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Creenci[a]s
Los curanderos
¿timadores o iluminados?
Por más efectivos que sean los remedios de los curanderos, preparados a base de plantas naturales, existe siempre la duda sobre la confiabilidad del trabajo que realizan estos médicos populares

Por Luis Betances
Cuando Cristóbal Colón llegó a América trajo consigo a tres físicos, que era como se llamaba a los médicos en ese entonces. El paludismo, disentería, bubas, sífilis, filaria y parásitos eran algunas de las enfermedades endémicas existentes en la isla y no existía regulación alguna para ejercer la medicina, por lo que los enfermos eran curados por médicos improvisados y por su propia gente.
Fue en 1502 cuando se introdujeron en la isla los primeros esclavos, quienes trajeron consigo sus costumbres y su hombre de la medicina", que curaba a base de tisanas, cataplasmas y fricciones. Hoy, a quinientos años de distancia y pese a los indiscutidos y sorprendentes avances de la medicina, todavía los curanderos tienen su espacio en nuestra sociedad y son muy respetados en ciertos segmentos de la población.
Despreciados y difamados por la medicina oficial, los curanderos de todas las culturas poseen amplios conocimientos botánicos y fisiológicos. Cuba, uno de los países con médicos mejor formados, no teme acoger la medicina tradicional en su seguridad social, en sus hospitales y farmacias. Entre las razones están las carencias farmacológicas, por lo que a los médicos oficiales no les quedó más remedio que acudir a los hierberos y a los médicos tradicionales que, desde hace generaciones, sanaban a sus vecinos con extraños ungüentos y pócimas mágicas.
Pero queda siempre la duda de si los curanderos son timadores o iluminados, que pretenden vivir a costillas del enfermo desesperado, ávido de encontrar soluciones a sus problemas de salud que la medicina tradicional no puede.
Los pacientes suelen acudir al mismo curandero una media de diez veces por cada dolencia. Si experimentan algún alivio, real o ficticio, y pasado el tiempo aparece otra enfermedad, la primera persona en que piensan es en el sabio que le resolvió el problema anterior.
Muchos de los sanadores aseguran que sus poderes para curar provienen de fuerzas superiores a nuestro entendimiento.
El hecho de que los conocimientos que poseen hayan sido transmitidos oralmente de generación en generación, y que éstos no sean avalados por algún tipo de documentación o publicación, como en el caso de la medicina oficial, hace que un manto de duda rodee a los curanderos.
LA CURANDERA DE FANTINO
Con un nombre que evoca inmediatamente sus deseos para con los demás en la vida, la señora Salud Rojas tiene más de veinte años curando a los enfermos de Fantino. Desde todos los pueblos de la zona llegan a ella en busca de sanación a males relativamente sencillos o para aliviar los padecimientos de niños muchas veces ya desahuciados de los hospitales. Cuenta doña Salud, que a ella llegan incluso personas desde Nueva York simplemente para que les prepare una botella, en la que esos viajeros tienen tanta fe como la que tienen en el mismo Dios. Algunas de sus botellas las piden mujeres que no pueden tener hijos, para sanar niños con empachos, pero no cuando se trata de alguna brujería.
En el caso de las mujeres que no pueden tener hijos, Salud Rojas asegura que les arregla botellas para lograrlo, pero siempre y cuando alguna enfermedad se lo impida, no que Dios no se los quiera dar. Lo difícil sería determinar cuándo una mujer no da a luz por enfermedad o por impedimento del Creador.
La pregunta de si los curanderos son timadores o iluminados se hace mucho más difícil de responder al escuchar a esta curandera confesar que algunas personas han llegado hasta su consultorio prácticamente sin posibilidades de vida, y se han salvado. He curado 'baisa' de gente casi muerta, pero porque Dio lo ha querido, porque si él no le da lo 'podere' a uno no la 'podemo' curar.
Es por ello que cuando doña Salud Rojas se enferma, o uno de sus familiares trata de tener el tino para saber dónde sus poderes terminan, entonces recurre al médico del pueblo. Sus años de experiencia trabajando con la medicina popular han creado a su alrededor la misma aureola que acompaña a algunos galenos, la cual hace desaparecer en el paciente de turno toda duda sobre la capacidad que tienen para curar sus males. Y en el caso específico de doña Salud Rojas, esa aureola no le permite a nadie en Fantino dudar si ella los cura porque es una iluminada o si los tima por ser, como muchos curanderos, una necesitada.
PLANTAS MEDICINALES
Aunque muchos dominicanos se niegan rotundamente a visitar a un curandero, sea por el convencimiento de que ellos no curan y que sólo la medicina tradicional puede solucionar sus problemas de salud, la verdad es no hay quien no se haya bebido un té hecho a base de hojas, aunque no padezca de nada, en ocasiones obligado por su madre sólo para que se proteja. |
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