9 de Septiembre del 2002 • Edición número 1,271
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Así es el ambiente
La reserva arqueológica submarina
Guadalupe

Con esta reserva República Dominicana se coloca a la vanguardia de la museografía submarina en el Caribe


Por Javier Noguera
asieselambiente@hotmail.com

Esta reserva está localizada frente a la costa de la zona hotelera de Bayahibe y es el fruto de los esfuerzos conjuntos realizados por la Oficina Nacional de Patrimonio Cultural Subacuático, la Universidad de Indiana y la Asociación de Hoteles La Romana-Bayahibe.

La reserva consta de la reconstrucción de un galeón naufragado de principios del siglo XVIII, tal como se encontraría originalmente bajo el agua al ser descubierto por los investigadores. En este proceso se han utilizado varios cañones procedentes del naufragio del barco Nuestra Señora de Guadalupe, un ancla procedente de un navío de la misma época rescatada hace años por los propietarios del Club Viva Dominicus en aguas de la isla Saona, balas del cañón y otros restos arqueológicos originales extraídos de distintos predios.

Posteriormente será complementado por diferentes restos arqueológicos rescatados de diversos naufragios que se encuentran cercanos a las costas dominicanas y que serán aportados en depósito por la Oficina Nacional de Patrimonio Cultural Subacuático.

El doctor Charles Beeker, director del Departamento de Arqueología Submarina de la Universidad de Indiana, junto a un grupo de estudiantes de arqueología de esta prestigiosa universidad estadounidense, ha trabajado estrechamente con la Oficina Nacional de Patrimonio Cultural Subacuático en el montaje de las piezas arqueológicas que componen actualmente la reserva. Los restos de estas embarcaciones fueron descubiertos en 1975 por los pescadores de Miches, y desde entonces se han sucedido varias campañas de rescate patrocinadas por el Gobierno dominicano, a veces en colaboración con entidades privadas, que han dado el fruto de innumerables piezas arqueológicas rescatadas del fondo marino. Entre ellas se encuentran los cañones de hierro con los que iba armado el barco.

Una gran parte de estos cañones, siete en total, hasta hace un tiempo eran custodiados en las dependencias de la Oficina Nacional de Patrimonio Cultural Subacuático y han sido entregados por la Secretaría de Estado de Cultura para formar parte de la primera Reserva Arqueológica Submarina de la República Dominicana, que a su vez es pionera en su género en todo el Caribe.

Recuperar estos objetos y colocarlos adecuadamente sobre el fondo del mar para hacer posible su visita dentro de su mismo entorno marino es una manera de complementar la oferta ecoturística y cultural de nuestro país y de la zona de La Romana y Bayahibe. Además sirve como un nuevo hábitat para las diferentes especies de la fauna marina de la zona, tales como esponjas marinas, peces de coral, crustáceos, moluscos, etc.

La importancia de la creación de esta reserva arqueológica deriva beneficios en diversas vertientes, entre los que se pueden nombrar el interés que despierta en el creciente turismo arqueológico así como en el turismo de aventura. De igual manera, Bayahibe se ubica como uno de los destinos para la elaboración de proyectos y estudios de arqueología marina desarrollados por diferentes universidades y museos marinos del mundo, en consecuencia aumentará la visita de personas a nuestro país.

Un gran ejemplo de ello lo constituye el hecho de que los naufragios de la “Flota del Azogue” han provocado gran interés en la opinión publica internacional desde su descubrimiento en 1975, y se han ocupado de ellos medios de comunicación tan prestigiosos como National Geographic.

La última gran exposición a cerca de estos navíos se ha realizado en España en el 2001 y 2002, patrocinada por la “Fundación La Caixa”, en el Museo de la Ciencia de Madrid, y que ha tenido un éxito de público gracias a la espectacular museografia desplegada y al interés que este acontecimiento histórico siempre ha suscitado.

Nuestra Señora de Guadalupe y el San Joseph, también llamado la Tolosa. Los navíos abandonaron el puerto de Cádiz el 13 de julio de 1724. El 24 de agosto de aquel año los barcos rebasaron el cabo San Rafael y entrada la noche en medio de fuertes vientos el Guadalupe encalló en la Bahía de Samaná. Algunas horas más tarde, al amanecer, la Tolosa naufraga en la misma costa.

La Secretaría de Estado de Cultura, la dirección de la Oficina Nacional de Patrimonio Cultural Subacuático y la Asociación de Hoteles La Romana Bayahibe firmaron un acuerdo para garantizar la seguridad y el manejo de la Reserva Arqueológica Submarina “Guadalupe”.

Los turistas podrán, además de apreciar los arrecifes de coral costeros, visitar la Reserva Arqueológica Submarina “Guadalupe” situada a cinco metros de profundidad, lo cual la hace muy accesible tanto para buceadores de esnorquel como para principiantes.

De esta manera se incrementan los atractivos turísticos de la zona y del país, ya que la oportunidad de ver parte de los restos de estos famosos naufragios en su lecho marino es una novedad dentro de las técnicas museográficas actuales, y de seguro supondrá un hito en la exposición de los materiales arqueológicos procedentes del mar.

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