Llegaron los meses huracanados
Los organismos de socorro del país aseguran estar preparados a la espera de nuestros violentos visitantes

Por Luis Betances
Por vivir donde vivimos fue que no pudimos soslayar que el pasado primero de junio se inició la temporada de huracanes en el área del Caribe, la que termina el 30 de noviembre. Aunque nuestras preocupaciones deberían iniciarse mucho antes de llegar esa fecha, para que, por ser los dominicanos como somos, esos hijos bravos de la naturaleza no nos tomen desprevenidos.
Para esta temporada están pronosticadas doce tormentas tropicales, de las cuales siete se convertirían en huracanes, tres de los cuales pasarían a ser intensos o de grandes fuerzas. Son pronósticos y no siempre se cumplen al pie de la letra. Existe un patrón general más o menos constante, pero que puede variar según las condiciones meteorológicas.
El término huracán tiene su origen en el nombre que los indios mayas y caribes daban al dios de las tormentas. Pero este mismo fenómeno meteorológico es conocido en la India con el nombre de ciclón, en las Filipinas se le denomina baguio, al oeste del Pacífico norte se le llama tifón y en Australia Willy-Willy.
Todos tememos la furia de un huracán, pero pocos sabemos a ciencia cierta qué es. Dicho de forma sencilla, un huracán es un viento muy fuerte que se origina en el mar y que tiene una circulación cerrada alrededor de un punto central. Acarrea humedad en enormes cantidades y al tocar áreas pobladas regularmente causa daños importantes o incluso desastres, siendo uno de los fenómenos más desastrosos de la naturaleza. Los ciclones se forman y se intensifican cuando están situados sobre océanos tropicales o subtropicales en ambos hemisferios, en donde la fuerza de rotación de la tierra (Coriolis) es suficientemente fuerte para que se inicie el movimiento de rotación alrededor del centro de baja presión.
Pese a que hemos sido víctimas de los ciclones desde la época colonial, todavía no hemos aprendido a prevenirnos -o no podemos- de los embastes que causan los fenómenos atmosféricos. El huracán George, en 1998, causó grandes daños en el país y según las cifras oficiales murieron 287 personas; pero un informe preparado por una comisión del Senado aseguró que sólo en el sector conocido como "Mesopotamia", en San Juan de la Maguana, perdieron la vida más dos mil personas a causa de la crecida del río Maguana y el desborde de la presa de Sabaneta.
Un huracán mide normalmente entre 8 y 10 kilómetros de alto y de 50 a 100 kilómetros de ancho, pero su tamaño puede variar considerablemente. Los más pequeños pueden medir sólo 40 kilómetros de diámetro y los más grandes entre 600 y 800 kilómetros. Los más gigantescos se forman en el Océano Pacífico y pueden medir hasta 1,700 kms. de diámetro. El ojo del huracán mide generalmente entre 25 y 35 kilómetros, aunque también puede variar mucho. El ojo de los huracanes del Pacífico, donde tienen más agua que recorrer antes de tocar tierra, tiende a ser de los más grandes del mundo, con un diámetro aproximado de 80 kilómetros.
CRISIS EN METEOROLOGÍA
El organismo que alerta al país ante la llegada de los violentos fenómenos atmosféricos está en crisis, pues el radar está dañado desde hace dos años, siendo éste el principal instrumento del que se auxilian los técnicos para darle seguimiento a los pronósticos.
El director de la Dirección Nacional de Meteorología, José María Duquela, admite que no se ha reparado el instrumento por burocracia, "pues el dinero está". Dice que hay otras necesidades que le preocupan mucho, como la gran cantidad empleados que a esta fecha deberían estar jubilados, además de que necesitan muchos técnicos en diversas áreas, los que no han podido contratar. Admite que los empleados bajo su mando trabajan como héroes anónimos, amaneciendo en los aeropuertos y en la sede central.
La reparación del radar cuesta alrededor de 15 mil dólares. Para comprar uno nuevo se necesita un millón y medio de dólares, y actualizar el que tiene asciende a medio millón de dólares. Paradójicamente, Barbados, isla mucho más pequeña que nosotros, tiene dos radares; Taiwán trece y Cuba ocho. En la actualidad Meteorología se vale de los radares de Puerto Rico y Barbados.
El presupuesto de la institución se gasta prácticamente en salarios, que por cierto, admite su director, son muy bajos, comenzando por la dirección. Nos asegura Duquela que los sueldos de los empleados no llegan a seis mil pesos.
ALGUNOS TÉRMINOS METEOROLÓGICOS
Para gran parte de la población el lenguaje utilizado por la Dirección Nacional de Meteorología es desconocido. Poca gente sabe qué es una depresión tropical, un ciclón tropical o una onda tropical. Veamos la definición de los principales fenómenos atmosféricos que afectan nuestra isla:
Huracán: Un ciclón tropical en el cual el viento máximo sostenido (media durante un minuto) es de 118 km/h (74 millas por hora o 64 nudos) o más.
Tormenta Tropical: Un ciclón tropical bien organizado en el que el viento en la superficie máximo sostenido (media de un minuto) es de 63 a 117 km/h inclusive (39 a 73 millas por hora ó 34 a 63 nudos). Depresión Tropical: Un ciclón tropical en el que el viento en la superficie máximo sostenido (media en un minuto) es de 62 km/h o menos (38 millas por hora ó 33 nudos).
Ciclón Tropical: Un ciclón no frontal de escala sinóptica o gran escala que se desarrolla sobre aguas tropicales o sub-tropicales y que tiene una circulación en superficie organizada y definida. Presenta gran convección cerca del centro y es de núcleo cálido.
Disturbio Tropical: Area organizada de chubascos y tormentas que usualmente se forma en los trópicos y debe mantener su identidad por 24 horas o más, acompañada de fuertes lluvias y viento fuerte en rachas.
Onda Tropical: Vaguada de baja presión en el flujo de los viento alisios con movimiento al Oeste. Los nublados y la lluvia se observan, por regla general, detrás del eje de la onda.
Aviso de Huracán: Un aviso de que en las 24 horas siguientes, o un plazo más corto, se espera que una zona determinada sufra uno o ambos de los siguientes peligrosos efectos de un huracán: vientos de 118 km/h o más y olas excepcionalmente altas (marea de tormenta), aun cuando los vientos previstos sean menos fuertes que los correspondientes a un huracán.
Alerta de Huracán: Anuncio a zonas determinadas de que habrá amenaza de huracán posiblemente dentro de las próximas 36 horas siguientes.
Aviso de Tormenta Tropical: Un aviso de que en las próximas 24 horas, o un plazo más corto, se espera que algunas zonas determinadas sufran condiciones de Tormenta Tropical, incluidos posibles vientos sostenidos de entre 63 a 117 km/h.
Alerta de Tormenta Tropical: Anuncio a zonas determinadas de una amenaza de tormenta tropical posiblemente dentro de las 36 horas siguientes.
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