El drama del abuso
sexual infantil
Una realidad que lacera a la sociedad dominicana

Por Petra Rondón
Las estadísticas son alarmantes: Cada hora se reportan tres denuncias-querellas por abuso infantil, tres de cada 10 niños y niñas han sido abusados sexualmente en la ciudad de Santo Domingo y el 85% del abuso infantil es cometido por un adulto, familiar o conocido. El año pasado el Programa de Apoyo a la Verificación de Abuso Sexual a Menores de Edad atendió 1,393 casos, lo que reveló un promedio de 116 casos mensuales y cuatro violaciones por día.
Las niñas fueron las más afectadas por las violaciones sexuales, registrándose 1,292 casos, 111 contra niños de diferentes edades. La mayoría de las niñas que sufrieron abuso sexual en el 2001 tenían edades comprendidas entre 11 y 16 años, llegando a 827 el número de casos; mientras que el mayor número de niños violados se encontraba entre los 6 y 10 años, un total de 42 casos.
De los 1,393 casos atendidos en el centro, sólo 133 fueron cometidos por desconocidos, reflejando una alta incidencia de personas que regularmente forman parte de la vida del menor y participan en sus actividades cotidianas.
Y es que no existe un perfil específico de la persona que puede dañar a un menor a través de una agresión sexual. Años atrás se pensaba que quienes cometían este tipo de delito eran los harapientos que deambulaban por las calles, pero como resultado de las investigaciones realizadas recientemente se ha llegado a la conclusión de que son personas que se han ganado la confianza del niño o niña y con los que comparten sus actividades.
Aunque en muchos casos el violador asegura haber tenido relaciones sexuales con el consentimiento del menor, se entiende que un adulto obtiene el favor sexual de un niño o de un adolescente utilizando el engaño, obligándolo o convenciéndolo, y en cada caso la Ley 24-97 establece una pena de 10 a 20 años de reclusión y una multa de 100 a 200 mil pesos. Sin embargo, si la violación se comete en perjuicio de una persona vulnerable la pena es de 10 a 20 años.
LAS SECUELAS PSICOLÓGICAS
Aunque pueden quedar secuelas físicas, como las enfermedades de transmisión sexual o un embarazo, los daños psicológicos que una violación sexual provocan en un niño son innumerables y, a veces, no se pueden superar. La licenciada Patricia Rosario Jorge, psicóloga terapeuta sexual, explica que lo primero que se deteriora es la autoestima y la confianza del menor.
Un menor agredido sexualmente comienza a emitir señales que indican a los padres que algo anormal está sucediendo en su mundo. Esas señales van desde volver a orinarse en la cama, comerse las uñas y la presencia de depresiones frecuentes, que en algunos casos los llevan al suicidio. Si esos niños llegan a la etapa adulta y no son tratados psicológicamente presentan trastornos de la personalidad por la falta de confianza y la dependencia emocional que ese suceso produjo en su vida, agrega Rosario Jorge. Con un buen trabajo y una buena ayuda profesional este tipo de situaciones se pueden superar, pero todo depende del grado del daño provocado y de la persona que haya abusado al menor. Los profesionales afirman que no es lo mismo cuando un menor es abusado por un vecino que cuando lo hace su padre biológico. En este último caso el daño emocional es de mayor grado y siempre deja huellas que se quedan de por vida.
LA PREVENCIÓN ES IMPORTANTE
La educación sexual es la base para prevenir los casos de violaciones sexuales. Lo primero que los psicólogos recomiendan cuando los niños cuentan una historia de violación es investigar lo sucedido para luego proceder.
También aseguran que es importante hacerle entender al niño que él no es culpable de lo que está sucediendo y comenzar de inmediato con la orientación sexual correcta, explicándole qué es correcto y qué incorrecto, cuáles son sus partes privadas y explicarle que nadie tiene que tocarlas, sin importar que sea un familiar o un vecino. Tomando en cuenta el alto índice de violaciones ocurridas el año pasado, los sicólogos recomiendan a los padres comenzar a prevenir orientando a sus hijos acerca de cómo deben cuidarse, enseñarles que nadie debe tocarles sus órganos sexuales, que no deben hablar con extraños y creándoles un ambiente de confianza que les permita conversar cuando se encuentran en una situación difícil. Prestar atención a los cambios que ocurren en los niños y crearles un ambiente de confianza, que sientan que pueden confiar en sus padres, son las medidas que los psicólogos recomiendan para tratar de evitar que ocurran este tipo de situaciones.
PROGRAMA CON NIÑOS ABUSADOS
Desde mayo del 2000 el Programa de Apoyo a la Investigación y Verificación de Abuso Sexual a Menores de Edad, un esfuerzo coordinado por el Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia y el Organismo Rector, recibe a los niños, niñas y adolescentes que presentan casos de violación sexual. Al llegar a este pequeño espacio, ubicado en el Palacio de la Policía Nacional, un equipo de profesionales procede a realizar su trabajo.
Los objetivos del programa se concentran en apoyar la investigación del Ministerio Público en los casos de denuncia de abuso sexual contra menores de edad, a través de la realización de un experticio médico y psicológico. El menor violado es sometido a un examen físico, después de comprobar que está preparado y tomando en cuenta que todo abuso sexual está unido a mucho dolor. El examen se concentra en los genitales para comprobar si existen signos de violación o de abuso sexual: si el himen está o si ha sido tocado, en el caso de las hembras, y en caso de los varones si existe violación anal.
La doctora Gladys Guzmán, médico ginecóloga legista, afirma que muchos niños llegan al centro maltratados y abusados físicamente. A través del examen médico comprueban si les faltan piezas, y van confirmando la historia contada por el menor sin dejar de tomar en cuenta que el niño puede ser manipulado por un adulto que le indique lo que tiene que contar. Ese departamento emite un certificado médico legal en el que dan constancia de lo que han encontrado.
Debido al número de casos que se reportan diariamente y al poco espacio con que cuenta, el departamento no tiene capacidad para dar seguimiento al tratamiento psicológico a que deben ser sometidos los menores violados, por lo que son referidos a un hospital donde son atendidos en la unidad de sicología infantil.
INDICADORES DE ABUSO INFANTIL
[ ] Alteración de patrones normales de crecimiento y desarrollo.
[ ] Falta de higiene y cuidado personal.
[ ] Marcas de castigos corporales.
[ ] Embarazo precoz.
[ ] Quejas de dolores y molestias en órganos sexuales.
[ ] Enfermedades venéreas.
[ ] Flujo vaginal.
[ ] Síntomas de depresión y/o ansiedad
[ ] Bajo rendimiento escolar y dificultades en la concentración.
[ ] Docilidad excesiva o actitud evasiva.
[ ] Interés exagerado o conocimiento detallado sobre actividades sexuales.
[ ] Búsqueda y/o rechazo de expresiones afectuosas.
[ ] Cambios bruscos de comportamiento.