2 de Septiembre del 2002 • Edición número 1,270
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La elección de los jueces de la JCE
vuelve a unificar a rojos y morados


Los congresistas del PRSC y el PLD lograron juntos que se mantuviera en la Constitución el 50% más uno de los votos para ganar las elecciones presidenciales en una primera vuelta, pero en esta ocasión para elegir los jueces electorales sus senadores son 3 contra 29, algo así como David contra Goliat, pero sin el favor de Dios




Por Carlos O. Pérez

La intención del Partido Revolucionario Dominicano de ratificar a los actuales jueces de la Junta Central Electoral vuelve a unificar a los partidos de la oposición y las organizaciones de la sociedad civil por segunda ocasión en los dos años de gobierno del presidente Hipólito Mejía. La primera ocasión en que hubo unificación de criterios entre los partidos Reformista Social Cristiano y de la Liberación Dominicana fue con motivo de la reforma a la Constitución de la República, especialmente en lo relativo a reducir el 50% más uno de los votos para ganar en la primera vuelta. La oposición ganó el primer round, y lo que parecía un triunfo en las manos del Proyecto Presidencial Hipólito (PPH) de introducir la repostulación presidencial al final se convirtió una derrota, porque para la entidad oficial es más importante reducir el porcentaje que continuar en el poder.

A la gestión de Mejía le ha venido a las mil maravillas mantener un Partido Reformista Social Cristiano refrendando sus acciones, con una “oposición moderada” y alejado de la línea de oposición del PLD, que por ser una organización con poca representación congresional y municipal, además de no controlar ningún estamento del Estado, sus reclamos no son más que murmullos que el mandatario, más que ofenderse, los coge a chiste.

A raíz de los resultados de las elecciones congresionales y municipales del 16 de mayo se desprendieron una serie de impugnaciones, más de 50, hechas por el PLD y el PRSC en algunas provincias por entender que no se actúo con transparencia.

En medio de las apelaciones y el conocimiento de las impugnaciones se puso sobre el tapete la posibilidad de que los jueces electorales fueran removidos y la posición entonces de reformistas y peledeístas estaba condicionada a si les favorecían o no los resultados de las impugnaciones interpuestas.

Pero ninguna de las impugnaciones prosperaron y las cabezas de Manuel Ramón Morel Cerda y los jueces Luis Arias, Roberto Leonel Rodríguez, Ana Teresa Pérez, Salvador Ramos, Julio César Castaños Guzmán y Ramón Cordero fueron puestas debajo de la guillotina. Reformistas y peledeístas aspiran a una nueva composición de la JCE que sea el resultado de la voluntad popular, pues aunque el Senado tiene la facultad de elegir a los magistrados esa cámara es controlada por el PRD con 29 de los 32 senadores. A los perredeístas, en cambio, que han ganado los últimos procesos electorales, mucho le importa mantener la actual JCE.

RETORNO DE LA CONFIANZA
No es cierto que los actuales miembros de la JCE han devuelto la confianza a la población, sino todo lo contrario, porque los cuestionamientos hechos al último certamen contrastó con las elecciones anteriores, que fueron realizadas de manera tranquila y sin ningún tipo de cuestionamiento.

La confianza en los procesos eleccionarios retornó al país durante las elecciones de 1996, con César Estrella Sadhalá en la presidencia del organismo. Esa JCE fue seleccionada por consenso en el Senado mediante ternas que introdujeron las instituciones de la sociedad civil y los partidos políticos a raíz de la crisis política que se desató en el 1994 cuando el PRD alegó un fraude colosal con el que alegadamente se lo despojó del poder y permitió que Joaquín Balaguer continuara por otro período.

La salida a la crisis política fue limitar a dos años el gobierno de Balaguer y se convocó a elecciones en el 1996, en las que resultó electo Leonel Fernández gracias a la alianza del PLD y PRSC en el denominado Frente Patriótico. Para la época se dijo que esos comicios fueron los más transparentes. Estrella Sadhalá renunció de la presidencia de la JCE y fundó un partido político. Lo sustituyó Juan Sully Bonnelly, quien en el 1998 arbitró las elecciones congresionales y municipales de ese año, las que fueron ganadas arrolladoramente por el PRD.

Cumplido el cuatrienio establecido por la ley para la permanencia de los jueces electorales, Sully Bonnelly renuncia junto a otros miembros del tribunal como Aura Celeste Fernández y Jorge Subero Isa, quien fue elegido luego presidente de la Suprema Corte de Justicia.

Una nueva crisis política sacudió al país a principios del 1999 por la secretaría general de la Liga Municipal Dominicana, donde sin contar con la mayoría el reformista Amable Aristy Castro se impuso gracias al respaldo decidido del entonces presidente Leonel Fernández.

El Senado (de mayoría perredeísta) designó unilateralmente, lo que se interpreta como un desquite, a Morel Cerda en la presidencia de la Junta Central Electoral y como miembros a Luis Arias, Ana Teresa Pérez, Salvador Ramos y Ramón Cordero. Esto provocó otra crisis política y la salida fue ampliar el organismo a siete miembros. El PLD propuso a Roberto Leonel Rodríguez y los reformistas a Julio César Castaños Guzmán.

La primera prueba para Morel Cerda fueron las elecciones del 2000 en las que el actual Presidente Mejía obtuvo cerca del 50% de los votos, aventajando con cerca de 25% tanto a reformistas como peledeístas. La diferencia era abismal y no hubo cuestionamientos al proceso.

Pero los resultados de los comicios del 2002 no dejaron bien parados a los actuales magistrados electorales y la pregunta ahora es si podrá el PRD, con su mayoría senatorial, ratificarlos o si la oposición y la sociedad civil lograrán el consenso para que sean destituidos.

ES DIFÍCIL CONCERTAR
La oposición y las instituciones de la sociedad civil no lograron el anhelado consenso para que la reforma a la Constitución se hiciera mediante la Asamblea Constituyente.

Los perredeístas han logrado hasta el momento el respaldo de los reformistas para la aprobación de numerosos préstamos, el paquetazo económico y la reelección presidencial, gracias a que les han permitido seguir controlando la presidencia de la Cámara de Diputados y la LMD.

El senador del PRD por María Trinidad Sánchez, Jesús Vásquez, planteó que si se reduce constitucionalmente de 50 a 45 el porcentaje para ganar en la primera vuelta podrían proceder a seleccionar la nueva JCE por consenso.


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