13 de Enero del 2003 • Edición número 1,288
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Un año preelectoral muy difícil

Los inversionistas nacionales y extranjeros entran en receso hasta ver el rumbo que tomará el país, si se queda el PRD en el Gobierno o vendrá una administración diferente, que normalmente tiende a cambiar las reglas de juego. Esto provoca una parálisis de la economía.


Por Carlos O. Pérez

El gobierno de Hipólito Mejía entra en su tercer año, que es el período más difícil para cualquier administración porque disminuye su simpatía ante la población, afloran los problemas y escándalos, y especialmente porque es cuando los partidos políticos realizan sus convenciones internas, todo lo cual crea un torbellino que paraliza las fuentes productivas.

Durante el 2003 las discusiones girarán en torno al acontecer político, el encaro de las promesas no cumplidas por el Gobierno y las promesas de los que aspiran a dirigir el país a partir del 2004.

La campaña política se vive a plenitud en el país casi con la misma intensidad que la temporada de béisbol.

Desde enero se inicia la campaña por la nominación presidencial, que continuará sin pausa con la carrera por la presidencia de la República, lo que significa que todo concluirá el 16 de mayo del 2004 si no hay segunda vuelta.

Los partidos Revolucionario Dominicano, de la Liberación Dominicana y Reformista Social Cristiano aún no tienen fijadas las fechas de sus convenciones, aunque todo parece indicar que los reformistas serán lo primeros en seleccionar candidato.

Los períodos presidenciales cuentan con un ciclo natural donde la simpatía del Gobierno crece de manera desproporcionada en el primer año y continúa en el segundo año, porque la población se crea muchas expectativas de que habrá solución a los problemas, que se generarán fuentes de empleos y mejorarán los servicios básicos como la energía eléctrica y el agua potable.

En el umbral del 2003 el gobierno de Hipólito Mejía no ha podido solucionar el problema energético y no se percibe una salida satisfactoria a la crisis económica. A esto se suma la inseguridad nacional y el discurso demagógico de la mayoría de los que aspiran a la nominación presidencial.

SE ALEJA LA INVERSIÓN

Las inversiones extranjeras que florecieron a partir de agosto del 2000 con capitales provenientes de Estados Unidos, Canadá, China, Japón y varios países europeos han entrado en un compás de espera hasta ver el rumbo que tomará la economía dominicana.

También los inversionistas nacionales y extranjeros comienzan a analizar el rumbo del Gobierno en el sentido de si se mantendrá en el poder el Partido Revolucionario Dominicano o no. Esto obedece al hecho de que los cambios de gobierno o del partido gobernante tiene a mover todas las fichas del juego, que en cierto grado puede afectar las inversiones.

La recesión económica toma cuerpo por la falta de circulante y la crisis se refleja de manera más directa en los hogares más desposeídos, independientemente de que en términos macro haya un cierto crecimiento.

MANIOBRAS DEL GOBIERNO

El Gobierno comienza a realizar toda una serie de maniobras, primero para tratar de mantener el mismo equipo en el poder o de lo contrario el partido, aunque con otros protagonistas.

Lo que se trata es de impedir que llegue otra organización política al poder porque entonces se comienza a pasar balance.

El presidente Mejía se ha caracterizado por ser un mandatario que confía demasiado en el equipo que designó, por tal razón ha realizado pocos cambios entre sus funcionarios, lo que crea desgaste debido a que si estos funcionarios no han hecho un trabajo sobresaliente la población tiende a perder la fe en ellos. Los cambios al menos crean expectativas de mejoría.

CASOS DE CORRUPCIÓN

Sin duda alguna que la estafa por RD$40 millones en contra del Banco Intercontinental (Baninter), cuyo principal acusado es el coronel Pedro Julio Goico Guerrero (Pepe), destituido jefe de la Avanzada Presidencial, puso al Gobierno en un bajo perfil.

En los últimos gobiernos ha sido en el tercer año cuando más afloran los casos de corrupción, y esto tiene su explicación en el hecho de que los funcionarios que no han sido serios, y hasta el momento no los han suspendido, cometen mayores indelicadezas.

También los que se han manejado con discreción se ven tentados porque el Gobierno entra en su etapa final y entonces se desesperan y cometen algunos actos dolosos, dado que en el 2004 les corresponde entregar el poder.

POSICIÓN DE LOS PARTIDOS

Unos 23 precandidatos aspiran a la nominación presidencial y como están próximas las convenciones de los partidos asumen un discurso completamente aguerrido en contra de sus adversarios internos y externos. El Gobierno es el blanco perfecto de las críticas.

El PLD y el PRSC tratarán de obstaculizar las buenas iniciativas del Gobierno y desde éste se inicia una persecución, básicamente en contra de ex funcionarios del PLD, de los cuales hay más de 20 expedientes que saldrán a la luz pública cuando la campaña esté en ebullición.

De acuerdo a estimaciones de expertos, un precandidato gastaría un mínimo de 60 millones en su campaña, lo que significa que en un año de crisis todo lo que consume la campaña dado que se gastarían alrededor de RD$1,380 millones entre los 12 precandidatos que hay en el PRD, ocho reformistas y tres, hasta el momento, en el PLD.

PLD: OPOSICIÓN RADICAL

Todo parece indicar que el PLD radicalizará su oposición al Gobierno y al PRD. Esto significa que los duros enfrentamientos entre el presidente Mejía y el ex presidente Leonel Fernández, virtual candidato del PLD, irán más allá del calificativo de gallina que uso el jefe de Estado para referirse a Fernández y que el ex mandatario respondió diciendo que a él lo han llamado pollo y gallina, pero nunca burro.

Los problemas internos en el PLD podrían estallar debido a que la mayoría de los dirigentes tratarían de ponerle un cerco a Jaime David Fernández Mirabal, que desde muy temprano ha retado a Leonel Fernández por la candidatura presidencial.

Fernández ha asumido un discurso más contestatario al presidente Mejía, inclusive se ha despojado de su lenguaje elitista para hablar con el mismo argot que suele usar el presidente de la República.

REFORMISTAS SIN COARTADA

Los reformistas podrían estar ahora en un mar en calma debido a la cercanía que tienen los “dirigentes de la casa” y muchos de los más influyentes de la Comisión Ejecutiva con el Gobierno.

El Gobierno podría dar más contratas de las que ha dado y de este modo silenciar a los rojos, aunque se oirán las voces opositoras de los que no han sido favorecidos. La estrategia gubernamental estará en la dirección de inclinar la balanza a favor del candidato más cercano a la administración perredeísta, pues sería más fácil negociar en una segunda vuelta.

Los candidatos más cercanos al Gobierno son Federico Antún Batlle y Eduardo Estrella. También Héctor Rodríguez Pimentel, pero éste tiene pocas posibilidades de acuerdo a las encuestas. Los radicales opositores al Gobierno de Mejía son Carlos Morales Troncoso, José Hazim Frappier y Jacinto Peynado, quienes siempre están prestos a criticar las políticas económica y social del Gobierno. Otros que aspiran en el PRSC son Víctor Hugo Hernández y Alexis Joaquín Castillo.

[Hecatombe en el PRD]

El fantasma de la reelección mantiene en vilo a los precandidatos perredeístas que están lejos de Palacio, dejando el espacio para que la relación partido-Gobierno se pueda tornar desgarradora durante la precampaña.

Luego de enero podría verse a un PRD siendo Gobierno y oposición, además de no vislumbrarse una salida a la necesidad de cambios en la estructura dirigencial y sobre todo porque todavía no se han sembrado las bases para la realización de una convención limpia y transparente.

Con los US$600 millones de los bonos soberanos los reeleccionistas tratarán de imponer la repostulación de Hipólito Mejía. Esta acción pondría de inmediato en la acera de enfrente a Hatuey De Camps, Enmanuel Esquea Guerrero y Ramón Alburquerque. Los subordinados al Gobierno como Rafael Suberví Bonilla, Milagros Ortiz Bosch y Miguel Vargas Maldonado estarían con paño tibio.

Otros que aspiran contando sólo con el dedo de Hipólito Mejía son Tony Raful, Pedro Franco Badía, Vicente Sánchez Baret y José Rafael Abinader.


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