18 de Febrero del 2002 • Edición número 1,242
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Batalla campal
por la rectoría de la UASD

Los candidatos no han escatimado esfuerzos ni recursos para promocionarse y llamar la atención dentro y fuera del recinto universitario



Por Enilda Torres


En la Universidad Autónoma de Santo Domingo hay un festival, y no es de música ni de cultura, es un festival de afiches y vallas gigantes que promocionan a los candidatos que aspiran a la rectoría, vicerrectorías, decanatos, vicedecanatos y direcciones departamentales, cuyas elecciones se realizarán el viernes 15 de febrero.

La lucha es campal y la fuerza se mide por quienes tienen más poder y capacidad de promoción a lo interno del recinto académico. De recursos, ni hablar. Los datos no son precisos, porque nadie se atreve ni siquiera a hacer un cálculo promedio de cuánto se ha gastado en esa campaña, una de las más coloridas, si de afiches se trata.

Estudiantes y empleados que llevan más de un decenio conviviendo en la UASD definen la lucha por la rectoría como reñida y las encuestas realizadas por cada uno de los movimientos que patrocinan a los candidatos también lo reflejan, aunque claro está, cada grupo se da como favorito en las mediciones.

Los candidatos son cuatro en definitiva: Iván Grullón, actual decano de la Facultad de Humanidades y quien es patrocinado por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD); Roberto Reyna, actual vicerrector académico, quien dice contar con el apoyo de los profesores sin importar las banderías políticas; discurso que también sostiene Porfirio García, decano de la Facultad de Economía, y Febrillet Mateo, vicerrector administrativo y quien es patrocinado abiertamente por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y por el rector Miguel Rosado, y hasta el presidente Hipólito Mejía se manifestó a su favor.

Amado Reyes, un quinto candidato cuyas vallas forman parte del festival uasdiano, fue rechazado por la Comisión Electoral porque no cumplía con el requisito de haber ocupado un cargo departamental académico. Este también es de tendencia perredeísta.

CANDIDATOS Y POLÍTICA
Echar un vistazo a todo el recinto de la UASD pone a pensar a cualquier mortal de que ahí se libra una batalla campal, en la que los tres partidos mayoritarios están representados y los resultados que se obtengan al final darán luz sobre cómo andan esas organizaciones hacia fuera. El PLD, con Grullón; el PRD, con Febrillet; el PRSC, posiblemente con Reyna, que aunque no lo admite se conoce de su relación con el exrector Roberto Santana, quien está ligado a esa organización política.

Sin embargo, hay quienes entienden que los partidos políticos perdieron fuerza en la academia desde el momento que los estudiantes dejaron de incidir en la elección de las autoridades.

Facundo Acosta, catedrático que dirige Trinchera Profesoral, explica a [A]HORA que todavía en la UASD hay gente confundida creyendo que el voto político es el voto duro o un voto mayoritario. “Ese es un voto disperso que refleja descrédito y debilidad”, dice en su pasquín.

Contrario a las elecciones pasadas, en las que el 33% de los estudiantes tenían derecho a votar, ahora sólo tienen esa prerrogativa el 5% del universo de profesores, cuya cifra es de 2,305, lo que equivale a unos 100 estudiantes aproximadamente, y el 1% de los empleados, es decir 20 votos.

Pero además, señala Acosta, los candidatos apoyados abiertamente por los partidos políticos son los que menos simpatía despiertan y podrían poner en una situación engorrosa a esas organizaciones de cara a los comicios de mayo de este año.

SEGUNDA VUELTA
Todo parece indicar que ninguna de las candidaturas va a salir airosa el día 15, de acuerdo a universitarios consultados al azar. Nadie da con firmeza el nombre o los nombres de los posibles ganadores, aunque por los alrededores de la rectoría se habla de que entre Febrillet y Reyna está el vencedor.

Porfirio García, decano de la Facultad de Economía, está casi seguro de su triunfo y afirma a esta reportera que “no habrá segunda vuelta”.

La misma expresión se oye por los predios de Febrillet y Reyna. En Humanidades, Ramón Valerio, encargado de la campaña de Grullón, afirma que habrá una segunda vuelta y que están dispuestos a negociar con el candidato que respete la institucionalidad de la academia.

Mientras tanto, la Comisión Electoral de la UASD, capitaneada por Sérvulo Natera, trabaja incansablemente en los preparativos para la celebración de las elecciones tomando en cuenta la posibilidad de una segunda vuelta, que se llevaría a cabo siete días después de la primera.

LOS FINANCIAMIENTOS
Llama mucho la atención la calidad y tamaño de los afiches y vallas que promueven a los candidatos. Por ejemplo, el vecerrector académico Roberto Reyna colocó una valla gigante frente a las facultades de Ingeniería y Medicina, cuyo precio en el mercado anda por los 500 mil pesos, mientras que otras vallas se erigen a su alrededor, también de tamaño considerable, de los candidatos Porfirio García, Febrillet Mateo y Amado Reyes.

Otras vallas promueven a los vicerrectores, decanos y directores departamentales, cuya elección se hará en los siguientes días de concluidas las primeras. Los candidatos se hacen sospechosos cuando se les cuestiona sobre el dinero que gastan en esas campañas. Todos coinciden en que son el producto de un arduo trabajo de los profesores, rifas, bailes y otras actividades a través de las cuales se recauda dinero.

Pero de que se ha gastado una millonada se ha gastado, de eso no hay dudas. Los candidatos, además de las vallas costosísimas que exhiben, se desplazan frecuentemente a las nueve extensiones de la UASD y realizan encuentros periódicos en hoteles cinco estrellas.

¿Cuánto se ha gastado? pregunto a Porfirio García, quien es economista.

“No sé, porque no estoy pendiente de esos detalles, pero en lo que respecta a mí lo que hemos gastado proviene de actividades y del apoyo de los profesores”, responde.

Esa misma pregunta la hicieron otros periodistas a Roberto Reyna y dio una respuesta similar.

La UASD, en tanto academia, continúa con sus mismos problemas y vicisitudes, con 122 mil estudiantes a cuesta, de los cuales 83,000 están en la sede principal, con un presupuesto de 970 millones de pesos que se los traga la abultada nómina y la presión constante de profesores y empleados que reclaman aumentos salariales.

En todos estos años la UASD ha logrado momentos de tranquilidad y paz, ya no es la universidad revoltosa de los años 60 y 70; sin embargo, esa paz la ha adormecido y sacado casi por completo del debate y la incidencia en la toma de decisiones y, al parecer, en esas condiciones, los que aspiran a dirigirla sólo les interesa completar un currículum y convertirse en figuras protagónicas en los medios sociales donde se desenvuelven. Nada más…

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