Una economía con pies de barro
Las cifras oficiales sitúan el crecimiento del PIB en un 6% en el primer semestre de este año, pero para poner los pies sobre la tierra [A]HORA consultó al economista Pedro Silverio, a Ernesto Martínez, de la Organización Nacional de Comerciantes, y el empresario Julio Brache
Por Bredyg A. Disla
Como el país de las maravillas podría definirse a la República Dominicana, que dichosamente vio su Producto Interno Bruto (PIB) crecer en un 6% en el primer semestre del año que transcurre, en momentos que este indicador decrece en gran parte de las naciones de la región.
El presente auge económico está sustentado, principalmente, en sectores como las comunicaciones (26.2%), electricidad y agua (12.2%), construcción (14.9%), manufactura local (8.1%) y comercio (7.2%), pero no en los indicadores macroeconómicos tradicionales, tales como las zonas francas y el turismo, que generan al país empleos y divisas.
Los parques industriales decrecieron un 11.6%, mientras la actividad de hoteles, bares y restaurantes disminuyó un 8.5%.
El economista Pedro Silverio, director del Centro de Investigación Económica de las Antillas (Cenantillas), define el crecimiento que tuvo el PIB durante el período enero junio de 2002 como inorgánico, porque muchos de los sectores que aumentaron de manera significativa fueron de alguna manera exagerados.
Cita como ejemplo el caso del sector comunicaciones, que aumentó un 26.2%, pero cuyo principal indicador, que es el número de líneas instaladas, indica que con la explosión de beepers y celulares, a los cuales se les da el mismo tratamiento que a las instalaciones de teléfonos tradicionales, se sobredimensionó el impacto que tiene ese sector en el PIB real, el cual representó el 33% de ese 6%. Lo que evidencia que el crecimiento efectivo de las comunicaciones pudo ser menor.
Silverio explica que en el caso de la construcción el elemento fundamental ha sido la inversión del Gobierno, basada principalmente en préstamos internacionales como los US$500 millones en bonos soberanos, no en un dinamismo del sector privado como producto del aumento en la demanda de viviendas y otros proyectos.
El mismo informe del Banco Central reconoce que el 40% de la inversión pública está originada en financiamientos externos y eso es importante tomando en cuenta que eso no es sostenible a través del tiempo, dijo el economista.
Así mismo, indica que el aumento de 12.2% del sector electricidad y agua estuvo fundamentado en una reducción de las pérdidas técnicas en la transmisión y distribución más que en un crecimiento de la producción de estos servicios básicos.
Todos estos elementos explican más del 50% del crecimiento del Producto Interno Bruto en el primer semestre, por eso es que sostengo que fue inorgánico.
El comercio, que experimentó un aumento del 7.2%, ha sido otro de los sectores cuestionados.
Para Ernesto Martínez, presidente de la Organización Nacional de Comerciantes (ONAC), el crecimiento del PIB no fue uniforme ni se sintió en todos los renglones porque estuvo muy influenciado por los sectores de energía, comunicaciones y construcción.
Entiende que en lo que al área comercial respecta aunque durante los tres primeros meses del 2002 se sintió un dinamismo sostenido para el segundo trimestre se fue reduciendo en la misma medida en que se ha ido limitando el medio circulante.
Comenzamos a sentir una merma considerable en las actividades comerciales a partir de marzo, lo que ha derivado en perdidas de empleos por las bajas en las ventas, comentó Martínez.
En el informe del Banco Central se explica en ese sentido que para el primer semestre del 2002 la circulación de la moneda dominicana registró una disminución de RD$3,302.9 millones, equivalente a 8.3% respecto a diciembre pasado.
Otro sector que no corrió con la misma suerte que los que experimentaron comportamientos positivos fue el agrícola al descender 3.0% entre enero- junio, producto de la disminución en las producciones de tomate (21.5%), maíz en grano (20.5%), habichuelas (17.7%), papa (9.6%), yuca (10.3%), plátano (7%), auyama (21.2%) y tabaco en rama con un decrecimiento del 14.9%.
El informe del Banco Central que tomamos como referencia para este reportaje establece que la producción de tomates, producto de la alta ponderación dentro de la muestra del sector agropecuario, en el período bajo análisis disminuyó a consecuencia de la reducción de la superficie sembrada y del ataque de las plagas.
En el documento se explica que la producción de papa, luego de alcanzar niveles récord en el mismo período del año anterior, disminuyó porque el material de siembra no llegó a tiempo a la Regional Central, principal zona productora de este tubérculo. En tanto que la disminución en la producción de yuca y auyama se atribuye al desincentivo de los productores por la falta de un programa de preparación de tierra, material de siembra de calidad y asistencia técnica, lo que repercutió en una caída en la superficie cosechada.
En ese sentido, Julio Brache, presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), entidad que agrupa más del 90% de todos los productores agrícolas nacionales, explica que aunque la agricultura no es lineal porque tiene altas y bajas existen actualmente otros factores en el mercado local que frenan el desarrollo de esa actividad.
Destaca que las altas tasas de interés de los financiamientos bancarios obstaculizan hacer inversiones nuevas y desarrollar técnicas innovadoras como el regadío por goteo, que facilita las cosechas en ciclos desfavorables para la producción.
En ese mismo orden, señala que la energía eléctrica en República Dominicana cuesta un 17% más que en el resto de los países del área, a lo que se le suman los gastos en combustible y mantenimiento que tienen que hacer los productores agrícolas en sus propias plantas eléctricas.
El Banco Central dice que las tasas de interés para los préstamos bancarios tuvieron un aumento de 3.80 puntos porcentuales a junio del 2002 (25.01%) con relación a diciembre de 2001, cuando estuvo en 21.21%. La entidad atribuye el incremento de los intereses durante el primer semestre del año a la política restrictiva dada la situación del entorno externo.
EL DÉFICIT COMERCIAL
El intercambio comercial, que incluye las transacciones de bienes nacionales y de zonas francas, tuvo un déficit de 4.1% en el primer semestre del 2002 con relación a igual período del 2001, debido a que las importaciones nacionales superaron en US$66.2 millones a las exportaciones.
Las exportaciones nacionales, excluyendo las de zonas francas, decrecieron 5.5% con respecto al mismo período del año pasado. Este comportamiento negativo estuvo influenciado por una disminución de 17.3% en los valores exportados de café, tabaco, ferroníquel, productos menores y bienes adquiridos.
En tanto que las exportaciones de zonas francas, que mantienen una participación de 83.4% en las transacciones totales del país con el exterior, decrecieron un 4.3%, lo que contrasta con el crecimiento positivo de 0.4% alcanzado en el primer semestre del 2001.
En el período analizado las importaciones nacionales totalizaron US$2,930.9 millones, para un crecimiento de 0.7% en comparación con igual lapso del pasado 2001. Por su parte, las importaciones de las zonas francas finalizaron con un monto de US$1,330.1 millones, reflejando una caída de 5.4% en comparación a igual período del año pasado.
LOS SERVICIOS
Este indicador, que incluye los ingresos y egresos de divisas por viajes, fletes, comunicaciones y otros servicios no factoriales, redujo en US$182.6 millones su tradicional superávit con respecto al mismo semestre de 2001. Las autoridades atribuyen esta significativa desaceleración al comportamiento negativo del turismo, que representa el 90.3% de los ingresos de la balanza de servicios, cayó en un 12.6% debido a la disminución de 13.8% en el número de visitantes que llegaron por vía aérea y de 2% en su estadía promedio en el país.
En el primer semestre del 2002 la cuenta corriente de la balanza de pagos registró un resultado negativo de US$309.3 millones, equivalente a un 2.9% del Producto Interno Bruto.
De acuerdo al Banco Central, entre los factores que explican este comportamiento está, por una parte, una apreciable reducción en los ingresos provenientes de las transacciones del país con el resto del mundo, los cuales fueron menores en US$331.7 millones con respecto al monto registrado en igual lapso del 2001 y, por la otra, el incremento de US$61.5 millones en el habitual saldo deficitario de la renta de la inversión, producto del costo que tiene que pagar el país por el uso de los capitales extranjeros que ingresan a República Dominicana en calidad de inversión extranjera directa y bajo la condición de endeudamiento en moneda extranjera.
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