9 de Junio de 2003 • Edición número 1,309
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Las tres crisis
Rafael Molina
Morillo


No es una encru-cijada, ante la cual podríamos escoger uno de los tres caminos que tene-mos por delante. Se trata, más bien, de tres senderos que tenemos que reco-rrer simultánea-mente, a cuál de ellos más peligroso.
Atravesamos por tres crisis en la República Dominicana: la económica, la política y la moral. Las tres van ligadas entre sí, indisolublemente unidas.

De la económica no hay que hablar, todos la estamos sintiendo en carne propia. Los ricos comienzan a preocuparse al comprobar que sus activos disminuyen y que hay que buscar más pesos para alcanzar los dólares necesarios a sus negocios. La clase media, que por lo general cuenta con ingresos fijos cada mes, sufre la pérdida del valor del pobre peso dominicano, cada vez con menos poder adquisitivo. Y los de abajo, los que nunca han tenido nada, sino hambre y escasez, quizás esos no se den cuenta porque no pueden estar peor.

La crisis política se produce por los desaciertos de los partidos y la ausencia de líderes en los cuales se pueda confiar. La gente ya está cansada de poses, de mentiras, de corrupción, de promesas. Está harta de impunidad, de complicidad y de complacencia con los delincuentes de cuello blanco. El sistema democrático cada vez se desacredita más debido a las acciones tortuosas de los protagonistas políticos dentro y fuera del gobierno.

La tercera es la crisis moral. Los actos dolosos cada vez nos impresionan menos. Estamos acostumbrándonos a la trampa, al engaño, al desfalco, a la comisión ilícita, al hombre del maletín, a la compra y venta de conciencias, a la ley del dólar.

Es preciso enfrentar esas tres crisis. La ciudadanía seria tiene que poner a las autoridades entre la espada y la pared para que cumplan cabalmente su deber, para que terminen con la impunidad, para que den un ejemplo de vida pública honesta, para que se fomenten y respeten los valores éticos que distinguen a los hombres de los animales.

De lo contrario, terminaremos en el precipicio.


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