Didier Schuller, viajero voluntario
No intentaré suicidarme"
Que se sepa que si me pasa algo será obra de mis enemigos"

Por Rafael Molina Morillo
Didier Schuller, el francés reclamado en extradición por las autoridades de su país al Gobierno dominicano, reafirmó a [A]HORA su decisión de viajar de inmediato y voluntariamente a Francia para aclarar su alegada inocencia, pero hizo la advertencia de que cualquier daño que reciba, sin descartar su muerte, será responsabilidad de sus enemigos que pretendan usar su caso con fines políticos.
Yo no voy a suicidarme, ni ahora ni nunca, de manera que si un día amanezco muerto, habrá sido a manos de mis enemigos. Lo digo para que después no vengan con cuentos, dijo categóricamente el polémico político galo refugiado con un nombre falso en la República Dominicana desde febrero de 1995.
Schuller, quien entró al territorio dominicano bajo el nombre de Jean Wiser, acompañado de su esposa Cristell y sus dos hijas pequeñas, se ha convertido, de unos días a esta parte, en un personaje de leyenda que ocupa las primeras páginas del partido RPR (presidido por Jacques Chirac antes de su elección a la Presidencia de la República francesa).
Un día que me encontraba de cacería en Austria recibí un mensaje de Cristell diciéndome que era urgente llamar esa misma noche al doctor Marechal (suegro del juez Halphen y quien al mismo tiempo, como neurólogo psiquiatra, era el médico de mi anciana madre).
Pensando que se trataba de algo relacionado con la paciente, llamé presuroso al doctor Marechal, llevándome la gran sorpresa de que éste quería tratarle otro tema, de carácter político.
Según explica Didier Schuller, Marechal le dijo que su yerno, el juez Halphen, podía hacerle mucho daño al partido de Chirac y a las elecciones que se avecinaban con el caso que estaba examinando, pero que ello podía ser evitado si aparecía cierta cantidad de dinero. Schuller respondió que no tenía poder de decisión para una acción de esa naturaleza y que debía informarlo a sus superiores políticos. En efecto, al día siguiente realizó consultas con el primer ministro Edouard Balladure. La primera reacción fue no hacer caso al chantaje y dejar las cosas así.
Posteriormente, sin embargo, -agrega Schuller- se decidió enviar en la tarde de ese mismo día a la oficina del doctor Marechal al abogado de Chirac, quien confirmó mi versión. Eso fue alrededor del 15 de octubre del 1994. A finales de noviembre o comienzos de diciembre, Marechal insistió y dio un ultimátum, mediante una nota firmada. Un buen día se hizo un allanamiento a la oficina de Schuller en el comando de campaña política, ordenado por el juez Halphen.
A la luz de esos hechos, el Primer Ministro le aconsejó a Schuller querellarse contra el doctor Marechal, por chantaje. Con ese objetivo, decidieron grabar la conversación telefónica en la cual Marechal insistió en sus propósitos, aunque aclaró que la suma reclamada ahora iba a ser mayor, a cuenta de lo cual pidió un anticipo de un millón de francos (unos docientos mil dólares en la época) como prueba de la buena fé.
Siguiendo el juego
Con el propósito de seguirle el juego para luego tener pruebas y poder acusarle, Schuller y sus aliados se presentaron con un maleta contentiva del dinero, en billetes numerados por la Policía. Al recibir el maletín, según cuenta Schuller, Marechal fue aprehendido. Pero al transcurrir las 48 horas que estipula la ley para mantener a una persona privada de su libertad sin acusación formal, fue puesto en libertad, bajo arresto domiciliario, en base a artilugios judiciales que se ven y se practican hasta en los países más civilizados. Posteriormente fue dejado en plena libertad, bajo el alegado de que la grabación telefónica era ilegal, a pesar de las opiniones encontradas en ese sentido. Finalmente, días más tarde el Presidente de la República, el socialista Francois Mitterrand, decide, para proteger al juez Halphen, pedir la opinion del Consejo Nacional de la Magistratura, el cual, dócilmente, ordena retirar el expediente contra Marechal.
¿Por qué este asunto llega a alturas tales capaces de atraer la atención del propio Presidente de la República?
Schuller, un personaje que fue condecorado con la Orden Nacional del Mérito de la República Francesa, explica que las investigaciones del juez Halphen iban dirigidas contra el principal partido político, y el caso podía ser decisivo para los resultados electorales. Era, ciertamente, un lío de alta política en aquel momento, con un rejuego de fuerzas encontradas, como sucede en muchos países.
Por influencias políticas añade Schuller-, la Corte de Apelación le dio la razón a Marechal y anuló toda la querella y el procedimiento, y cambió la jurisprudencia francesa, basada en que la grabación telefónica fue ilegal porque no fue autorizada por un juez. En consecuencia, todo lo demás también se consideró ilegal, incluyendo lo del maletín con el dinero del chantaje.
La campaña contra Schuller, agrega, se extiende entonces a su compañera Cristell, quien trabajaba en un periódico electoral, a quien quisieron encarcelar.
Vacaciones forzadas
En ese momento pensé que era útil tomar unas vacaciones hasta que las cosas se enfriaran, cosa que hicieron en el invierno. Entonces recibieron instrucciones del Ministro del Interior de no volver a Francia por mayor tiempo, para lo cual se le ha estado enviando dinero regularmente para cubrir sus gastos, lo que confirma el interés que prima en ciertos estamentos del poder en Francia para mantenernos alejados de aquel país. Por eso estamos aquí, en la República Dominicana.
¿De qué se acusa, entonces, a Didier Schuller, un hombre que ha ocupado en su país cargos de alto rango a lo largo de varios lustros? Según su versión, se le acusa de tráfico de influencia y abuso de bienes sociales y no de corrupción, como ha difundido la prensa internacional. Se le acusa de haber pagado muy cara la publicidad del partido político suyo en la campaña, pero esos cargos están por demostrarse. De ninguna manera, afirma, se le puede considerar un prófugo de la justicia.
Yo podría defenderme del proceso de extradición y prolongar el caso indefinidamente explica-, pero prefiero ir a Francia de inmediato y voluntariamente para dejar aclaradas las cosas, seguro de mi inocencia. Pero realmente no sé lo que va a pasar cuando llegue a Francia. Es una incógnita para mí, pero lo que sé es que no voy a quedarme callado.
Primero, mi hijo
La principal razón por la que quiero ir voluntariamente es, primero y sobre todo, velar por el estado de salud mental de mi hijo Antoine, porque como se sabe fue él quien revivió el caso a la prensa, influenciado por una secta relacionada con el fascismo europeo. Hay serios problemas familiares que debo resolver, pero también se ha querido mezclar en esto el aspecto político.
Se ha dicho que la llegada a París de Schuller, conocedor de muchos secretos políticos, podría alterar los resultados de las próximas elecciones presidenciales en Francia. A ese respecto, el ciudadano francés comenta: El juez Halphen continúa en su actitud hostil y yo voy a defenderme. Pero es cierto que mi regreso puede influir en las elecciones. Hace mucho tiempo que quiero regresar con mi familia, para arreglar las cosas y vivir normalmente.
¿Por qué cambiaron ustedes sus nombres cuando arribaron a Santo Domingo? Didier dice que para la época de las elecciones francesas de 1995, el caso Schuller-Marechal estaba muy sobre el tapete y a su partido le convenía borrar huellas de cualquier tipo de escándalo. Lo hizo por el partido y por seguridad de la familia, pues antes de salir de Francia estuvieron amenazados de muerte, pues evidentemente hay personas que tienen miedo de que él diga todo lo que sabe.
¿Conoce muchos secretos? Le preguntamos. Y, tras una carcajada, se pone serio de nuevo y contesta: Eso es muy normal para alguien que ha pasado más de 25 años en el gobierno
pero ya yo he olvidado muchos secretos
aunque podría recordar algunos.
¿Teme por su vida, por su seguridad? El caso ha llegado a términos tan amplios de publicidad internacional, sobre todo en las últimas dos semanas, de modo que no sabe qué puede pasar. Ahora bien asevera- no tengo ninguna intención de suicidarme, y si por mala suerte llega a suceder que esté privado de mi libertad por cierto tiempo, cualquier suicidio será cualquier otra cosa menos un suicidio verdadero.
¿Cuándo será su partida?, preguntamos.
Inminente, fue la escueta respuesta final.
RD: su segunda patria
Didier Schuller afirma que él y su familia están muy agradecidos de la hospitalidad dominicana, y que una vez resuelva sus asuntos fijarán su residencia definitiva en este país. Negó que tenga nexos especiales con autoridades dominicanas y mucho menos protección oficial, aunque admitió que entre sus amistades las hay que ocupan funciones públicas. Mientras Didier viajará a Francia, su esposa y sus hijas permanecerán en la República Dominicana, la que consideran su segunda patria.