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El genio de los Henríquez Ureña
Por Rafael García Romero
El legado que recibió la República Dominicana a través de los hijos del matrimonio de Francisco Henríquez y Carvajal con Salomé Ureña es impagable en términos de herencia cultural. Ahora, no sucedió igual con Francisco Henríquez Ureña, el hijo que está relegado a una sombra difusa en la historia de la honorable familia.
El primogénito del matrimonio entre Francisco Henríquez y Carvajal y la poeta Salomé Ureña era un niño singular, que con le paso del tiempo fue apagándose. En vida fue el hijo sin gloria, y ya hoy resulta una presencia fantasmal en esta familia de luz y prestigio entre los dominicanos.
No era un idealista, un escritor esporádico de cartas a la familia, jamás publicó un verso; tampoco era de cultivado pensamiento. Nunca le inquietó hacerse un destino al amparo fácil del linaje familiar. Era sólo Fran, único y auténtico en su anonimato. En toda su vida hubo una causa que defendió con la vehemencia de los Henríquez Ureña y fue la soberanía nacional.
Los días cubanos de Fran son muy escasos de noticia. Llegó allí llamado por su padre Francisco y allí se matriculó como estudiante libre de derecho, pero debió formalizar los estudios en la Universidad de La Habana y se graduó de Doctor en Derecho en 1929. Allí se casó con María del Valle y de Armas. Era una mujer enferma. Fran, quedó viudo el 5 de febrero de 1946, ya que María murió tras los alarmantes progresos de su enfermedad, que padeció durante casi 7 años.
El matrimonio no tuvo descendencia. Frank siguió viviendo en la misma casa habanera y parte de ella la tomó para su despacho, la biblioteca de su padre, ya fallecido, y papeles de la familia. En un periodo importante hizo de albacea y conservó pertenencias, medallas, fotos y papeles de sus padres y hermanos.
El humanista Pedro
Pedro Henriquez Ureña hizo toda su obra trascendente en el ensayo, sin ninguna duda. Género en el que debemos mencionar cada obra con todos sus datos, con el propósito de facilitar su consulta a: Ensayos críticos. La Habana: Imprenta Esteban Fernández, 1905. Horas de estudios. París: Sociedad de Ediciones Literarias y Artísticas, 1910. Tablas cronológicas de la literatura española. México: Edición de la Universidad Popular Mexicana, 1913. Don Juan Ruiz de Alarcón: conferencia. La Habana: Imprenta El Siglo XX, 1915. Literatura dominicana. New York: Editorial Bailly-Bailliere, 1917 (Separata de la Revue Hispanique, tomo XL). La versificación irregular en la poesía castellana. Madrid, 1920. Mi España. México: Tipogafía Cultura, 1922. Apuntaciones sobre la novela en América. Buenos Aires: Imprenta y Casa Editora Coni, 1927. Seis ensayos en busca de nuestra expresión. Buenos Aires: Ediciones Babel, 1927. El libro del idioma. (En colaboración con Narciso Binayan). Buenos Aires, 1928. Gramática castellana. (En colaboración con Amado Alonso). Buenos Aires: Editorial Losada, 1928. Sobre el problema del andalucismo dialectal de América. Buenos Aires: Edición de la Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana, 1932. La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo. Buenos Aires: Edición de la Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana, 1936. Para la historia de los indigenismos. Buenos Aires: Edición de la Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana, 1938. El español en Santo Domingo. Buenos Aires: Edición de la Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana, 1940. Plenitud de España. Buenos Aires: Editorial Losada, 1940. Literary Currents in Hispanic América. Massachusetts, Estados Unidos: Harvard University Press, 1946. Historia de la cultura en la América Hispánica. México: Fondo de Cultura Económica, 1947.
El fuerte de Pedro Henríquez Ureña no estuvo en la literatura de creación. Trabajó con menos dedicación el cuento, la poesía y el teatro. En 1916 publicó el drama El nacimiento de Dionisos. A finales de la década del cuarenta publica varios poemas en un libro que titula Poesías juveniles. En cuento sería más enfático y se conocen sus libros: Cuentos de la nana Lupe. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1966. Tres cuentos de Pedro Henríquez Ureña: En los volcanes, En Jauja, Con las brujas. Santo Domingo: Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos, 1981, que se publican después de su muerte.
Una idea del fenómeno se aprecia con las más importantes antologías publicadas desde su muerte hasta la fecha: Obra crítica, con trabajos recogidos por Emma Susana Speratti Piñeiro, para Fondo de Cultura Económica, en 1960. Plenitud de América, publicado en Buenos Aires, a cargo de Editores Del Giudice, en 1964. De mi patria, cuya selección y notas las hizo Jorge Tena Reyes para una edición de la Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y cultos, en 1974. Desde Washington, fruto de la selección de Minerva Salado, hecha en La Habana, por Casa de las Américas, en 1975; y La utopía de América, publicada en Caracas por Rafael Gutiérrez Giraldat y Angel Rama, en 1978. La última obra que publicó se titula: Historia de la cultura en la América Hispánica. Publicada en México por el Fondo de Cultura Económica, en 1947.
Max, el poeta fugaz
El genio de Max Henriquez Ureña no resultó muy aquilatado. El examen a su producción literaria arroja datos singulares. La poesía es su punto de partida. Escribe tres libros en el género y trabaja la novela y el ensayo de manera simultánea. La novela, sin dudas, fue un género que trabajó de manera muy sistemática. Entre finales de la década del cuarenta y principios de la década siguiente publica tres novelas (La independencia efímera. París: Fernand Sorlot, 1938. La conspiración de los Alcarrizos. Lisboa: Sociedad Intrustrial de Tipografía, 1941. El Arzobispo Valera. Río de Janeiro: Fundacao Romao de Mattos Duarte, 1944. El ideal de los trinitarios. Madrid: Edisol, 1951); dos ensayos (Les influences Francaises sur la poésie Hipano-Americaine. París: Institut de Etudes Americaines, 1938. Poetas cubanos de expresión francesa. Revista Iberoamericana, 1941) y un libro de historia literaria (Panorama histórico de la literatura dominicana. Río de Janeiro: Companhia Brasileira de Artes Gráficas, 1945). Eso quiere decir que fue la década de su mayor intensidad creativa. En la década siguiente, que corresponde al periodo que muere, apenas publica tres libros (Quasimodo: ensayos sobre las literaturas contemporáneas. México: Tezontle, 1960. Panorama histórico de la literatura cubana. San Juan, P.R.: Ediciones Mirador, 1963. Breve historia del modernismo. México: Fondo de Cultura Económica, 1964.
Era muy joven Max cuando publica su poemario Anforas. En ese género publicaría Fosforescencias (1930) y Garra de luz (1958). El ensayo resultó el segundo género de su atención, pero el que más explotó con el tiempo. La vida que llevó entre Cuba, República Dominicana e Hispanoamérica tuvo una singular repercusión en varios libros: Tablas cronológicas de la literatura cubana. Santiago de Cuba: Ediciones Archipiélago, 1929. Poetas cubanos de expresión francesa. Revista Iberoamericana, 1941. Cuentos insulares: cuadros de la vida cubana. Buenos Aires: Editorial Losada, 1947. Panorama histórico de la literatura cubana. San Juan, Puerto Rico: Ediciones Mirador, 1963.
Camila, la feminista
Era Camila una persona, una maestra, y a la vez un conjunto en sí misma. Así que desarrolló una intensa labor como crítica literaria y conferencista singular, que abrió nuevos caminos y conquistó escenarios muy restringidos. En su bibliografía, llama la atención que tanto el primer libro como el último, luego de su muerte, serían publicados en República Dominicana. Empezó con Ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos (a seguidas, y con el objetivo de un mejor provecho, ofrezco los datos y asientos bibliográficos de cada libro, rgr). Santo Domingo: Talleres Gráficos de La Nación, 1932. Invitación a la lectura. La Habana: Lyceum y Lawn Tennis Club, 1954. Apreciación literaria. La Habana: Ministerio de Educación, 1964. Cantares de gesta. La Habana: Instituto Cubano del Libro, 1971. Estudios y conferencias. La Habana: Instituto Cubano del Libro, 1982; y terminó con Feminismo y otros temas sobre la mujer en sociedad. Santo Domingo: Editora Taller, 1985. En total, salvo los libros publicados en República Dominicana, dejó una herencia de cuatro importantes libros en su aporte a la cultura de la Isla fascinante, como llamó Juan Bosch en su momento a Cuba. Sin ninguna duda, Camila, con el apoyo de esa singular bibliografía, hizo un espacio en las letras cubanas, viajó, dio conferencias y expandió el genio humanístico de los Henríquez Ureña.
El examen de las fechas de publicación hablan de una escritora que hizo una labor muy espaciada. Entre la publicación del primero y el segundo libro transcurren 22 años. Entre el segundo y el tercero hay diez años. A Cantares de gesta lo publica en 1971, siete años después. Además, se trata del último libro que publicaría en vida, ya que muere en República Dominicana, dos años más tarde. La característica de Estudios y conferencias es de una singularidad única, fruto de su labor en el magisterio y su activismo cultural.
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