4 de Agosto de 2003 • Edición número 1,317
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El último adiós a la guarachera Celia Cruz
busca afianzarse con“La nueva cara del merengue”

Entre anécdotas, historias y chistes a algunos de los presentadores de la televisión hispana de Estados Unidos se les quebró la voz al recordar a la “Reina de la Salsa”, quien con su música, su chispa y su vibrante sonrisa se convirtió en la embajadora de los latinos en el mundo.



Amantes de la música y estrellas del espectáculo en toda América Latina recordaban a la “Reina de la Salsa”, Celia Cruz, quien falleció a los 78 años dejando un legado musical imperecedero.

Cruz, icono de generaciones de latinoamericanos, falleció el miércoles 17 de este mes víctima de cáncer cerebral en su casa en el estado de Nueva Jersey, después de varios me ses de enfermedad que la alejaron de los escenarios.

La televisión hispana en Estados Unidos y los diarios en América Latina rindieron homenaje a la “Guarachera de Cuba”, quien con su ritmo contagioso y gran energía llevó la salsa a todo el mundo.

“Una de las vocalistas más respetadas y reverenciadas de la música latina, Celia Cruz, fue un icono de la salsa, jazz latino y música tropical”, dijeron en un comunicado conjunto la Academia de la Grabación y la Academia Latina de la Grabación.

Dos veces ganadora del Grammy y tres veces del Grammy Latino, “la legendaria Reina de la Salsa hizo bailar al mundo con su voz, su energía contagiosa y vibrante sonrisa”, recordaron ambas instituciones.

“No quiero decir que hemos perdido a Celia porque su música, su espíritu y su azúcar siempre estarán con nosotros”, dijo en un comunicado la cantante cubano estadounidense Gloria Estefan.

“Podemos sentirnos orgullosos los cubanos y todos los latinos que tuvimos una representante que con su voz y su calidad humana deleitó al mundo entero con lo mejor de nuestra cultura”, agregó Estefan. En Miami, entre anécdotas, historias y chistes, a algunos de los presentadores de televisión se les quebró la voz al recordar a Cruz, quien con más de 70 discos, millones de copias vendidas e innumerables conciertos en los principales escenarios internacionales se convirtió en la embajadora de los latinos en el mundo. ‘Celia eterna’, tituló acompañado por una enorme foto de una Celia vibrante el diario El Nuevo Herald de Miami. ‘A pesar de esa cubanidad a flor de piel, Celia consiguió calar en la sensibilidad de todoel mundo .’

Nelson Pinedo, cantante colombiano de la Sonora Matancera y quien compartió escenario con Celia Cruz, dijo que le impactó mucho su muerte.

“Quiero que me quede la imagen permanente de ella como gran amiga, compañera y hermana, con una personalidad muy vibrante”, dijo el cantante desde Bogotá.

Humberto Valverde, un escritor que conoció a la artista en 1980 y escribió una biografía, afirmó desde Colombia que “no existirá otra Celia Cruz (...) con ninguna cantante se le podrá comparar”.

El cantante Cheo Feliciano, en una entrevista telefónica con el canal venezolano Globo visión, lamentó la muerte de su amiga. “Prácticamente por 30 años compartimos escenarios en todas partes (...) nadie va a llenar ese espacio, no hay nadie como Celia. Aunque hay buenas cantantes nadie va a llenar ese trono de la reina”. En Miami, la comunidad cubana exiliada, que tuvo en Celia una gran representante por su férrea oposición a Castro, comenzó a preparar el funeral de la cantante.

Según el Nuevo Herald, la Torre de la Libertad, el edificio más emblemático del exilio cubano, acogerá los restos de Cruz para recibir la despedida de miles de latinos que viven en esta ciudad del sur de Estados Unidos. Será enterrada en Nueva Jersey.

NO VOLVIÓ A SU CUBA

La farándula cubana, con la radicalización del sistema instalado por Fidel Castro en 1959, se fue dividiendo en dos bandos irreconciliables, separados por 144 kilómetros.

La Reina de la Rumba no volvió a pisar su tierra natal. Las autoridades de la isla no le permitieron asistir al entierro de su madre, en 1962, y eso ella no lo perdonó. Años después tampoco pudo estar en el funeral de su padre.

En ocasiones atacó públicamente al gobierno comunista que rige los destinos de la isla caribeña hace más de 40 años, y como represalia el nombre de Celia Cruz no apareció en la primera edición del Diccionario de la Música Cubana y su voz fue censurada en los medios estatales, aunque sus grabaciones se difunden clandestinamente por todo el país.

Celia Cruz portaba pasaporte estadounidense desde 1961, pero apenas hablaba inglés. Ella siguió siendo tan cubana como las palmas y el mojito, y su sueño mayor era “regresar a Cuba”, como repitió en miles de entrevistas.

En 1962 se casó con Pedro Knight, primer trompetista de la banda.

A la “guarachera” se le hizo difícil vender sus álbumes en la década de 1960 cuando su estilo pasó de moda, pero en los años 1970 los jóvenes hispanos que buscaban retomar el contacto con sus raíces redescubrieron su música. Cruz comenzó a ser reconocida por sus exuberantes presentaciones, gritando "azúuuucar" al enérgico público que colmaba sus conciertos.

En el 2000, en una entrevista con la revista Billboard, afirmó que creó esa frase después de un incidente en un restaurante cuando un mesero le ofreció café y le preguntó si lo quería con azúcar o no. “Le dije, 'Chico, tú eres cubano. ¿Cómo me puedes preguntar eso? ¡Con azúcar!'. Y esa noche durante mi show, –siempre hablo en mi presentación para que los trompetistas puedan descansar– le conté al público la historia”, recordó la artista. “Y un día, en vez de contar la historia, simplemente bajé las escaleras y grité '¡Azúcar!”.

LOS INICIOS DE CELIA

Luis Medrano

Nacida en el barrio Santo Suárez, de La Habana, Celia fue una de los cuatro hijos de Catalina Alfonso y Simón Cruz. Su padre quiso que fuese maestra de escuela, pero sus intereses eran muy diferentes.

En 1947 entró al Conservatorio Nacional de Cuba, donde estudió teoría musical, voz y piano.

Se convirtió en cantante famosa cuando en la década de 1950 se unió a la legendaria Sonora Matancera, que estaba buscando una nueva vocalista femenina. Ella cantó en el grupo durante 15 años, en lo que se conoció como “la época de oro de Celia”. La Sonora Matancera desertó de Cuba en 1960, poco después de la llegada al poder de Fidel Castro. Estuvo con esa orquesta hasta 1965, y al año siguiente se unió a la de otro grande de la música latina, el desaparecido Tito Puente, con la que grabó ocho discos.

Tras el éxito con Tito Puente, a partir de 1974 grabó tres discos con Johnny Pacheco, y comenzó a ser reconocida como la “Reina de la Salsa”. Más tarde se unió a Fania All Stars, con la que grabó unos 20 discos y recorrió Europa y América Latina. En 1982 volvió a grabar con la Sonora Matancera y en esos años compartió además estudios de grabación con famosos como Dionne Warwick, Patti Labelle, David Byrne, y en una oportunidad cantó a dúo con el afamado tenor italiano Luciano Pavarotti. En 1994, en la cumbre de la fama, quedó consagrada al recibir de manos del entonces presidente estadounidense Bill Clinton el premio National Endowment for the Arts, el reconocimiento más alto que este país concede a los representantes de las artes.

INCURSIÓN EN EL CINE

Inicialmente participó en películas de producción cubana con la Sonora Matancera, como “Ole Cuba”, “Una gallega en La Habana”, “Salón México” y “Affair en La Habana”, entre otras. En Estados Unidos encarnó a una rica dueña de un cabaret en la película “Los reyes del Mambo”, de 1992, y también apareció en la película “La familia Pérez”, de 1995.

En sus últimos años de vida, junto a su esposo y su representante, Omer Pardillo, creó la Fundación Celia Cruz para proveer de ayuda financiera a estudiantes de bajos recursos que deseen estudiar música y asistir a víctimas de cáncer. “Soy una señora muy alegre y que trata de ser buena amiga. Me encanta lo que hago. Quizás por eso soy tan feliz, y quiero contagiar a todos con mi risa y felicidad. De hecho, cuando alguien me pregunta cómo quiero que me recuerden, siempre digo lo mismo: quiero que piensen en mí como alguien alegre”, declaró en una ocasión. Más allá de su voz, talento y fama conseguida, la reina de la guaracha y el guaguancó fue poseedora de una sencillez increíble y una alegría contagiosa, las características que distinguirán siempre a esta artista que escribió uno de los capítulos más importantes de la historia musical de Cuba y el mundo.

SE SENTÍA DECAÍDA

La reina cubana de la salsa Celia Cruz había decaído en su estado de ánimo a causa de un cáncer cerebral que la mantenía delicada de salud y postrada en su residencia de Nueva York, dijo su representante a la prensa. “Ella está muy enferma, pero estable”, había declarado Alejandro Zuart el pasado martes, según publicó el matutino “Reforma”. El locutor dijo también que intentaría abrir un canal de comunicación vía Internet de manera que la famosa cantante recibiera ánimos de sus fieles seguidores. “El problema que tiene Celia, más que físico es anímico, está muy sensible. Lo que pasa es que las quimioterapias son muy fuertes y ella las ha resentido”, dijo Zuart. “Como es una persona muy práctica, Celia piensa que si con eso se va a componer, está bien, pero si sabe que no se va a recuperar, ha preferido dejar muchas cosas de la medicina”.

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