5 de Mayo del 2003 • Edición número 1,304
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Wilfredo Mora

El padre de la criminología dominicana


El siguiente texto es un homenaje que dedicamos nosotros –el reducido círculo de criminólogos y admiradores de la extraordinaria obra legada por el maestro don Leoncio Ramos–, en la celebración del 109 aniversario de su nacimiento, acaecido el 15 de abril de 1894.

Leoncio Ramos Jerez nació en Cotuí, ciudad cabecera de la provincia María Trinidad Sánchez. Su padre, que era comerciante, se opuso a que estudiara sin saber que en los ecos de sus pasos y faenas se fraguaba el destino de un virtuoso de la criminología inexistente. Sus primeros estudios los realizó en la escuela rural, en la que es protegido en sus aspiraciones por un tío suyo de nombre Ramón, de quien se sabe había fundado el periódico El Progreso, en La Vega.

A los 20 años de edad se convierte en un revelador de su vocación científica. Conoce al padre Fantino Falco, luego se graduaría de abogado a los 26 años de edad (así consta en la G.O. 3116, exequátur Nº. 215), y ejerció brevemente en la ciudad de La Vega.

Fue designado Juez de Primera Instancia y Procurador de la Corte de Apelación en La Vega. Sus funciones alcanzaron a los tres poderes del Estado: Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo (1931), Juez de la Corte de Apelación de Santo Domingo (1931-32), Juez de la Suprema Corte de Justicia (1932-34), Juez del Tribunal de Tierras (1938), Senador por Santiago (1942), cargos que se repitieron en más de una ocasión.

Don Leoncio Ramos fue la más importante figura de la criminología dominicana, ciencia que él solo se encargó de introducir en el país, hace muchos años y, sin embargo, aún no avanzamos nada. Su labor titánica de más de cuatro décadas dedicado al derecho penal y a la criminología la realizó como un verdadero autodidacta.

1970 fue el año en que anunció sus proyectos de institucionalizar la criminología, a pesar de que no alcanzó a fundar el Instituto de Criminología que tanto anheló, pero sí dejó un diseño y otros importantes proyectos.

El ilustre profesor Leoncio Ramos ha sido reseñado y juzgado en colecciones dedicadas a los clásicos del derecho dominicano. En su nombre se han patentizado doctrinas de criminología de parte de quienes fueron sus alumnos. Todos hablan de él como el precursor de la ciencia criminal en el país. La más concentrada aproximación de su gran aporte a las ciencias penales está representada por el doctor Raymundo Amaro Guzmán, que ha hecho posible la publicación de una parte de su abundante obra. No obstante, se le recuerda de manera fragmentaria.

Leoncio Ramos fue siempre un hacedor, de temperamento activo, inquieto, trabajaba con pasión. Era un poco músico, tocaba la mandolina. A los 40 años estudió radio y televisión; fue radioaficionado, carpintero, electricista, viajero excelente, pero sobre todo fue criminólogo consagrado de toda una vida (el primero en referirse a ella como un verdadero especialista). Exacto en sus planes de estudio es recordado por quienes lo trataron como un espíritu metódico, puntual, inteligente y recto.

No tenemos una idea precisa de cuándo comenzaron a surgir sus primeras publicaciones. Es notorio que en el cese de su última función como Juez de la Suprema Corte de Justicia (noviembre, 1951) se consagró al estudio de la criminología y de la ciencia penitenciaria. Lo esperaba la etapa más difícil de su vida: la de investigador y académico.
Fue el primer profesor que obtuvo una cátedra de derecho penal por oposición en la Universidad de Santo Domingo. Y fue el profesor más distinguido de la cátedra de criminología, de la que se encargó por muchas décadas.

Sus obras, escritas para la satisfacción de sus alumnos, y por tal razón fueron escritas mimeografiadas como cátedras de trabajo académico, comenzaron a aparecer en la década de los 50.

En 1954 aparece su monumental libro “Notas para una Introducción de la Criminología”, sin duda el primer libro de texto en la materia. Luego serían los textos “Notas para la Introducción del Derecho Penal”, que empezó a escribirse en 1944 y fue publicado en 1965 por la ONAP; su “Introducción al Derecho Procesal Penal” (1967), así como una enorme cantidad de trabajos que fueron recopilados en diarios y, sobre todo, en la revista Ley y Justicia, que fundara él mismo en 1963 y que tuvo vida efímera, pues circuló hasta 1972.

Leoncio Ramos murió en Santo Domingo el 1º de octubre de 1971, a los 76 años de edad, a consecuencia de un edema pulmonar. Desde 1995 una calle en la ciudad capital lleva su nombre.



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