan Pablo II está a punto de terminar

Los especialistas en asuntos vaticanos aseguran que el Sumo Pontífice tiene varios años preparando su sucesión y en esa dirección se enmarca su decisión de nombrar 31 nuevos cardenales




Por José P. Monegro

Juan Pablo II está en la postrimería de su existencia. Desde hace meses se enfrenta al umbral de la muerte y es empujado por una serie de enfermedades que vienen martirizando su vida desde hace años.

Lo que una bala no logró en la Plaza San Pedro, lo han logrado 83 años, el mal de Parkison y una fractura en las caderas. El “Papa viajero” tiene una salud frágil, la cual ha quedado de manifiesto en las últimas actividades públicas encabezadas por el Sumo Pontífice. Ya hasta el hablar se le dificulta. En sus últimas presentaciones ha tenido que cortar sus discursos. Son cosas del pasado las exhibiciones del políglota polaco que se convirtió en el primer Papa no italiano en 455 años.

Venerado por la mayoría de los mil millones de católicos que hay en el mundo, Juan Pablo II empieza a mostrar los signos de que su reinado en el trono de San Pedro está a punto de terminar.

Los especialistas en asuntos vaticanos aseguran que Juan Pablo II tiene varios años preparando su sucesión y en esa dirección se enmarca su decisión de nombrar 31 nuevos cardenales, que tan pronto sean investidos como tales pasarán a ser miembros con voz y voto en el cónclave elector.

Aunque en teoría todo bautizado tiene derecho a ser elegido Papa, la práctica es que se elige entre los cardenales que participan del cónclave, en el que tienen derecho a voto los que no excedan los 80 años de edad, los otros sólo tienen derecho a voz.

Hasta la elección de Juan Pablo II el Colegio Cardenalicio lo conformaba un máximo de 120 miembros electores, pero con las últimas designaciones del Sumo Pontífice ese número se elevará a 135, pero ese número podría reducirse si la elección de un nuevo Papa no se realiza antes de los próximos seis meses porque al menos diez de esos cumplirán 80 años. La matrícula total en la actualidad es de 197 cardenales que participarán en el cónclave, pero sólo los que tengan menos de 80 podrán votar.

La elección de un nuevo Papa es todo un acontecimiento en el mundo y pocas veces se logra predecir lo que ocurrirá cuando los cardenales se encierran en el Vaticano para cumplir con esa misión. Mientras deliberan, discuten y se ponen de acuerdo, los cardenales no pueden tener contacto con el mundo exterior para evitar recibir influencias, ya que por razones de fe se asevera que los electores actúan guiados por el Espíritu Santo.

Pero son muchos los factores que pesan a la hora de los cardenales escoger a un nuevo Pontífice, los cuales van desde la geopolítica, estrategias de crecimiento de la Iglesia, preparación personal del candidato y la corriente teológica predominante en el cónclave.

Juan Pablo II fue fruto de muchos de esos factores. Por ejemplo, cuando Karol Wojtyla se asomó a la ventana y saludó a los fieles reunidos en la Plaza San Pablo, en 1978, el mundo quedó sorprendido porque se trataba de un cardenal polaco, pastor en un país comunista.

La decisión de los cardenales en ese entonces fue fundamental para el posterior rol que jugó la Iglesia Católica en el desgarre de aquella “Cortina de Hiero”, que según Winston Churchill había caído en el mundo para dividirlo en dos bloques.

Tal como dice el refrán popular, “no hay peor cuña que la del mismo palo”, Juan Pablo II, que había sufrido los rigores de la Segunda Guerra Mundial y el tener que ejercer su ministerio en una Polonia dominada por los comunistas ateos y regenteada a distancia por la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), se constituyó en una pieza activa en el derrumbe del bloque socialista y fue un gran aliado de los Estados Unidos en esa misión.

Durante la convulsionada era de la “Guerra Fría”, Juan Pablo II prefirió utilizar el método de hacerse agradable ante los ojos del pueblo socialista, aunque tuvo mucha intervención política en su natal Polonia para que cayera el régimen comunista y subiera al poder su gran amigo y líder del sindicato metalúrgico “Solidaridad”, Leck Walessa. Ese episodio marcó el inicio del fin del bloque socialista y en menos de diez años ya la “cortina de hierro” había sido develada.

Juan Pablo II auspició un nuevo renacer del ardor de la Iglesia Católica en la esfera socialista y en Europa en sentido general.

EL NUEVO PAPA

Sin embargo, el sucesor de Juan Pablo II deberá dirigir su pontificado en un mundo diferente al que encontró el actual Papa cuando asumió el trono de San Pedro en 1978. La Guerra Fría no existe, pero ahora hay una guerra comercial en la que Europa y Estados Unidos son los principales contendores.

Otro factor son las proyecciones de crecimiento de la Iglesia. Los ojos de la cúpula vaticana se han posado en Africa, el continente donde mayores posibilidades de captar feligresía existen para todas las religiones. Esa política explica la flexibilidad que tuvo la Iglesia con el controversial arzobispo africano Enmanuel Milingo, un carismático religioso que pasó a la congregación Moon, se casó, pero luego se arrepintió y fue aceptado nuevamente en el seno de la Iglesia Romana.

Con relación al crecimiento, otro factor que se ha tomado mucho en cuenta en los últimos 15 años es que América es el continente con mayor número de católicos en el mundo. Africa y América tienen a su favor la posibilidad de que la Iglesia quiera darle un espaldarazo a estas regiones con la designación de un Papa proveniente de uno de estos continentes.

Pero a pesar de esa realidad cada día toma más fuerza entre los cardenales europeos la idea de que uno de ellos sustituya a Juan Pablo II, y los que llevan la ventaja son los italianos, que de forma individual conforman el grupo mayor, además de que el Papa es el obispo de Roma.

A nivel continental, aunque en América se concentra la mayor cantidad de católicos en el mundo, sólo 34 de los 50 cardenales americanos son electores y entre los 31 nuevos purpurados nombrados por el Papa sólo tres son de esta región del mundo, mientras que de Africa apenas hay 16 cardenales electores.

En los últimos diez años se han barajado muchos nombres sobre los posibles sucesores de Juan Pablo II, lo cual no es garantía de nada, porque cuando Karol Wojtyla entró al cónclave en 1978 era un cardenal desconocido para el mundo y sin muchas influencias en la curia vaticana. Los latinoamericanos han soñado desde el Concilio Vaticano II con ver a uno de los suyos reinando en Roma, pero las posibilidades se alejan cada vez más y empieza a verse como un distante anhelo la posibilidad de que el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo pudiera ser el sustituto del actual Pontífice.

Cardenal Ratzinger

Tener mucho poder en la curia de un Papa no es buena carta de presentación a la hora de escoger un nuevo Pontífice, porque por lo regular se cambia toda la estructura, y por supuesto sus cabezas. Eso descarta de plano a quien sin quizás es el cardenal más influyente en el papado de Juan Pablo II, el cardenal alemán Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que en el pasado era conocido como “El Santo Oficio” o de la “Inquisición”.

Ratzinger ha sido una especie de punta de lanza en la política conservadora a lo interno de la Iglesia Católica, siendo el responsable de tener que “someter a la obediencia” a teólogos liberales como son los seguidores de la Teología de la Liberación, que en las décadas de los setenta y ochenta floreció en América Latina, o los que mantienen posturas disidentes en torno a temas como la sexualidad y el control natal.

Muchos son los sacerdotes que se quejan porque muchas de las reformas introducidas en la Iglesia a raíz del Concilio Vaticano II no se han puesto en marcha, incluso se quejan de una eventual regresión.

La voz de alarma llegó a su más alto nivel cuando la semana pasada el cardenal Ratzinger se mostró partidario de la celebración de la misa en latín y de espaldas a los feligreses, como se hacía antes del Concilio Vaticano II. Las presiones soterradas para que el nuevo Papa sea un transformador interno aumentan, al igual que crecen las posibilidades de que el nuevo pontífice sea un italiano o un francés y desde ya se coloca en la línea sucesoral el actual secretario de relaciones con los Estados, el francés Jean Luuis Tauran, hecho cardenal hace dos semanas.

Perfil de Juan Pablo II

Karol Wojtyla nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.

Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la Iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.

De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas. Tanto, que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca, pero un encuentro con el cardenal Sapieha durante una visita pastoral le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.

En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante esos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el cardenal de Cracovia.

El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel.

Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en filosofía.

El 23 de septiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del Episcopado polaco.

El 13 de enero de 1964 falleció monseñor Baziak, por lo que monseñor Wojtyla ocupó la sede de Cracovia como titular. Dos años después el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en arquidiócesis. Durante su labor como arzobispo el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.

En mayo de 1967, a los 47 años de edad, el arzobispo Wojtyla fue ordenado cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974 el nuevo cardenal ordenó a 43 nuevos sacerdotes, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.

En 1978 muere el Papa Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Cardenal Albino Luciani de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, falleció a los 33 días de su nombramiento.

El 15 de octubre de 1978, luego de un nuevo cónclave, el cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice, asumiendo el nombre de Juan Pablo II.

Actividades del Papa

Desde el comienzo de su pontificado, el 16 de octubre de 1978, el Papa Juan Pablo II ha realizado 102 viajes pastorales fuera de Italia, y 142 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma, ha visitado 301 de las 334 parroquias romanas.

Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 13 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 42 Cartas apostólicas. El Papa también ha publicado tres libros: “Cruzando el umbral de la esperanza” (octubre de 1994); “Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal” (noviembre de 1996) y “Tríptico romano – Meditaciones”, libro de poesías (marzo de 2003).

Juan Pablo II ha presidido 136 ceremonias de beatificación –en las que ha proclamado 1,310 beatos– y 48 canonizaciones, con un total de 469 santos. Ha celebrado 8 consistorios, durante los cuales ha nombrado 201 cardenales. También ha presidido seis asambleas plenarias del Colegio Cardenalicio.

Desde 1978 hasta hoy el Santo Padre ha presidido 15 Asambleas del Sínodo de los Obispos: 6 ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994, 2001), una general extraordinaria (1985), y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 y 1999).

Más de 16,700 peregrinos han participado en las más de mil Audiencias Generales que se celebran los miércoles.

Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se ha entrevistado durante las 38 visitas oficiales y las 690 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 226 audiencias y encuentros con primeros ministros.


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