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Equilibrio y transparencia
Unos resultados electorales que resulten en Senado, Cámara de Diputados y ayuntamientos constituidos por la mayoría de los partidos, de manera equilibrada, sería muy conveniente para el desarrollo de la democracia

Por Gustavo Olivo Peña
El hecho de que en los tres grandes partidos gana terreno la idea de acudir separados a las elecciones congresionales y municipales, del próximo 16 de mayo, deja espacio a la posibilidad de impulsar un gran avance político.
En primer lugar, unos comicios en los cuales el Partido Revolucionario Dominicano, el Partido de la Liberación Dominicana y el Partido Reformista Social Cristiano se esfuercen en obtener el mayor número de votos posibles, daría lugar a un congreso más democrático y equilibrado.
Hay quienes se atreven a pronosticar unos comicios en los cuales el 90 por ciento de los votos corresponda a los tres grandes partidos en proporciones casi iguales (más o menos 30% cada uno).
De esta manera, de los 32 senadores que habrá a partir de los próximos comicios el PRD ya no tendría 24, sino probablemente 12 ó 15; el PLD y el PRSC tendría cada uno 7 u 8. De la misma manera, de los más de 150 diputados, el PRD no obtendría más de 55; el PLD 45 y el PRSC 45.
Un equilibrio similar se daría con las sindicaturas, más de 120 en todo el país, y cerca de mil regidores y suplentes.
En segundo lugar, los partidos pequeños, que sus dirigentes gustan llamar emergentes, no importa cuántos años lleven en la faena política, podrían esforzarse para obtener el 10 por ciento o más de los votos.
Si sus esfuerzos logran los resultados esperados, en cada provincia y cada municipio será notoria la presencia de las fuerzas alternativas.
Sería un gran logro para los partidos pequeños y para la democracia dominicana que esas fuerzas ganen por lo menos 10 diputados, 5 síndicos y decenas de regidores.
El Senado, la Cámara de Diputados y los ayuntamientos en los cuales ningún partido cuente con una mayoría aplastante, darían lugar a debates sobre las cuestiones de interés nacional.
Y la trascendencia de estos debates obligaría a los partidos a actuar con mayor transparencia.
Pero, además, tradicionalmente los partidos provenientes de la centro izquierda han estado más cerca de las organizaciones comunitarias y de la sociedad civil en general, lo que garantizaría que la voz del ciudadano común pueda llegar hasta las instituciones que hacen las leyes y gobiernan los municipios.
LO QUE PASA EN LOS PARTIDOS
En el Partido de la Liberación son muy pocos los que todavía pueden estar pensando que convenga a esa organización opositora buscar una alianza con el Partido Reformista Social Cristiano, y mucho menos con el Partido Revolucionario Dominicano.
Como resultado de sus fracasos electorales en 1998 y 2000, la "intelligentsia" del PLD ha comprendido que no puede continuar sustentando sus posibilidades de ascenso al poder en sus relaciones con los demás partidos.
Y ha comprendido más. El PLD no puede seguir encasillado en el criterio de que la única parte de la sociedad en la que puede reclutar adeptos es la dominada por las llamadas "fuerzas sociales del trujillismo-balaguerismo".
El excesivo acercamiento al balaguerismo-reformismo llevó al PLD a dar la espalda a su naturaleza de fuerza de centro izquierda, llamada a constituir el gran partido depositario de las ideas liberales que durante siglos han luchado por la democracia en la República Dominicana. A partir de los acontecimientos de 1994 el PLD caminó, si no hacia la derecha pura y simple, sí hacia la conservadora posición de centro derecha, abandonando los principios que le dieron origen.
Aunque de esta manera el PLD logró el respaldo coyuntural del balaguerismo-reformismo y ganó las elecciones presidenciales de 1996, la indefinición que devino después de estos acontecimientos le impidieron conducirse hacia una meta firme, y los resultados son de todos conocidos. El PLD no consiguió "heredar" la militancia reformista, pero tampoco pudo crecer como un partido conservador.
En consecuencia, resulta entendible que lo más inteligente que puede hacer el PLD es concentrarse en crecer con sus propias fuerzas.
EN EL PRD
En el PRD el afán del grupo hipolitista por amarrar un pacto electoral con el PRSC, antes que frenar el avance de los partidos de oposición, estaba dirigido a garantizarse espacios políticos para fortalecerse frente a sus competidores internos.
Por eso fue tan evidente la diferencia en las reacciones del presidente Hipólito Mejía y el licenciado Hatuey Decamps, presidente del PRD, frente a la negativa del doctor Joaquín Balaguer a un pacto electoral.
Mientras el licenciado Decamps dijo que se sentía satisfecho porque supuestamente evitó un acuerdo del PLD con el PRSC, el Presidente Mejía ha venido insistiendo en que buscará que perredeístas y reformistas vayan unidos a los comicios del próximo mes de mayo. Aunque no lo acepten sus dirigentes, al PRD le conviene disminuir su presencia en el Congreso Nacional y los ayuntamientos. En primer lugar porque le obligaría a entenderse democráticamente con los representantes de la oposición y con la sociedad en general.
En segundo lugar, porque le quitaría presión a los militantes que buscan empleos o algún tipo de ayuda económica directa, sobre todo en el caso de los ayuntamientos.
En gran medida el fracaso del PRD en los ayuntamientos de Santo Domingo y Santiago se ha debido a la gran cantidad de empleados que mantienen. Una disminución de la presencia del PRD en el Congreso y los ayuntamientos podría servir al Partido Blanco para volver sobre sus pasos y reencontrarse con su olvidada vocación democrática.
EN EL PRSC
El Partido Reformista Social Cristiano, como el PLD, está obligado a demostrar fortaleza propia en los comicios de mayo, si es que quiere llegar hasta los comicios presidenciales del 2004 con una presencia nacional lo suficientemente convincente para que la población le tome en cuenta como una opción de poder. Pero hay una razón más para el PRSC querer acudir solo a los comicios de medio término: tiene pendiente la cuestión del relevo de liderazgo.
El doctor Balaguer todavía sigue actuando como el más importante líder reformista, pero se ha visto obligado a negociar con fuerzas internas emergentes, a las cuales les ha cedido espacio. Sólo hay que recordar lo que ocurrió con el ingeniero Federico Antún Batlle después de la reunión del Club San Carlos, celebrada a mediados del año pasado.
Los grupos que interactúan en el PRSC requieren de un partido fuerte, pues de nada vale disputarse una organización débil, sin posibilidades ciertas de ganar las elecciones presidenciales. De nada valdría una débil candidatura presidencial. |
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