|
|
SECCIONES
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |

|
|
|
Suscripciones
al teléfono
472-7694 de lunes a viernes de 9:00am a 6:00pm o al correo electrónico
|
|
 |
|
 |
|
|
 |
 |
El ideario de Pedro Henríquez Ureña

Por Rafael García Romero
La obra de Pedro Henríquez Ureña es monumental, la práctica de la prosa y la multitud de ejercicios que abarca su genio coloca el ensayo en los límites de la depuración y la brillantez absoluta, apoyados en juicios firmes y en una base sustancial de estudios y conocimientos expuestos y modelados de manera singular.
No hay espacio a ninguna duda cuando tenemos en las manos libros como Ensayos críticos; Horas de estudios; Tablas cronológicas de la literatura española; Don Juan Ruiz de Alarcón: conferencia; Literatura dominicana; La versificación irregular en la poesía castellana; Apuntaciones sobre la novela en América; Seis ensayos en busca de nuestra expresión; El libro del idioma; Sobre el problema del andalucismo dialectal de América; La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo; El español en Santo Domingo e Historia de la cultura en la América Hispánica.
En vida, Pedro Henríquez Ureña publicó muy pocos libros, apenas 18. Ahora la inmensa mayoría de sus obras se publican luego de su muerte, ocurrida en Argentina, el día 11 de mayo de 1846. Una idea del fenómeno se aprecia con las más importantes antologías publicadas desde su muerte hasta la fecha: Obra crítica, con trabajos recogidos por Emma Susana Speratti Piñeiro, para Fondo de Cultura Económica, en 1960. Plenitud de América, publicado en Buenos Aires, a cargo de Editores Del Giudice, en 1964. De mi patria, cuya selección y notas las hizo Jorge Tena Reyes para una edición de la Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y cultos, en 1974. Desde Washington, fruto de la selección de Minerva Salado, hecha en La Habana por Casa de las Américas, en 1975, y La utopía de América, publicada en Caracas por Rafael Gutiérrez Giraldat y Angel Rama, en 1978.
Miguel Collado ha levantado un monumento sobre la obra de Pedro Henríquez Ureña y para gloria de su memoria, que titula Ideario, y constituye un abrevadero, un punto de apoyo para llegar a su obra mayor.
El libro es un prontuario y un atajo intelectual para llegar a los hondones del pensamiento de Pedro Henríquez Ureña sin necesidad de profundizar en su selva bibliográfica, concebido para estudiantes, profesores e investigadores que necesiten visualizar en panorámica la validez contemporánea que conservan las obras y escritos del insigne humanista.
El libro sorprende por sus cualidades intrínsecas, no es sólo un ideario, también una guía bibliográfica que pauta el teatro de citas que trae. Esa parte se titula "Notas" y orienta con rigurosidad meridiana hacia la procedencia de cada una de las frases tomadas de Pedro Henríquez Ureña. El aporte continúa con una bibliografía cronológica del pensador y que incluye las selecciones antológicas de sus obras realizadas por estudiosos y por intelectuales que tuvieron vinculación con él y, finalmente, concluye con un índice temático y alfabético, diseñado y trabajado con apego a los contenidos que ofrece el ideario y que da una idea de conjunto de la validez de lectura crítica, recursos de prioridad y todo en cuanto a ideas y subjetividades intelectuales que puso y orquestó el investigador bibliográfico Miguel Collado para concebir la obra.
El Ideario tiene un valor en sí, pero a la vez constituye un puente hecho con materia prima del propio Pedro Henríquez Ureña para todo aquel iniciado en su pensamiento y que pretenda un viaje más exigente, profundo, o para quien ya conoce su obra, para que haga una lectura pautada por las inquietudes que subraya Collado.
Una frase del propio Pedro Henríquez Ureña define la existencia y el hecho de que tengamos el más vivo pensamiento del humanista en nuestras manos. Las palabras parecen premonitorias a la aparición de su Ideario: aprender no es sólo aprender a conocer, sino igualmente aprender a hacer.
LAS CITAS
Las citas ofrecen en una línea escrita o en un pensamiento elaborado toda la concepción del mundo que tenía Pedro Henríquez Ureña, y desde el punto de vista filológico e histórico están tal y como las concibió el autor en su momento, no hay acomodo ortográfico, o corrección, indicándose al pie un llamado que revela la fuente de su procedencia.
La lectura, en orden, o guiada por la curiosidad, cautiva. Era Henríquez Ureña un hombre de cultura, y sobre ella dice: La cultura verdadera requiere la solidez de cimientos y armazón que sólo la ciencia da.
Era un crítico, pero sabía que "la crítica, si se ejerce con exceso, es enemiga de la actividad creadora". Como escritor dijo: No basta escribir con corrección para ser buen escritor, ni menos basta conocer y aplicar bien las reglas de la versificación para ser buen poeta, como no basta saber dibujar correctamente y manejar los colores para ser buen pintor. Donde termina la gramática comienza el arte.
El, que vivió entre poetas, una vez escribió que con sólo ingenio no se hacen poemas.
Humanista era y erudito. Plantea que las humanidades, cuyo fundamento necesario es el estudio de la cultura griega, no solamente son enseñanza intelectual y placer estético, sino también fuente de disciplina moral. Acercar a los espíritus a la cultura humanística es empresa que augura salud y paz.
Toca temas profundos y da profundidad a temas ligeros. El egoísmo lo define como la incapacidad de mover un dedo por los demás, y piensa que para valer todo estudio histórico tiene que ser fruto de la paciencia y la medida. No deja de hacer autobiografía: El viajero que sale de su lugar nativo hacia tierras ajenas se entretiene en descubrir caras parecidas a las que dejó atrás. Y quiere definir a qué saben las frutas desconocidas.
En el camino de la virtud plantea: Vale más la virtud que el talento, y ambos más que los títulos de nobleza; pero éstos valen más que los favores del poderoso, y más, mucho más que el dinero.
En la cita siguiente hay un descubrimiento. El alcance que tuvo para categorizar virtudes. Así, según él, hay cuatro virtudes lógicas capitales. "Las virtudes que pueden llamarse lógicas: la sinceridad, la lealtad, la gratitud y la regla práctica que debe complementarlas: la discreción."
La última obra que publicó en vida Pedro Henríquez Ureña se titula: Historia de la cultura en la América Hispánica. Publicada en México por el Fondo de Cultura Económica, en 1947. Ahora, este Ideario constituye una gran obra que anexa Miguel Collado, como compilador, a la producción del humanista de América. |
 |
Otros
artículos
Dos relatos de esfuerzo
LIBROS
|
|
|
|
|
VISITE LA WEB DE LOS PERIÓDICOS
|
Hoy | El Nacional
|
Revistas Nacionales, S. A. | Santo Domingo, República Dominicana | Todos los Derechos Reservados
|
|