14 de Abril del 2003 • Edición número 1,301
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Por Luis Betances

Están prácticamente entre nosotros los siete días consecutivos más anhelados y esperados por los dominicanos de todas las edades, quienes durante ellos hacen todo lo que pueden y lo que no deben, llegando en ocasiones incluso al exceso.

Llega ya la Semana Santa o Semana Mayor, con 168 interesantísimas horas para disfrutar, y ¿por qué no?, también para meditar. Llegados estos días de abril, específicamente cuando se inicia el Miércoles Santo, todo se convierte en alegrías por todas las playas y ríos del país, y convirtiendo en oasis hasta el más triste e insignificante arroyuelo nuestro.

Pero, sin pretender sermonear, debemos recordar que durante esta Semana Santa, y las que vendrán, debemos dejar los excesos en nuestras casas mientras salimos al interior a celebrar y divertirnos. Son ya bastantes los casos de muertes ocurridas en esta etapa por quererse beber el trago y la botella. Estamos ya lo suficientemente grandecitos para entender que los mensajes de los organismos de seguridad son para asimilarlos, para seguir sus indicaciones, para evitar así, no sólo nuestra muerte, sino la pérdida de la vida de quien quizás está cumpliendo con los reglamentos que imponen y demandan las autoridades y la madurez.

La Semana Santa es una época que tradicionalmente ha servido para que la población se aparte un poco de la cotidianidad, se reencuentre con los suyos y dedique algo de tiempo a las reflexiones cristianas. Pero también hay una parte de la población que aprovecha esta temporada para ir a las playas, viajar al interior y disfrutar “a su manera” estos días de esparcimiento.

Durante esta época aumenta del flujo vehicular; aumentan la cantidad tradicional de visitantes a las playas, balnearios y ríos, creando grandes concentraciones en estos lugares, con lo que aumentan los riesgos de accidentes de tránsito e incidentes en sentido general.

Ya la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), bajo la dirección del contralmirante Radhamés Lora Salcedo, tiene organizado lo que será el Operativo Semana Santa 2003, con el que, al igual que en años anteriores, estarán al servicio de la comunidad en prácticamente todo el país.

Con el propósito de evitar tragedias, el Departamento de Operaciones y Brigadas ha decidido clausurar un total de 34 playas y 64 balnearios en el todo el territorio. En la zona metropolitana de Santo Domingo serán clausuradas las playas de Güibia, Manresa, La Playita y Los Gringos; tampoco se tendrá acceso a los balnearios La Piedra y Manoguayabo.
Entre las playas de mayor relevancia clausuradas figuran Villas del Mar, en Juan Dolio, San Pedro de Macorís; Chavón, en La Romana; Sand Castle, en Puerto Plata; Los Patos y San Rafael, en Barahona. El operativo de este año cubrirá en total de 287 playas y balnearios en todo el país.

De acuerdo a Lora Salcedo, para este Operativo Semana Santa 2003 el CNE ha recibido todo el apoyo necesario del Gobierno y de algunas empresas privadas, entre ellas el Grupo León Jiménes, con la que la semana pasada inició una campaña de concienciación bajo el lema "Si tomas, no tomes el guía". A través de esta iniciativa se ubicarán vallas de advertencia sobre el peligro del alcohol, en las carreteras Duarte, Las Américas, Sánchez, la autopista Joaquín Balaguer, la de Samaná y la entrada de Montecristi.

Para realizar un buen trabajo en Semana Santa 2003 los organismos encargados del mismo utilizarán 522 casa de campaña para cuatro personas cada una e igual cantidad para ocho ocupantes; 4,000 botiquines; 3,000 raciones alimenticias; 100 ambulancias en el área urbana y 200 en la zona rural; 600 paramédicos y 300 médicos; 17 guaguas de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) y 46 camionetas.

También cuentan con 55 baterías de automóviles; 400 focos; 1,200 pilas; 4,000 botiquines; 200 radios y algo bien importante: 20.000 voluntarios dispuestos a sacrificar estos días de asueto para ayudar a quienes disfrutarán en las playas y ríos del país.

Pese a los enfrentamientos bélicos que se han desatado entre Estados Unidos e Irak y la situación económica mundial, la ocupación hotelera para esta temporada de Semana Santa se ha mantenido alta.

De acuerdo a Benjamín Matos, director de Ventas de los hoteles Santo Domingo e Hispaniola, estos tienen ocupado 57 por ciento de su capacidad. Similar situación presentan los hoteles de las principales cadenas consultadas, como la Amhsa Marina, cuya capacidad está prácticamente agotada para la semana de asueto.

Los ejecutivos de la agencia de viajes Eddy Tours, en la ciudad capital, aseguran que fue un arduo trabajo ubicar a sus clientes, pues la mayoría de los hoteles está copado.

[Hay que saber de primeros auxilios]

Las maneras en cómo se deben aplicar los primeros auxilios a un accidentado no se deben pensar o intentar aprender al momento de la tragedia, sino antes de emprender el viaje, con antelación, para que el pánico no nos lleve a cometer una imprudencia.

Le presentamos una serie de recomendaciones en este sentido, que de seguro servirán de mucho, por ello las reproducimos:

• Llame al 911 e identifíquese, si está consciente.

• Deje al accidentado acostado, preferiblemente sobre la espalda. Al pretender sentarlo o ponerlo de pie, puede desmayarse o agravar alguna lesión que tenga.

• Si presenta el semblante pálido, manténgale la cabeza baja; si está enrojecido, se le puede levantar un poco. Si vomita, póngale la cara hacia un lado para evitar que el vómito pase a la nariz.

• Se aconseja colocar por debajo y por encima del accidentado frazadas o cualquier otra pieza de ropa que lo abrigue.

• Tranquilice al herido.

• No le permita ver sus propias heridas, si éstas son graves.

• Mueva lo menos posible al accidentado, especialmente las partes lesionadas. Al mover sin cuidados especiales a un accidentado que tiene fractura, puede causarle lesiones en músculos, arterias y nervios, perforar los tejidos y la piel.

• No dé líquidos a tomar a un accidentado inconsciente o que tenga probable lesión interna.

• No le bebidas alcohólicas como estimulante a un accidentado, pues esto le haría más daño.

• Si no viene la ambulancia o el médico a buscar al accidentado, trasládelo en cualquier otro vehículo con la mayor comodidad y seguridad posibles.

• La persona que haya prestado los primeros auxilios a un accidentado no debe ausentarse del lugar hasta tanto no haya dado datos tales como: nombres, edades y direcciones de los lesionados, así como tipos de accidentes, síntomas observados y tratamientos aplicados.




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