22 de Septiembre de 2003 • Edición número 1,324
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Las Pulgas
Un mercado para todos

Las autoridades han prometido que al reubicar Las Pulgas en la avenida Luperón, al oeste de la ciudad, las convirtirán en un mercado modelo con mejores condiciones para vendedores y visitantes




Por Helen Hasbún

El populoso mercado Las Pulgas ya no es una simple y rodante feria comercial de objetos usados, dirigida a gente pobre, carente de posibilidades. Las Pulgas se ha convertido en los últimos años en el mercado de todos.

Así lo aseguran buhoneros y servidores públicos de esta ciudad capital, y pese a las dificultades y limitaciones de lugar ha sido por años una de las más significativas fuentes de empleos.

Más de 3,500 empleados directos, 600 puestos de ventas y más de 5 mil visitantes conforman semanalmente en el sector La Feria de Santo Domingo lo que es hoy un mercado modelo.

El recorrido por las instalaciones de ventas de artículos para el hogar, puestos de productos de belleza, tiendas de ropas para hombres, mujeres y niños, entre otros, intensifican domingo tras domingo una búsqueda determinada, al por mayor y detalle, de múltiples y prácticos utensilios según los intereses y las necesidades de los compradores.

Dado el significativo desarrollo y crecimiento mercantil que ha logrado establecer en la última década, Las Pulgas se posiciona en la actualidad como una de las más dinámicas plazas públicas de la capital. Sin embargo, la arrabalización y contaminación ambiental, que a la vez provoca, ha obligado a las autoridades al diseño de un proyecto de cambio y modernización, implementándose políticas de mejoramiento tanto para los comerciantes como para los visitantes de Las Pulgas. Mientras que el traslado del mercado ya no se hace esperar. Se estima su reubicación para el próximo 14 de septiembre, según un informe del Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN).

El encargado del Departamento de Mercados del ADN, ingeniero Félix Martínez Crispín, asegura que las autoridades cumplirán responsablemente con todos los puntos estipulados en un acuerdo o protocolo firmado con la Asociación de Vendedores de Las Pulgas (ASOVEPU), previo a su movilización, por lo que garantizarán el mantenimiento y orden urbano, la comodidad, facilidades sanitarias para los buhoneros y visitantes, además de mayor ventilación, áreas de ventas techadas, un mejor sistema de seguridad, bancos de pruebas, entre otras importantes modalidades.

Martínez Crispín dice que “es necesario reubicar Las Pulgas lejos del citado sector, ya que precisamente por ser una zona urbana y céntrica castiga fuertemente a las instituciones privadas y públicas que se encuentran en los alrededores, y son insoportables los hedores por la falta de baños públicos, además de la cantidad de basura que debe recogerse a comienzo de la semana”.

A partir de la instalación del nuevo mercado Las Pulgas el ADN establecerá a los buhoneros una tarifa según el espacio que éstos soliciten y toda la mercancía estará clasificada por su sector. Martínez sostiene que hasta el momento no existe señalización apropiada para la oferta y demanda, puesto que si las personas buscan algo específico deben dar muchas vueltas y preguntar hasta llegar al lugar que desean, pero ahora será distinto porque podrá encontrarse con facilidad cada tipo de mercancía y los propietarios de negocios tendrán un lugar fijo y duradero.

“Esto desde luego los beneficiará a todos, ahora es cuando será un gran mercado para todo tipo de consumidor, desde el más pobre hasta el más rico”.

LA OTRA CARA

Adriano Ureña, miembro directivo de la Asociación de Vendedores del Mercado Las Pulgas (ASOVEPU), manifiesta: “Estamos conscientes de que aquí el espacio es pequeño para todos. Firmamos un acuerdo con el cabildo y nos iremos siempre y cuando cumplan con su cometido, de lo contrario no estamos en la obligación de trasladarnos hacia la avenida Luperón, porque esperamos que la propuesta de convertir Las Pulgas en un mercado modelo se haga realidad.

En el mismo sentido, la señora Teresa Nuñez se niega aceptar el convenio: “Me opongo al traslado, entiendo que no todo el mundo podrá ir de compras a la Luperón, ya que es más retirado y la gente tiene que pagar un pasaje más costoso, tampoco es un lugar tan céntrico como éste, donde compra todo el mundo, los ricos y pobres”.

“Aquí es el mejor sitio para nosotros vender un día a la semana, no estoy de acuerdo con el traslado a la Luperón, de esto vivimos muchos padres de familias, yo por ejemplo me paso la semana entera cociendo para vender al final de semana y tengo 5 empleados. Tengo 10 años aquí, mis hijos están estudiando y comen de esto. Sólo queremos justicia y que si nos van a trasladar que cumplan con las condiciones que solicitamos para la mejoría del mercado”, expresa el comerciante Víctor Roque.

En otro sentido, el señor Melvin Mateo, vendedor de ropas para niños por más de 7 años, afirma que las ventas han disminuido en los últimos meses debido a la poca demanda, ya que los pobres no pueden comprar, porque adquieren las mercancías a un alto costo y se ven obligados a subir los precios.

PERFIL DEL MERCADO

Desde sus inicios, hace casi veinte años, Las Pulgas ha sido trasladado más de ocho veces, lo que ha provocado desencanto y las quejas de ciudadanos ante los incontrolables vertederos.

Para la compra de mercancías al por mayor cada negocio debe hacer una inversión mínima mensual de aproximadamente 15 mil a 20 mil pesos, algunos llegan a los 30 mil pesos.

Los buhoneros se abastecen por lo general de mercancía haitiana y algunos fabrican y crean sus medios de producción. El mercado dispone de artefactos para especialistas y recolectores de antigüedades, las más nuevas tecnologías, variedades de servicios y juegos de azar, electrodomésticos, muebles para el hogar, libros y útiles escolares, destinados para todos los públicos.

No cuentan con un sistema de control de precios, ya que es considerado como un libre mercado. El ADN recoge aproximadamente 5 toneladas de basura por semana, supervisa la oferta y libre demanda de éste y los demás mercados de la capital. Los buhoneros pagan RD$400 por el puesto de venta al Ayuntamiento y semanalmente aportan RD$20, según se estipula en un contrato renovable cada cuatro años.

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