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Report[a]je
El espantoso drama de la explotación infantil
Millones de niños en el mundo y cerca de 500 mil en República Dominicana son víctimas de la explotación laboral, ya sea en trabajos domésticos, prostitución, en plantaciones agrícolas, industrias o vendiendo chucherías en las calles.

Por Fausto Araujo
En prácticas que entorpecen su formación escolar, su descanso y esparcimiento y que malogran su adolescencia, se calcula que hay millones de niños y niñas en todo el mundo que desarrollan labores productivas.
La humanidad no cuenta con estadísticas adecuadas y confiables sobre la real cantidad de niños, niñas y adolescentes que son sometidos a explotación laboral debido a que, como se determinara en la Convención sobre los Derechos del Niño, cientos de millones de menores trabajan en el mundo en actividades en gran medida invisibles.
Sin embargo, un limitado informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela que hay 73 millones de menores de edad empleados en todo el mundo, lo que equivale al 13 por ciento del grupo de edad comprendido entre 10 y 14 años.
El avance galopante de la cantidad de niños que están expuestos a llevar a cabo labores reservadas para los adultos es escandaloso. De acuerdo con el informe sobre el Estado Mundial de la Infancia en 1999, más de 250 millones de niños de todo el mundo incluidos los países desarrollados estaban condenados a los riesgos del trabajo peligroso y explotador.
En esa cifra tan escalofriante se encuentran incluidos muchos niños y niñas de las abandonadas comunidades campesinas y de los barrios marginados de la República Dominicana, donde más de 100 mil menores de edad desarrollan labores en las calles, mientras que cerca de 300 mil realizan trabajo doméstico.
Un reciente estudio dado a conocer en el territorio nacional reveló que, solamente en Santo Domingo y Santiago, había más de 47 mil niños dedicados al trabajo.
Obviamente, que en la investigación no salió a relucir el escandaloso número de menores que se encuentran ocupados en labores que, en gran medida, son invisibles, como señala la Convención sobre los Derechos del Niño.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los niños que desarrollan labores productivas nocivas están excluidos de la educación, atrapados en el círculo vicioso de la pobreza y ven socavados sus derechos básicos, su salud y hasta su propia integridad física.
En la sociedad dominicana la cifra de menores de edad que trabajan, en sentido general es alarmante casi se aproxima a los 500,000. En África uno de cada tres menores lo hace, mientras que en toda América Latina el cálculo es de uno por cada cinco, de acuerdo con organismos internacionales.
Los niños que trabajan en el país y en el resto del mundo, fundamentalmente, desarrollan labores en las calles, trabajo doméstico, en plantaciones agrícolas o industrias y en centros de prostitución, entre otros.
Otra modalidad de trabajo que ejecutan menores de edad es el denominado servil o forzoso, el cual muchos niños y niñas harapientos, desnutridos y sin fuerzas realizan en plantaciones agrícolas e industriales sometidos a un verdadero estado de explotación y esclavitud.
La pobreza general que sacude a nuestra nación y a otras sociedades del mundo en muchas de las cuales se agravara como consecuencia de la guerra de Estados Unidos con Irak son las causas fundamentales que mantienen a cientos de millones de menores de edad sometidos a la explotación laboral, muchas veces en condiciones de esclavitud.
POBREZA EXTREMA
De acuerdo con la Oficina Nacional de Planificación, en la sociedad dominicana hay más de 4 millones 131 mil 205 personas que son menores de 18 años, de los cuales el 45 por ciento, es decir, 1,859,042 sobreviven en la extrema pobreza.
Acosados por la miseria y la pobreza y en diversas ocasiones tratando de escapar del abuso y el menosprecio en su casa alrededor de 115 mil menores de edad de la República Dominicana se han lanzado a las calles de manera permanente. Aproximadamente para uno de cada 10 de esos niños la calle se ha convertido en su hogar, y en ella son sometidos a más abusos, explotación y peligro.
Nada más la cantidad de los llamados palomos que sobreviven en la capital y en otras ciudades del país, como Santiago, se calcula en unos 58 mil.
En la sociedad dominicana es creciente la cantidad de menores que prácticamente viven en las calles y se los encuentra a diario en los semáforos e intersecciones de avenidas en Santo Domingo y otras ciudades buscándosela lavando cristales y cuidando automóviles, lustrando zapatos, transportando maletas, vendiendo flores, huevos, agua en funditas, maní, dulces o cualesquiera chucherías. Además, recogiendo productos reciclables como papel, plásticos, jarros, botellas, latas, cobre y piezas de metal, así como en otras mil maneras ingeniosas de hacer dinero para poder sobrevivir.
Hay estudios que revelan que cientos de miles de niños de la calle de diversas naciones del mundo recurren a la prostitución como único medio de subsistencia.
Para los niños que viven en las calles de Santo Domingo y otras ciudades del mundo la vida es a menudo muy precaria, violenta y riesgosa. Muchos son explotados, engañados y abusados por los adultos.
TRABAJOS QUE REALIZAN
Lina tenía apenas siete años cuando su padre la mandó a las calles de Santo Domingo a buscársela. Allí, sin protección, fue tomada por Pedro, de 29 años, quien la puso a vender flores, luego estupefacientes y constantemente la golpeaba, engañaba y abusaba de ella sexualmente.
No muy lejos de la casucha de Lina vivía Magalys, de 12 años de edad, quien como era bastante hermosa fue violada repetidas veces en las calles y luego obligada a ejercer la prostitución. Así como Lina y Magalys, de muchos otros hogares de los barrios marginados y de los campos empobrecidos del país salen constantemente muchísimos niños y niñas a buscársela en las calles y se encuentran con semejantes abusos, atropellos y explotación.
Pero que no vaya nadie a pensar que la situación es color de rosa para los millones de niños de todo el mundo que desarrollan trabajo doméstico, el cual entraña graves riesgos y daños potenciales para el desarrollo de los niños, de acuerdo con el Informe sobre el Estado Mundial de la Infancia que se puso a circular en el 1997.
Carmen Lucy apenas tenía 13 años cuando comenzó a trabajar en una casa de familia como si fuera un adulto cualquiera. El dueño de la vivienda abusó tanto sexualmente de ella que la menor cayó en un estado de crisis emocional, tuvo que abandonar sus estudios y luego murió de Sida.
En diversos lugares las niñas que desarrollan labores domésticas trabajan hasta 12 y 15 horas diarias y en algunos casos la única remuneración que reciben son las sobras de las comidas y las ropas desechadas.
El índice de menores que trabajan como domésticas es muy elevado, solamente en el país casi supera los 300,000 y de esa cantidad son muy pocos los que asisten a la escuela, por lo que se quedan atrapados en el atraso y la ignorancia.
Una situación similar atraviesan los menores que llevan a cabo labores en las plantaciones agrícolas y en las industrias. A veces esas actividades son tan rudimentarias y bárbaras que a los pequeños se les pone a soportar pesadas cargas, lo que en muchas ocasiones les provoca severas lesiones en su columna vertebral.
PROSTITUCIÓN Y SIDA
Una de las modalidades de trabajo infantil que está tomando mucho cuerpo en la República Dominicana y el mundo, y provocado diversos escándalos y daños irreparables a niños y niñas de hasta 7 y 8 años de edad, es la prostitución infantil, la cual ha sido considerada por el ex presidente de Brasil, Fernando Enrique Cardoso, como un crimen espantoso.
La prostitución de menores en todas sus formas que se alimenta de la miseria y la pobreza se incrementa constantemente en el mundo, de conformidad con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
En muchos lugares el espantoso drama de la prostitución infantil es una realidad tan alarmante como devastadora. La misma se ubica dentro del tráfico de seres humanos, el cual, después de las drogas y las armas, es el tercer negocio más lucrativo del mundo.
Según la UNESCO, muchos ciudadanos de los países ricos son parte responsable de la explotación sexual en los países pobres como la República Dominicana, pues frecuentemente se trasladan a Asia, África o América Latina y el Caribe, donde contratan los servicios de niños, niñas y adolescentes.
Debido a la alta incidencia del Sida y otras enfermedades de transmisión sexual, una buena parte de los clientes del sexo fácil están optando por alquilar niños, adolescentes y jovencitos, quienes tienen más probabilidades de ser vírgenes, y por lo tanto no haberse contagiado.
Investigaciones realizadas por organismos nacionales revelan que miles de niños y niñas, cuyas edades oscilan entre los 7, 9, 12 y 13 años edad, están ejerciendo la prostitución en el país, especialmente con turistas canadienses, norteamericanos, italianos, alemanes, griegos y franceses.
Como consecuencia del auge que ha tomado el turismo en el país y a la propaganda hecha en publicaciones del exterior en las que se oferta a jóvenes y adolescentes dispuestos para la prostitución, la sociedad dominicana se ha convertido en un paraíso para los homosexuales extranjeros.
Según un sondeo que realizó el Círculo Juvenil de Prevención del Uso de Drogas, al 63 por ciento de los turistas europeos se les oferta como parte de los paquetes turísticos satisfacer sus apetencias sexuales con niños y adolescentes dominicanos.
De conformidad con la encuesta, de unos 179 turistas entrevistados el 63 por ciento de ellos confesó que había recibido ofertas en los paquetes turísticos de que encontrarían niños y adolescentes en la República Dominicana para satisfacer sus apetencias sexuales.
La dirección ejecutiva del Organismo Rector del sistema de protección de niños, niñas y adolescentes sostuvo recientemente que en la sociedad dominicana hay tráfico de niños y niñas para prostituirlos.
Así mismo, un informe rendido el año pasado por el Instituto Internacional de los Derechos Humanos hacía hincapié sobre el tráfico de menores y de mujeres en la República Dominicana.
[Datos confiables]
Informes rendidos por organismos oficiales y privados indican que una apreciable cantidad de niñas es vista en horas de la noche pasearse por el Parque Enriquillo, las avenidas Tiradentes y Duarte, La Feria y el Malecón ofertándose al mejor postor. La mayoría de esas menores proceden de los barrios y las zonas rurales más deprimidas del país.
Childhope, una organización internacional que se dedica a trabajar a favor de los niños y niñas que deambulan por las calles, encuestó a cerca de 80 menores de edad, de los cuales 21 admitieron que se dedicaban a la prostitución. De igual manera, un informe de ONAPLAN sobre la Situación de la Niña en la República Dominicana arrojó que esa situación se explica porque cada día más y más menores de edad se están desplazando hacia las ciudades para satisfacer necesidades familiares o propias.
De acuerdo con el organismo oficial, el 54.8 por ciento de las niñas y adolescentes sale a la calle para ayudar a la familia, el 23.7 por ciento para mantenerse, mientras que un 15 por ciento se fue o la expulsaron de su hogar.
El estudio revela que el 58 por ciento de esas menores viven en los barrios marginados, donde el 50 por ciento de las casas apenas cuentan con una sola habitación, lo que favorece la promiscuidad, el aburrimiento y la violencia.
ONAPLAN plantea que el 40 por ciento de las trabajadoras sexuales, cuyas edades oscilan entre los 12 y 15 años, tienen hijos.
Los datos aportados por la referida dependencia oficial señalan además que el 52 por ciento de las niñas inicia el trabajo en las calles entre los 8 y los 10 años de edad, mientras que el 16 por ciento lo empieza a los 7 años o antes. Revela que generalmente el estupro que está a la orden del día en la sociedad dominicana empuja a esas jovencitas y niñas a ejercer el oficio más viejo en la humanidad.
En ese mismo orden, un muestreo hecho por el Círculo Juvenil de Prevención del Uso de Drogas determinó que el 70 por ciento de los menores que viven en la calle vende sexo por dinero, y que los hermanitos de los ya prostituidos aspiran a ganarse la vida de la misma forma y circunstancia.
La citada encuesta mostró que en el 49 por ciento de los casos esos menores venden sexo a turistas homosexuales y amantes de la pornografía infantil.
De un total de 1,893 menores entrevistados, el 69 por ciento declaró que consigue su clientela en hoteles, el 26 por ciento en las playas y el 3 por ciento en las calles.
El estudio Prostitución Masculina en Menores de Edad en la República Dominicana revela que de los 1,893 encuestados, 1,326, es decir el 70 por ciento, declaró haber ejercido la prostitución, en muchos casos con personas del mismo sexo.
La investigación determinó que los principales lugares que son frecuentados por los menores prostituidos son Puerto Plata, Sosúa, Boca Chica, Bávaro (Higüey), y en menor escala Samaná y La Romana. Muchos de ellos tienen organizados sindicatos y que la tarifa por la venta de sexo y placer oscila entre 50, 75 y 100 dólares.
Cuando se trata de pornografía, de posar desnudos y haciendo orgías u otras aberraciones para ser filmados en video o tomarles fotografías, entonces la tarifa oscila entre los 20, 30 y 50 dólares.
Ante el auge de la prostitución infantil, las relaciones de pareja a temprana edad y la promiscuidad con que muchos menores ejercen el sexo, una buena parte de las más de 130 mil personas que en el país están infectadas de Sida son menores de 24 años, y en la actualidad se eleva a más de 4 mil la cantidad de niños que han quedado huérfanos debido a que sus padres han muerto a causa de la enfermedad.
Actualmente en la humanidad hay más de 36 millones de personas con el VIH y dentro de 7 años, es decir para el 2010, se espera que haya 40 millones de niños huérfanos a causa del Sida, el 95 por ciento de ellos en el continente africano.
Como las investigaciones arrojan que una parte importante de los menores que se prostituyen terminan cometiendo delitos y consumiendo drogas, en los centros penitenciarios del país destinados para adultos, especialmente en la cárcel modelo de Najayo, se encuentran recluidos cientos de infantes delincuentes. La deprimente y dramática situación en que sobreviven cientos de miles de menores de la República Dominicana violenta de manera extrema y sensible la Constitución sobre todo el inciso A, acápite 15, del artículo 8 y la Ley 16-92 que intuye el Código de Trabajo.
Además de la Ley 14-94, que crea el Código de Niños, Niñas y Adolescentes, hay diversos convenios internacionales de protección a la infancia que ha suscrito el Estado dominicano, entre ellos la Convención sobre los Derechos del Niño. En efecto, las autoridades y la sociedad en sentido general tienen que aunar esfuerzos a los fines de hacer cumplir de manera efectiva las leyes y las disposiciones que tienen que ver con los derechos de la niñez.
Cuanto antes la sociedad tiene que poner en movimiento todos los mecanismos y las disposiciones legales de lugar para combatir y garantizar que se acabe con la explotación de la infancia en todas sus manifestaciones y que los niños puedan asistir a las escuelas a recibir el pan de la enseñanza, que reciban atenciones afectivas y de salud, puedan jugar y, en definitiva, no ver tristemente malogrado su desarrollo, sus sueños, sus ilusiones y un futuro sano y promisorio.
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