|
|
SECCIONES
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |

|
|
|
Suscripciones
al teléfono
565-5581, extensiones desde 391 hasta 400 de lunes a viernes de 9:00am a 6:00pm o al correo electrónico
|
|
 |
|
 |
|
|
 |
 |
Report[a]je
La pobreza y la inflación
se tragan el país
Durante todo el 2001, el 2002 y lo que va del 2003 se ha agravado la pobreza por la política de endeudamiento externo y de incremento y creación de nuevos impuestos, y el impulso de un proceso de devaluación monetaria e inflacionario que hace parecer que a las autoridades no les interesa el bienestar de la población.
Por Fausto Araujo
Siempre El Majagual ha carecido de carreteras y caminos vecinales en buenas condiciones, de planteles escolares, de agua potable, alumbrado eléctrico y de todos los medios elementales que demandan sus moradores para poder seguir viviendo dignamente, como Dios manda y dispone la Constitución de la República.
Allí, en esa empobrecida comunidad, como existen otras tantas en la República Dominicana- nació Benigna La Chica Terremoto Lorenzo Corporán, quien con sus 42 años, viuda y cinco hijos, tuvo que emigrar a la marginada barriada de Jeringa, en la ciudad de San Cristóbal, donde recogiendo cartones y pedazos de hojalata vieja pudo levantar una rancheta a orilla del río Nigua.
La Chica Terremoto, al igual que la casi totalidad de las familias que residen en El Majagual y más de 400 mil que viven en las demás comunidades rurales del país, carecía de un pedacito de tierra para producir aunque sea una mata de plátanos y garantizarles algo de masticar a sus vástagos.
Antes de ella irse con sus carajitos para San Cristóbal su marido, Doroteo Dorito de la Rosa Pulinario, quien se ganaba la vida y la de la familia vendiendo chucherías en el mercado de Cambita Garabito o motoconchando en un motor que alquilaba de vez en cuando, se había sacado un palé de 10 mil pesos, dinero que aprovechó para pagar un viaje en yola con destino inmediato hacia Puerto Rico, y luego a Nueva York, en busca de un mejor futuro.
Pero, como ha ocurrido otras tantas veces con estos viajes ilegales, la yola en que viajaba Dorito se hundió en medio de las turbulentas aguas del mar Caribe y todos sus ocupantes murieron, sin tener la oportunidad de realizar el sueño americano.
Doroteo de la Rosa Pulinario no se llevó de consejos de nadie, no hizo caso al documental que narra la tragedia del Ferry, ni a las constantes noticias sobre embarcaciones que zozobran en el mar y sus ocupantes se ahogan perdiéndolo todo.
Dorito tampoco hizo caso del popular merengue de Wilfrido Vargas que dice No te montes en esa yola, que te puedes quedar en el mar. Puerto Rico queda cerca, pero móntate en tu avión, no te montes en esa yola, no te lleves de ilusiones, que en el Canal de la Mona te comen los tiburones.
Él estaba agobiado, harto de coger lucha en las calles sin que en su hogar se registrara el más mínimo cambio respecto a la miseria que lo ahogaba junto a su familia, y sin ver que el país le brindara las oportunidades de mejoría, por lo que tenía su mente fija en viajar al extranjero, donde se gana en dólares, y por un dólar hay que dar muchos pesos dominicanos. Se lanzó a la aventura y como muchos otros perdió la vida. La muerte de Dorito dejó viuda y aún más desamparada e inmersa en la indigencia a Benigna junto a tres niños varones y dos hembras.
DESPLOME DE LA ECONOMÍA
El crecimiento que ha experimentado la pobreza en el país podría convertirse en un escollo para el desarrollo del sistema democrático y la estabilidad de la nación.
Economistas, sociólogos, políticos, psiquiatras, médicos, abogados, congresistas, estudiantes, amas de casa y otros sostienen que en el país existen ya demasiadas personas con los estómagos desestabilizados, lo que podría constituirse en un serio atentado contra el progreso y la estabilidad de la sociedad. Tomando en cuenta esa dramática realidad, el 2001 fue declarado por el gobierno como el Año de Lucha Contra la Pobreza. No obstante, durante todo el 2001, el 2002 y lo que va del 2003 se ha agravado e incrementado la pobreza por la política de endeudamiento externo y de incremento y creación de nuevos impuestos, y el impulso de un proceso de devaluación monetaria e inflacionario que hace parecer que a las autoridades no les interesa que el pueblo coma, se eduque, se alumbre, se transporte, se cure o se cobije.
El país ha tenido que soportar durante los últimos 33 meses aumentos escandalosos en los precios de todos los artículos y servicios de consumo básico; mientras que los empleos se han tornado más difíciles que conseguir una muela de gallina, y los sueldos y salarios de los trabajadores, tanto en el sector público como en el sector privado donde el mínimo no supera los 3 mil pesos mensuales, han permanecido más estáticos que una estatua. Ante ese cuadro, el Consejo Nacional de la Unidad Sindical (CNUS) ha planteado, en evidente estado de preocupación, que en medio de un alto número de empresas quebradas, de una elevada tasa de inflación y un notable deterioro en la calidad de vida, desde agosto del 2000 hasta la fecha en la sociedad dominicana se han perdido más de 600 mil empleos. De igual manera, un reciente informe del Banco Central da cuenta de que durante el 2002 las zonas francas y el sector construcción perdieron 44 mil 670 plazas de trabajo, mientras que los sectores electricidad, agua y gas registraron un saldo negativo de 2 mil 882 empleos perdidos.
En diversos sectores las ventas han caído hasta en un 80 por ciento y la llegada de mercancías desde el extranjero se han desplomado, en tanto que miles de colmados, supermercados, academias, tiendas, farmacias, tiendas de repuestos de vehículos de motor y otros negocios han tenido que cerrar sus puertas.
DOÑA INFLACIÓN
En la sociedad dominicana la inflación tiene a todos los sectores pegando el grito al cielo. Los industriales y empresarios sostienen que las ventas han mermado considerablemente y los comerciantes detallistas organizados en FENACODERD aseguran que las constantes alzas que se registran en el sector van desde un 50 hasta un 100 por ciento.
De igual manera, los fármacos han registrado aumentos en los últimos meses que van desde un 20 hasta un 60 por ciento en promedio, de acuerdo con la Asociación Nacional de Dueños de Farmacias.
Mientras que los precios de los artículos ferreteros y los materiales de construcción también se han disparado por encima del 30 por ciento, según las asociaciones de Ferreteros y de Constructores y Promotores de Viviendas.
El vendaval inflacionario, además, ha tocado las tarifas de los servicios de la energía eléctrica y de teléfono en más de un 25 por ciento; las tasas de interés y los precios de los vehículos nuevos y usados en alrededor de un 30 por ciento, de conformidad con la Asociación de Importadores de Vehículos Usados. La inmensa mayoría de los 8 millones 230 mil dominicanos que hay en el país observa con tristeza cómo se les esfuman sus ilusiones de progreso y de conquistas económicas y sociales. En efecto, muchos de los pobres de la sociedad dominicana, hoy en día, han pasado al ejercito de los que sobreviven en la miseria extrema, mientras que un número considerable de los integrantes de la clase media son los nuevos pobres.
Esa situación de crisis que atraviesa la nación está estimulando, cada día más, los delitos y la criminalidad a todos los niveles y la decisión de miles de familias de optar por abandonar el territorio nacional por la vía que fuere para tratar de establecerse en otros países que les brinden mejores oportunidades. La situación económica en el país se ha tornado tan desesperante que cualquiera puede pensar que acabar con la pobreza, como pregona el Presidente de la República, quiere decir matar a los pobres de hambre, desempleo, inflación, incertidumbre y desesperanza.
En los últimos años el salario ha perdido su valor de compra en un elevado porcentaje y no ha habido ningún reajuste justo y decente, lo que se ha traducido en un deterioro espantoso del nivel de vida de la población y en un aumento de las enfermedades, las cuales no pueden ser atendidas porque se han registrado alzas insoportables en los precios de los medicamentos, como se aprecia en la tabla alusiva a los fármacos. El salario real ha llegado a un extremo tal que los pírricos 2 mil 400 pesos que paga como salario mínimo el sector público apenas alcanza para comprar menos del 40 por ciento de los productos que se podían adquirir con esa suma en 1977. La inoportuna política fiscal y económica que ha puesto en marcha la administración de Hipólito Mejía ha provocado que se produzcan alzas por encima del 50 por ciento en la tasa del dólar, que se arruinen cientos de empresas y negocios y que se disparen por las nubes los precios de los productos de consumo diario, como se observa en la tabla que trata sobre los artículos de primera necesidad. Lo mismo ha ocurrido con los precios de los útiles escolares y los materiales de oficinas, según se detalla en la tabla que trata sobre el particular. Las presentes autoridades han exhibido un denodado afán por incrementar los ingresos a través de una peligrosa cadena de préstamos internacionales y una política fiscal voraz, en vez de cumplir con su cacareada promesa de hacer un gobierno con rostro humano, es decir, poniendo en el centro de la escena al hombre, y consecuentemente, financiar e impulsar lo que se denomina capital humano, como afirma en su más reciente libro Bernardo Kliksberg, asesor de la ONU, la OIT, UNICEF y la UNESCO.
Si el gobierno hubiese auspiciado una reforma fiscal prudente, en la que el ITEBIS no excediera el 10 por ciento y abarcara tantos renglones fundamentales de la economía, donde el impuesto selectivo al consumo no fuese tan drástico y en el cual se eliminara el anticipo del 1.5 por ciento sobre las ventas brutas, en estos momentos los diferentes sectores del país no estuviesen tan deteriorados, tan asustados, tan espantados, tan pesimistas y llenos de incertidumbre con relación al presente y el futuro económico de la nación. La verdad es que los proyectos de reforma arancelaria y tributaria, junto al acelerado proceso de endeudamiento externo protagonizado por el gobierno, le han asestado un durísimo golpe no sólo a los bolsillos de las familias más desposeídas, sino también al comercio, a las industrias y a las diferentes empresas nacionales y de capital extranjero. Entre las empresas de capital extranjero aparte de las reconocidas cadenas hoteleras y parques de zonas francas que últimamente han tenido que cerrar figuran Rico Capano, Lombas, Almacenes Pali, Church s Chicken, Miami Sub and Grill, Churchill s Carousel Toffees, Sandwichs Subways, Don King Donus, Misie, Wendy, Chico, Skai-Ten, Berguer King y MacDonald de la calle El Conde con José Reyes, el Conde con Palo Hincado y 27 de Febrero; Payless de la torre Acrópolis y Price Smart.
Ante el tétrico y desolador panorama en que se encuentra la República Dominicana justo es que se dispongan medidas urgentes destinadas a fortalecer los sectores agropecuario e industrial y se encaminen acciones para bajar el costo de la vida y la creación de más fuentes de trabajo. Así mismo, que se frene la acelerada política de endeudamiento externo, que se eliminen algunos impuestos como el 1.5 sobre las ventas brutas y se reduzcan otros, que se aminore el gasto público y se destine el grueso de las inversiones a los sectores realmente productivos y que garantizan el crecimiento económico sostenido.
MÁS >>
|
 |
Más articulos
La pobreza y la inflación se tragan el país
EL expreso aéreo
El campamento de verano
de Portillo Beach Resort
|
|
|
|
|
VISITE LA WEB DE LOS PERIÓDICOS
|
Hoy | El Nacional
|
Revistas Nacionales, S. A. | Santo Domingo, República Dominicana | Todos los Derechos Reservados
|
|