9 de Diciembre del 2002 • Edición número 1,284
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Anaheim vuelve su mirada al Caribe

Clay Daniels, supervisor para Latinoamérica de la franquicia californiana, dijo que hace tres años la organización reconoció el error que estaba cometiendo y se abocó a uno de los cambios más drásticos en toda su historia.




Por Juan Mercado

La presencia de jugadores de habla hispana en las Grandes Ligas creció a partir del decenio pasado de manera muy significativa. Sin embargo, a la anterior gerencia de Anaheim eso le importó poco, llegando incluso a cerrar su centro de operaciones en todo el Caribe entre 1997 y 1998, incluyendo a la República Dominicana.

El supervisor para el área latinoamericana de Anaheim, Clay Daniels, reveló a [A]HORA que la filosofía existente anteriormente en esa organización era adquirir jugadores avanzados en las universidades y colegios norteamericanos para llevarlos rápidamente a las Grandes Ligas. “Esa teoría no funcionó. La organización en los circuitos minoritarios no avanzó y por ende siempre quedaba en los últimos lugares en todas los circuitos, incluyendo las mayores”, sostuvo Daniels, quien tiene 25 años ligados al béisbol profesional, trece como escucha y cuatro se los ha dedicado a la franquicia californiana.

Dijo que hace tres años la organización reconoció el error que estaba cometiendo y se abocó a uno de los cambios más drásticos en toda su historia. “La filosofía cambió por completo. El dirigente Mike Sciosia, con su experiencia en el sistema de los Dodgers, influyó para que se busquen jugadores jóvenes para formarlos a todos los niveles dentro de nuestro sistema”, dijo Daniels.

Destacó los frutos de ese cambio filosófico, dentro de los cuales incluye a los jóvenes lanzadores John Lackey y Francisco Rodríguez, quienes en apenas su primer año en las Grandes Ligas se convirtieron en los jugadores más sólidos de la franquicia en la pasada pos temporada, en que Anaheim obtuvo su primera corona de campeones.

Reveló que también, producto del cambio a partir de finales de 1998, Anaheim ha albergado en sus fincas a más de 200 peloteros de habla hispana, dentro de los que obviamente sobresale el venezolano Rodríguez. “La actuación de Frankie es el primer gran resultado del cambio, pero aseguro que vendrán otros con igual o superior calidad, especialmente nativos de la República Dominicana.

Daniels, durante su visita a la academia de Anaheim en el país, ubicada en San Pedro de Macorís, observó a más de 800 prospectos que buscan atravesar la barrera del amateurismo.

Añadió que otras de las cosas con que se benefician los países de habla hispana es del aumento en los bonos que se pagan a los novatos al momento de estampar sus firmas. “No quiero jactarme de eso, ya que no puedo asegurar que seamos la entidad que mejor está pagando por los contratos, pero de algo estoy seguro y es que estamos reconociendo el valor real de estos muchachos”.

Daniels ponderó el talento que poseen el infielder dominicano Erick Aybar y los lanzadores Carlos Morbán, Rafael Rodríguez, Johan Santana y Joel Peralta, los dos últimos están participando en el béisbol profesional local con los Tigres del Licey y Gigantes del Cibao, respectivamente.

Manifestó que por Rodríguez y Santana la organización pagó US$800,000 (ochocientos mil dólares) por cada uno, con la esperanza de que serán lanzadores estables en las Grandes Ligas. “El proceso de desarrollo de estos muchachos va muy bien y en unos años la presencia latina aumentará grandemente”, aseguró Daniels.

Johan Santana, de físico muy parecido a Ramón Martínez, fue firmado en California a los 16 años y puede lanzar constantemente por encima de las 95 MPH. Este dijo que cuando llegó en 1999 pensó que dentro de la organización existía racismo, debido a que no había jugadores de habla hispana, algo que cambió considerablemente en los últimos dos años. En el 2002 Santana agotó una gran jornada dentro del béisbol minoritario: participó en dos clase "A", obtuvo 19 triunfos y abanicó a 221 bateadores.

Mientras que Joel Peralta manifestó sentirse contento con el trato de la organización, que le brindó una segunda oportunidad, ya que venía de ser dado de baja por los Atléticos, donde era jugador de las paradas cortas. Llegó a Anaheim en el papel de lanzador y el progreso ha sido notable. En el 2002 lanzó en clase "A" y doble "A". En clase "A" obtuvo cinco victorias y no perdió, salvó 21 juegos y obtuvo una magnífica efectividad de 0.95. En doble "A", en 12 juegos no tuvo registro de ganados y perdidos.

En tanto que el infielder Erick Aybar en clase "A" promedia bateo de .323 (269-87), con 61 anotadas, 15 tubeyes, seis triples, 28 impulsadas y 14 estafas.

LA ACADEMIA

Charlie Romero es quien tiene la responsabilidad del funcionamiento de la academia de Anaheim en la República Dominicana, y además es el dirigente del equipo de la Liga de Verano y encargado de desarrollo de jugadores jóvenes en todo el Caribe.

El encargado de los escuchas del área es Leo Pérez, nativo de San Cristóbal. Es asistido por Luis Peralta, quien se encarga de la zona Este y el veterano Juan Espino, quien es el responsable del talento de la zona Norte. En el terreno están Santos Alcalá, instructor de lanzadores; Wander Martínez, asistente de Alcalá; Edgar Rodríguez, instructor de bateo; Andrés Santana, instructor de infielder; Miguel Arias, trainer, y Mario Batista, preparador físico.



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