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Educ[a]ción
Otro plan para la educación
Las autoridades educativas presentaron el pasado 30 de abril el Plan Estratégico de la Educación Dominicana 2003-2012, el cual viene a dar continuidad al Plan Decenal

Por Jesús de la Rosa
Desde finales de la década de los años ochenta del siglo pasado la educación pública de la República Dominicana venía atravesando por una profunda crisis que la mantenía al borde del colapso. Todos los indicadores de calidad no revelaban otra cosa que no fuera desastre: baja tasa de cobertura y alta tasa de deserción, bajo porcentaje de estudiantes promovidos y alto de alumnos repitentes y sobrecogedores índices de sobre edad.
Para entonces las condiciones de vida del maestro dominicano eran (todavía lo siguen siendo) inferiores a las de cualquier otro trabajador del sector servicio. Su sueldo promedio equivalía apenas a una tercera parte del costo de la canasta familiar.
Los servicios de asistencia médica, vivienda y de jubilación al docente adolecían de tantas fallas que no cabía considerarlos como incentivos. Eran pésimas las condiciones de trabajo en las escuelas públicas. Los docentes no disponían de materiales didácticos. Los precios de los libros de texto resultaban demasiado caros. Los planteles escolares lucían deteriorados por la falta de mantenimiento y las aulas disponibles no eran suficientes para atender la demanda. Los maestros desertaban de las aulas para ocuparse de otros menesteres de más rentabilidad. Las escuelas normales se encontraban cerradas. Por la baja en la demanda, las universidades privadas habían dejado de ofertar la carrera de pedagogía. Para cubrir las vacantes que se producían se hacía necesario el nombramiento de bachilleres sin ninguna formación en el área pedagógica para ocupar los puestos docentes.
Resultaba muy baja la valoración del maestro como guía del proceso educativo y como dirigente de la comunidad.
La crisis económica que afectó al país a mediados de los años ochenta obligaba, por causa del pluriempleo, a las cabezas de familias pobres a ausencias prolongadas del hogar y a desentenderse del papel que debían desempeñar en la formación de sus hijos.
Los gobiernos que se sucedieron en las décadas de los años 80 se mostraban indiferentes a la suerte de la escuela pública. Las iniciativas y los esfuerzos desinteresados de grupos representativos de universidades, colegios profesionales, grupos empresariales y de sindicatosobreros y magisteriales impidieron que la escuela pública colapsara.
LOGROS DEL PLAN DECENAL
Los esfuerzos de todos nosotros, y de cientos de personas tan interesadas como nosotros en evitar el derrumbe de la instrucción pública, culminaron con la puesta en práctica del Plan Decenal de Educación 1993-2003.
El Plan Decenal de Educación tuvo como propósito lograr una profunda reforma del sistema educativo para que la educación dominicana se trasformara, en un periodo de diez años, en la base fundamental del desarrollo nacional y de la promoción de cada ciudadano, tanto en el plano social como en el personal, con vistas a que el país pudiera entrar en el tercer milenio de la Era Cristiana con mayores posibilidades en la construcción de una sociedad más justa, más solidaria y más humana.
El recién concluido Plan Decenal de Educación se propuso: a) ampliar de manera significativa la cobertura y permanencia de la educación inicial y básica y reforzar las acciones de la educación media y de adultos; introducir transformaciones profundas en el currículo; mejorar significativamente las condiciones de vida del personal docente; elevar los niveles de competencias de la Secretaría de Educación; lograr una participación más efectiva y activa de la sociedad general, y de los grupos organizados en particular, en la gestión del proceso educativo; la vigencia de una nueva ley de educación, y aumentar de manera apreciable los recursos económicos que el Estado dominicano invierte en educación.
El Plan Decenal de Educación, aunque en menor grado de lo que esperábamos, contribuyó bastante al mejoramiento de la escuela dominicana.
Las iniciativas que giraron alrededor del concluido Plan Decenal colocaron a la educación en el primer punto de la agenda nacional.
El hecho de que el Plan Decenal significara un cambio en las formas de hacer las cosas y en los procedimientos de conducción de los procesos de enseñanza aprendizaje ya de por sí entraña una conquista. La escuela pública de hoy es muy diferente a la de antes del inicio del Plan Decenal. El nivel inicial se ha desarrollado en forma considerable, aunque aún está lejos de abarcar a todos los niños en edades comprendidas entre los 3 y 5 años.
Hay más estudiantes matriculados en las escuelas de enseñanza básica, y son más los alumnos de ese nivel que cursan y aprueban sus asignaturas en el tiempo establecido.
En el nivel medio la cobertura continúa siendo baja. Todavía aquí la escuela secundaria puede considerarse como un fenómeno urbano. No existe discriminación de género para el acceso. Incluso la matrícula femenina es un poco superior a la masculina. Existen desigualdades por zonas, con perjuicio de la zona rural.
La deserción sigue siendo significativa y muy relacionada con las escuelas incompletas y con factores de pobreza.
Aunque aún persiste el problema de la falta de maestros debidamente capacitados hoy contamos con mucho más profesionales de la educación que años atrás. De ese tiempo para acá más de 3 mil docentes se han formado o han recibido entrenamientos especializados en universidades.
Se han construido miles de aulas y cientos han sido mejoradas.
Todos los estudiantes de escuelas públicas disponen de libros de texto gratuitos y cerca de dos millones de ellos disfrutan del desayuno escolar.
La Ley General de Educación 66-97 se sitúa entre las más avanzadas de la América española en materia de legislación escolar. Si el gobierno hubiese cumplido con la ley en lo que respecta a la inversión en educación habríamos logrado mucho más.
MENOS PRESUPUESTO
Este año, en vez de una inversión de 20 mil 775 millones de pesos en educación como lo contempla la ley que rige en la materia, el presupuesto de educación es de apenas 11 mil 29 millones de pesos.
Todavía los indicadores de calidad de la educación dominicana preocupan a los entendidos. Todavía miles de niños no asisten a la escuela y miles de jóvenes no pueden cursar el bachillerato.
Por razones económicas miles de jóvenes se ven impedidos de ingresar a una escuela vocacional o a un instituto politécnico. Vuelven a registrarse cientos de casos de maestros que abandonan las escuelas en busca de mejores oportunidades.
El salario promedio de un maestro sigue siendo inferior al de una empleada doméstica. El sistema de instrucción pública de la República Dominicana es el peor financiado de la América española.
Por eso, no se nos puede exigir más.
La vicepresidenta de la República y encargada de la Secretaría de Educación, doctora Milagros Ortiz Bosch, acaba de presentar, en una ceremonia celebrada en el Teatro Nacional el 30 de abril recién pasado, un nuevo plan decenal de educación denominado Plan Estratégico de la Educación Dominicana 2003-2012, que promete ser la continuación del ya concluido Plan Decenal de Educación 1993-2003.
Este Plan Estratégico se propone, entre otras metas: a) que todos los dominicanos tengan acceso a una educación pertinente y de calidad; b) que todos los niños tengan acceso a una educación básica gratuita y obligatoria; c) que sean atendidas las necesidades de aprendizaje de los adultos; d) que desaparezca el analfabetismo en la población de personas adultas; y e) que se mejoren los aspectos cualitativos de la educación de manera que se garantice el logro de mejores resultados.
El concluido Plan Decenal de Educación fue una iniciativa de todos nosotros, de miles de nosotros, diferente al Plan Estratégico de Desarrollo de la Educación Dominicana, que es una propuesta del gobierno del presidente Mejía elaborada bajo la conducción de los técnicos y funcionarios de la Secretaría de Educación, en el marco de una metodología de planificación basada en la consulta experta y con cierto grado de participación de personas interesadas en el tema. Este redactor participó en calidad de experto en la elaboración de ese Plan Estratégico de Desarrollo de la Educación. La participación de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) fue muy discreta, por no decir nula.
Lo mismo cabe decirse de conocidas figuras de la educación quienes, a pesar de habérseles invitado a participar en las deliberaciones, optaron por mantenerse al margen.
UNA ADP DIVIDIDA
Con una buena parte de sus dirigentes desacreditados, la Asociación Dominicana de Profesores no exhibe hoy la pujanza de antes.
El otrora poderoso gremio de maestros hoy se encuentra dividido en pequeños grupos de influencias. Los organismos de dirección de la ADP no tienen control sobre sus militantes. Un tanto alejados de los menesteres propios de su profesión, los maestros ocupan una buena parte de su tiempo en sobrevivir a las calamidades.
Aquí los maestros de escuelas públicas trabajan como pueden y cuando pueden.
Sin la participación organizada y entusiasta de los maestros no es posible la puesta en práctica de planes de reformas. Porque, al fin y al cabo, los cambios sólo tienen lugar en las aulas. Esta vez estuvieron lejos de darse las grandes movilizaciones que acompañaron a los trabajos de formulación de Plan Decenal de Educación.
Desde el punto de vista técnico, muy pocas fallas caben señalársele al Plan Estratégico de Desarrollo de la Educación. Pero son relativamente pocas las personas que se sienten comprometidas con el mismo.
De ganar la doctora Milagros Ortiz Bosch la nominación a la presidencia por su partido, el Plan Estratégico del Desarrollo de la Educación 2003-2012 sería la propuesta del sector educación dentro de su plan de gobierno. Se ha publicado que, para alcanzar los objetivos del formulado Plan Estratégico del Desarrollo de la Educación 2003-2012, se requiere una inversión sostenida de alrededor de 7 mil millones de pesos adicionales al actual presupuesto de educación, que es de poco más de 11 mil millones de pesos.
Más claro: lo único que se necesita para financiar este Plan Estratégico es que el gobierno del presidente Mejía, y el que le suceda a partir del 16 de agosto del 2004, cumplan con lo contemplado en la Ley General de Educación No. 66-97 en lo referente al financiamiento de la educación. |
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