30 de Septiembre del 2002 • Edición número 1,274
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La ausencia de Balaguer
comienza a sentirse en el PRSC


Los presidenciables reformistas convergen en dos bloques que mantienen posiciones encontradas, uno de ellos es afín al Gobierno y el otro propugna por una oposición abierta a la administración Mejía


Por Carlos O. Pérez

La ausencia definitiva de Joaquín Balaguer se ha comenzado a sentir a lo interno del Partido Reformista Social Cristiano, donde la lucha por la candidatura presidencial está agrietando la unidad con que se había manejado la Comisión Ejecutiva durante los tres meses siguientes a la muerte del líder.

Los precandidatos presidenciales reformistas deben pisar fino en su desenvolvimiento y no enemistarse entre sí, porque ahora no hay en el reformismo una figura que decida salomónicamente cualquier tranque.

El dinamismo y los esfuerzos de los principales dirigentes por echar andar con buenos vientos al PRSC podría estancarse por la bravuconearía que exhibieron los precandidatos la semana pasada. La lucha de intereses en el PRSC está provocando movimientos importantes de dirigentes alrededor de los presidenciables.

La unidad de criterios de los reformistas a raíz de la muerte de Joaquín Balaguer, la búsqueda de un despertar, de distanciarse del Gobierno y su autonomía ha encontrado una piedra en el camino: Hay precandidatos que prefieren estar cerca del Gobierno y otros lejos.

PRIMER PASO FALLIDO
Meses antes de la muerte de Joaquín Balaguer en el PRSC se produjo una alianza importante entre los presidenciables Jacinto Peynado, Federico Antún Batlle y Carlos Morales Troncoso, cuyo propósito inicial era sacar al PRSC de la avenida Máximo Gómez 25 y que funcionara en base a los estatutos y no a merced de la voluntad del entonces caudillo.

Para la época redactaron un documento en el cual definieron las estrategias, primero a favor de que cambiaran los actuales jueces de la Junta Central Electoral y sancionar a los dirigentes inorgánicos. Inclusive llegaron a firmar un acuerdo mediante el cual el que obtuviera mayor cantidad de votos en una primaria ocuparía la candidatura presidencial, y quien le siguiera en segundo lugar la vicepresidencial, y el quedara en tercero sería presidente del partido. Lograron pasos de avances, pero la muerte de Balaguer en el mes de junio cambió el panorama. Federico Antún Batlle vio en sus eternos adversarios, Rafael Bello Andino y el grupo de la casa, una fuente importante para fortalecer un proyecto presidencial.

Mientras Morales y Peynado decidieron formar otro triunvirato sustituyendo a Quique Antún por José Hazim Frappier.

Además de ellos se conformó el denominado Grupo de los Siete, integrado por Peynado, Morales Troncoso, Licelotte Marte de Barrios, Hazim Frappier, José Osvaldo Leger, Ramón Pérez Martínez y Juan Arístides Taveras Guzmán, con los propósitos de hacer propuestas y recomendaciones a la Comisión Ejecutiva.

El discurso de este grupo de dirigentes gira en torno a criticar cierta complicidad que dicen existe entre algunos dirigentes y el Gobierno, llevando la voz cantante Morales Troncoso.

Al frente de éstos, aunque con un lenguaje más moderado, está el Grupo de la Casa, Antún Batlle y los secretarios político y de organización, Johnny Jones y Ramón Rogelio Genao. También se le tiene como cercano al Gobierno a Eduardo Estrella, quien es de Santiago y al que el Presidente Mejía ofreció la Secretaría de Obras Públicas, la que rechazó. Héctor Rodríguez Pimentel es otro precandidato reformista y quien fue cónsul dominicano en Puerto Príncipe en la presente administración. De esta manera parecen estar de frente los amigos del Gobierno y los que quieren estar lejos de él, lo que la semana pasada logró unas sacudidas internas tales que Morales Troncoso amenazó con no inscribir su precandidatura y fue necesario darle una prórroga.

ANTAGONISMO DE LOS GRUPOS
Las reuniones en los días posteriores a la muerte de Balaguer transcurrieron de manera armoniosa, ahora se han tornado conflictivas por el choque de los bloques.

En principio pudieron ponerse de acuerdo y unirse monolíticamente para lograr que no se redujera el porcentaje del 50% más uno de los votos para ganar las elecciones presidenciales en primera vuelta. También para escoger a Rafaela Alburquerque en la presidencia de la Cámara de Diputados.

Pero en la reunión del pasado martes las diferencias quedaron bien definidas con la denuncia de Morales Troncoso y la consideración de aceptar o no el respaldo del PRD y el Gobierno para seguir con el control de la Liga Municipal Dominicana. La lucha por el control de la LMD es una especie de laboratorio y pre enfrentamiento entre los aspirantes a la nominación presidencial. La resolución de la comisión de los 50, que confiere a Miguel Sanz Jiminián la candidatura a la secretaría general de la LMD, es el motivo en el cual se ampara su suegro, Jacinto Peynado, para reclamar que le corresponde a él. El actual secretario de la LMD, Amable Aristy Castro, apoyaba a Morales Troncoso, pero como éste se define en la línea de oposición al gobierno de Mejía le abandona y se une al grupo de Quique Antún y Guaroa Liranzo.



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