11 de Febrero del 2002 • Edición número 1,241
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Rafael Peralta Romero
Guardias diferentes

Tradicionalmente los guardias han sido parcos en el discurso, como expresión de una filosofía política que los coloca en la situación de no deliberantes. En un pasado reciente resultó lamentable la intervención de los militares en los asuntos públicos. Y los medios de comunicación solían recurrir al cliché “dado el hermetismo que caracteriza a los asuntos de las Fuerzas Armadas” para justificar la falta de información sobre ciertos hechos ocurridos en torno a las instituciones castrenses. Estamos en una época en la que los militares conceden entrevistas, publican libros y pronuncian discursos en los que se refieren a asuntos que les son propios, y que no son ajenos al resto de la sociedad. De todos modos, los uniformados siguen siendo mesurados en el uso de la palabra, lo que debería sugerir que cuando hablen sean escuchados.

Recientemente fue celebrado el veinte aniversario de la fundación del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas, con un acto al que asistió el Presidente de la República, Hipólito Mejía. Como suele ocurrir en muchos actos a los que asiste el jefe del Estado, los reporteros asignados a la fuente del Palacio Nacional enfatizaron en sus reseñas las respuestas a las preguntas que sobre otros temas ellos formularon al Presidente.

Por este hecho, pocos diarios dieron suficiente cabida a las palabras pronunciadas por el director del ISSFFAA, el vicealmirante Miguel Angel González Ramírez, que a nuestro entender realizó una acción y dijo palabras dignas de tomarse en cuenta.

La forma más justa de evaluar a las personas, sobre todo si ejercen una función pública, es basándose en lo que hablan y los hechos que realizan. En tiempos en los que cada uno actúa de acuerdo a su conveniencia, y a partir de ella busca a los demás, un sentimiento como la gratitud no resulta abundante.

Lo cotidiano es tributar homenajes y dispensar lisonjas a quien tiene la sartén por el mango y cuenta con suficiente poder para otorgar al oficiante del “reconocimiento” los asuntos en los que está interesado.

La actual dirección del ISSFFAA celebró sus veinte años de creación realizando un reconocimiento al señor Antonio Guzmán, quien fuera el Presidente de la República en el período 1978-82, fallecido hace casi veinte años. Guzmán fue el firmante del decreto mediante el cual se creó el antiguo Issfapol. Esto ocurrió el 26 de enero de 1982.

De acuerdo con el artículo uno de dicho decreto, numerado 3013, esta institución tiene como objetivo principal “... velar por un mejor sistema de protección social del personal militar y policial y de sus familiares inmediatos, que incluya el cuidado integral de la salud, el otorgamiento de pensiones y de otras prestaciones sociales.”

El vicealmirante González Ramírez destacó en su intervención, una pieza muy elogiada por el auditorio, el hecho de que el Presidente Guzmán emitiera el decreto un día festivo, lo que para él significó un gran interés del gobernante en tomar la determinación.

Desde ese día quedó develada, en sitio muy visible del edificio del ISSFFAA, una tarja dedicada a recordar a los soldados que esa institución la creó el Presidente Guzmán, en la que además se le expresa el agradecimiento de “la familia militar” por ese hecho.

Como su nombre lo expresa, parte de la filosofía de esta columna consiste en hacerse “eco” de algunas “voces” que tengan algo que decir. Por eso quiero citar un fragmento del discurso del almirante González Ramírez que me parece una señal clara de que estamos en presencia de una nueva mentalidad en los militares dominicanos. Desde el inicio de sus palabras, González resaltó la acción del Presidente Guzmán y lo hizo con estas palabras: “La visión de futuro es una de las condiciones más importantes que puedan adornar a las personas a quienes la vida concede la oportunidad de dirigir instituciones. Esa capacidad de ver anticipadamente lo que ha de ocurrir a partir de la toma de determinadas decisiones ha sido considerada por los intelectuales como uno de los signos distintivos del desarrollo”.

En su parte final, el alto oficial dijo lo siguiente: “Todo lo que hacemos y todo lo que nos falta por hacer está dirigido hacia la búsqueda del mejoramiento de la calidad de vida del soldado y su familia, lo cual se manifestará en un mayor rendimiento en los servicios que ofrece éste a la sociedad. El ISSFFAA es una obra de bien, creada por un gobernante con visión de futuro. Ahora nos toca a nosotros engrandecer esta institución y justificar al Presidente Guzmán. Estoy seguro que lo haremos, y para ello contamos con la buena voluntad y con el respaldo del más aprovechado discípulo del Presidente Guzmán, nuestro Presidente Hipólito Mejía.”

El espacio no da para más, pero estos párrafos habrán de servir para ilustrar sobre lo que quiero decir. Estamos ante guardias diferentes.



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