10 de Junio del 2002 • Edición número 1,258
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Dejen quieta a la Justicia
Rafael Molina
Morillo


El Poder Judicial logró zafarse de la tutela del Senado en la última reforma constitucional. Ahora hay quienes pretenden narigonear de nuevo al sistema judicial. No podemos permitir que eso suceda.
Ha trascendido que, entre las reformas que están ansiosos de introducirle a la Constitución, algunos congresistas contemplan la modificación del concepto de inamovilidad de los jueces de la Suprema Corte de Justicia.

Si alguna conquista civilista importante hemos hecho los dominicanos en los últimos decenios, es la de la relativa independencia del Poder Judicial, cuyos frutos están a la vista, aunque –como diría el presidente Hipólito Mejía en otro contexto- todavía “falta mucho por hacer”.

Ciertamente, la Justicia dominicana no ha alcanzado la perfección. Pero nadie puede regatearle al sistema imperante que está en un franco proceso de depuración que lo hace cada vez más confiable y vigoroso.

Entonces, no inventen señores congresistas. Concluyan su período con dignidad y no pretendan sancochar la Ley y la Constitución como si fueran víveres. Lo apropiado es, como expresó el Presidente la semana pasada, que las pretendidas reformas constitucionales sean tarea del próximo Congreso Nacional que instalará el 16 de agosto y dispondrá de todo el tiempo necesario para, serenamente, tomar decisiones equilibradas que no tengamos que lamentar después.


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