9 de Junio de 2003 • Edición número 1,309
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El agua embotellada no toda es confiable

En el país hay más de 150 envasadoras que expenden agua y están registradas en DIGENOR, y aunque la mayoría se vende al mismo precio entre una y otras marcas existen diferencias que pueden ser determinantes para la salud de los consumidores.




Si usted es de los que cree que el agua que consume es potable porque la compró embotellada, con una etiqueta que menciona una retahíla de procesos de purificación que generalmente nadie entiende, podría estar equivocado.

Esto así porque el mercado está inundado de “agua purificada” que se vende a granel en camiones, colmados, semáforos, triciclos y motocicletas, cuya potabilidad es altamente cuestionable, pero que curiosamente está avalada por la resolución número 3 de 2002 emitida por Salud Pública, que se contrapone con la Norma 64 de la Dirección General de Normas y Sistemas de Calidad (DIGENOR), la cual establece los requisitos que debe reunir el líquido para contar con el sello de calidad del organismo oficial. El caso es motivo de gran preocupación para DIGENOR, que se ve imposibilitada de actuar en estos casos por el amparo que ofrece la resolución de Salud Pública, así como para la Asociación Dominicana de Embotelladores de Agua Purificada, que califica la venta de agua “a granel” como una competencia desleal, con poca inversión y muchas ganancias. Pero aparte del agua así comercializada, y lamentablemente muy demandada porque cuesta menos, entre las de marcas reconocidas avaladas por DIGENOR hay diferencias que el consumidor debe tomar en cuenta a la hora de escoger. Por ejemplo la composición mineral. Es bien sabido que el organismo humano requiere determinadas cantidades de calcio, magnesio, sodio y potasio para recuperar las que pierde con el ejercicio, el sudor y otras actividades diarias. Pero aunque el agua embotellada de marcas reconocidas generalmente se vende al mismo precio, no todas contienen minerales, ni mucho menos en las cantidades médicamente recomendables.

Otro detalle importante es la acreditación de la marca. Hasta el momento sólo una de las 67 envasadoras del Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo, y de las 77 del interior, cuenta con el sello de la Foods and Drugs Administration de los Estados Unidos (FDA), que considera el agua como alimento que debe nutrir al que la consume, y no simplemente quitarle la sed. La misma envasadora también esta avalada por la National Sanitation Foundation (NSF).

El ingeniero Raymond William Martínez Sánchez, ingeniero civil, hidráulico y medio ambiental, con estudios realizados en Rusia, Colombia y España, explica que si una marca cuenta con la aprobación de la FDA puede ser comercializada en Estados Unidos y, además, es seguro que pasa la prueba de DIGENOR, que dicta las normas en República Dominicana y se ocupa básicamente de que el agua esté libre de contaminación nociva para el organismo. Dichas normas especifican que el líquido deberá estar envasado y cerrado herméticamente y que la capacidad máxima del recipiente sea de cinco galones. Se prohíbe el transporte y comercialización del agua tratada para consumo humano, sin importar el medio, ya sea con tinacos, sistemas de tanque cisterna o cualquier otro envase.

LOS ENVASES

Otra diferencia a tomar en cuenta entre la diversidad de marcas de agua embotellada es el envase. No cualquier material ni consistencia del mismo garantiza la pureza del contenido.

El ingeniero Martínez Sánchez explica que, en primer lugar, el envase debe ser perfectamente liso, pues de lo contrario los gérmenes patógenos, que son microbios que provocan enfermedades, pueden alojarse en las porosidades y en consecuencia ser ingeridos por el consumidor.

A su juicio, el material más idóneo es el vidrio, por la poca probabilidad de porosidad, aunque tiene como desventaja que es costoso, peligroso y de difícil manejo, razón por la que los empresarios del ramo han optado por utilizar materiales como el polietileno o polipropileno, que también son confiables, “siempre y cuando sean lisos”.

Algunas plantas que procesan agua la envasan en botellones policarbonatados, considerado el mejor del mercado porque está reconocido por la FDA y la NSF, lo que indica que cumplen con los parámetros internacionales de salud.

Pero no basta con que el envase sea confiable. Martínez Sánchez dice que hace falta además que la manipulación del mismo y su contenido cumpla con normas internacionales, tales como realizarse lejos de basureros, en una planta donde haya higiene total y empleados con guantes y gorros esterilizados, todo ello para evitar contaminación, principalmente con la bacteria seudomona cuyo hábitat es el aire. Es por ello que Martínez Sánchez no recomienda consumir agua envasada de dudosa procedencia y sin marca reconocida.

PROCESOS DE PURIFICACIÓN

Martínez Sánchez coincide con el director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Julio Suero Marranzini, en cuanto a que el agua servida por esa red es 99% potable y en que la gente consume la de botellón por desconfianza. El agua de la CAASD se toma de una fuente superficial y luego es llevada a una planta de tratamiento a la salida de la cual es 99% potable, afirma el director de la CAASD. Sin embargo, al pasar por la red de distribución el líquido se expone a la contaminación que entra por las filtraciones y las tuberías que han estado vacías por algún tiempo. Ahora bien, si las empresas dedicadas al procesamiento y comercialización de agua envasada se abastecen directamente de la que sirve la CAASD, sin pasar por la red, y luego la someten a otros procedimientos de purificación como osmosis inversa, nano filtración y ultra filtración, entonces es doblemente potable.

La ultra filtración y la nano filtración son los procedimientos utilizados para eliminar los gérmenes patógenos. A tales fines también son útiles el cloro, el ozono y los rayos ultravioleta.

Por todo ello, los expertos recomiendan al consumidor de agua embotellada saber la procedencia del producto, observar la etiqueta y comprobar que el líquido tenga registro sanitario, pues como dice un viejo adagio muchas veces lo barato sale caro y el precio a pagar en este caso es la salud.

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