2 de Junio de 2003 • Edición número 1,308
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La Policía Nacional al desnudo
Una radiografía de lo que es y lo que está llamada a ser la institución de orden público

“Ahora se denuncian casos que antes no se denunciaban, producto de esta misma confianza que genera la Policía. Nosotros hemos experi-mentado aperturas que hace unos años era una utopía pensar que la institución del orden iba a abrir sus puertas, iba a mostrar sus interio-ridades como se hace hoy día”.Coronel Ramón Francisco Rodríguez, vocero de la Policía




Por Lauterio Vargas

El raso Montero Encarnación ingresó a las filas de la Policía Nacional cargado de emotividad “por servir y proteger a la ciudadanía” y poner “la ley y el orden”, como reza el emblema de la institución. Tiene 20 años y como él hay otros 5,478 agentes con los cuales, además del rango, tiene en común el salario que devengan de aproximadamente RD$2,000 mensuales.

Para materializar su anhelo de enrolarse en las filas policiales, Montero Encarnación, de apellidos muy conocidos por los lados del Sur profundo, se trasladó a la capital desde El Cercado, municipio de San Juan de la Maguana.

En el camino apenas tenía para desayunar, sabía que no ganaría mucho dinero, pero siguió adelante porque lleva al policía en la sangre y además porque en el campo la situación estaba mal, y más que la vocación de servicio y una labor para servir vio en la Policía un medio de empleo y que portaría un arma de fuego y sería representante de la autoridad, como los hijos del vecino.

También se enteró de que en la Policía podría seguir estudiando, “siempre y cuando los estudios no afecten su servicio en la institución”. En la actualidad hay más de mil profesionales en las filas policiales y una cantidad superior estudia en diversas universidades.

Aunque muchos ven las labores policiales un remedio para el desempleo, según el vocero policial, coronel Ramón Francisco Rodríguez, los jóvenes que ingresan lo hacen por vocación “porque si quieren muchos beneficios no es el mejor lugar, ya que un motoconchista gana más que un policía”.

Al llegar a la capital el joven aspirante a policía se dirige hacia el cuartel general donde lo espera un teniente, por lo regular primo suyo, que lo ayudará con el papeleo. Se le exige un octavo curso como estudio mínimo.

Luego de la depuración rutinaria para verificar que no tenga expedientes delictivos, lo mandan a la Academia de Entrenamiento Policial de Hatillo, en San Cristóbal, donde además funciona la Academia para Cadetes 2 de Marzo. Allí recibe los entrenamientos básicos sobre manejo de armas de fuego, destreza policial, disciplina militar, mecanismo de persuasión, nociones de relaciones humanas, entre otras materias de conocimientos generales.

A los seis meses ya está listo para salir a las calles a patrullar con una macana como única arma, mientras espera que le asignen el arma de reglamento. Así funciona para la generalidad de los casos.

COMO ESTÁ LA COSA

En la actualidad la Policía Nacional cuenta con una matrícula de 27,824 miembros, de los cuales 789 ostentan el rango de oficiales superiores, desde mayor hasta mayor general, más 4,473 oficiales subalternos, clasificación que aplica para capitanes, primer y segundo tenientes.

En total la Policía Nacional cuenta con 5,262 oficiales, lo cual representa el 20.1% de su matrícula, si se toma en cuenta que de los 27,824 miembros un total de 1,643 son asimilados de tercera, cuarta y quinta categoría, así como los que ostentan la calidad de asimilados honoríficos, que reduce el número de agentes propiamente dicho a sólo 26,181, incluyendo 521 cadetes que aún no ejercen sus funciones y que al término de sus estudios reciben el grado de segundo teniente.

De acuerdo a los salarios por rangos, los alistados, grado que reciben de sargento mayor hasta raso, constituyen casi el 80% del total de los policías, quienes reciben entre RD$2,000 y RD$3,000 de salario al mes.

Si se sigue el escalafón normal un policía que ingrese como raso debería esperar más de 10 años para alcanzar el grado de teniente y devengar un salario que no llega a RD$6,000 mensuales, que gana un segundo teniente, mientras que un capitán recibe RD$7,900 y RD$9,000 mensuales. Hasta hace poco un general de brigada recibía un salario de RD$18,279, sin incluir los descuentos que se aplican a todos los agentes por derecho a pensión, seguro de vida, pensión alimenticia y por el Instituto de Seguridad Social de la Policía (Isspol).

El jefe policial recibe el salario de un subsecretario de Estado, que es de RD$43,000 mensuales.

LEY, BATUTA Y CONSTITUCIÓN

Según el ex jefe del Ministerio Público, Virgilio Bello Rosa, la Policía tiene muchas deficiencias de medios para hacer las investigaciones, pero se erige “ley, batuta y constitución” a la hora de hacer las investigaciones sobre hechos delictivos y denuncias presentadas en los cuarteles.

“En cuanto al problema de las investigaciones, la Policía se ha erigido en el país como ley, batuta y constitución en lo que a las investigaciones se refiere y no entienden que ellos son auxiliares del Ministerio Público”.

Bello Rosa aclara que en cuanto al orden público es una institución autónoma, pero en lo que respecta a las investigaciones de crímenes y delitos depende del Ministerio Público, aunque “por la práctica social en el país es la institución que tiene los medios para hacer las investigaciones”.

“Otro aspecto que arrastra desde su fundación es que se instituyó como una institución militar y todavía los policías tienen la creencia y la visión de que ellos son militares”.

Sobre este tema, los cinco ex jefes policiales señalan que siempre la Policía se ha visto y ha actuado como auxiliar del Ministerio Público y que las investigaciones eran dirigidas por fiscales.

“Un cadáver no se levantaba sin la presencia del médico legista”, apuntó el ex Procurador, aunque reconoció que no existían tantos fiscales y por eso en los destacamentos eran muy escasos.

Según Bello Rosa, en su gestión las jefaturas del mayor general Pedro de Jesús Candelier Tejada y la actual, que dirige el mayor general Jaime Marte Martínez, entendieron el papel del jefe de la investigación que recae sobre el Ministerio Público y en los casos importantes, como el asesinato del ayudante civil del Presidente, Modesto Díaz, y los primeros casos de secuestros fue él quien dirigió los interrogatorios de los implicados.

Reconoció que fue en el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana cuando los fiscales se instalaron en los destacamentos policiales y en la actualidad son quienes dirigen las investigaciones. Reveló que aunque recibía muchas quejas de ayudantes fiscales por el hecho de que no se respetaba su autoridad en los destacamentos, aseguró que coordinaba los casos con el jefe de la Policía y se resolvía la situación.


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