Las Aguilas
Un símbolo del béisbol en la región del Cibao

Por Tony Rodríguez
SANTIAGO. Cuando las Aguilas Cibaeñas iniciaron los entrenamientos para el torneo de béisbol otoño-invernal 2001-02 la consigna fue: Rumbo a Venezuela, país sede de la Serie del Caribe este año.
Las Aguilas es un equipo que juega cada partido como si se tratara del último de la serie final y donde el jugador número diez es el fanático, afirma Winston Chilote-- Llenas, gerente de la novena representativa de Santiago y la región del Cibao.
Esta provincia tiene tres emblemas que la identifican: El Monumento a los Héroes de la Restauración, el río Yaque del Norte y las Aguilas Cibaeñas.
En esta novena cada jugador es tan fanático como el que sigue los juegos desde las gradas, y el fanático es el mejor refuerzo con que cuenta el equipo, expone Llenas. Es muy difícil para un equipo contrario jugar aquí en el Valle de la Muerte.
El motivo de que jugadores estelares en Grandes Ligas como Miguel Tejada, Stanley Javier, Bartolo Colón, Tony Batista y otros, luego de terminar sus compromisos en Estados Unidos, se integren a jugar con las Aguilas Cibaeñas es un tributo de agradecimiento a la oportunidad que se les dio cuando eran novatos.
Este año el torneo reviste un interés especial para la fanaticada y los peloteros por el empate de coronas entre las Aguilas Cibaeñas y los Tigres del Licey. Cada equipo ha logrado 16 coronas. De hecho, -reconoce Llenas- Licey es el equipo que resulta más difícil de vencer en el terreno de juego frente a las Aguilas Cibaeñas. Cuando las Aguilas ganan un torneo nacional toda la fanaticada se desborda desde el Estadio Cibao hacia el Monumento y luego realiza un desfile por los barrios. Si el equipo gana fuera de la ciudad, el pueblo lo va a esperar al Monumento en un ambiente de locura carnavalesca. Si es que gana la Serie del Caribe, se organiza una caravana hacia los pueblos de la región en la que los jugadores participan con el mismo brío de la fanaticada.
Las Aguilas Cibaeñas representan en el béisbol nacional a la fanaticada de la región del Cibao, un símbolo deportivo, un sentimiento de amor que involucra a fanáticos y peloteros, afirma Chilote Llenas.
Es tanto el fanatismo de los propios jugadores que en la temporada pasada Tony Peña fue solicitado como mánager por los Leones del Escogido, y Félix Fermín le ofreció su puesto en las Aguilas Cibaeñas para no defraudar a la fanaticada.
Un hecho triste en la historia del equipo lo constituye la decisión de Miguel Diloné de dirigir otras novenas en la misma liga, y una rivalidad pintoresca la que se produce cuando José Lima, antiguo lanzador de las Aguilas Cibaeñas, lanza contra el equipo.
Los jugadores aceptan los motes que les asigna la fanaticada, lo que los hace más famosos. Al mánager le llaman El Gato Fermín; Félix Martínez, El Gatito; Luis Polonia, La Hormiga Atómica; Miguel Tejada, La Guagüita; Fernando Hernández, El Cuchillo; Julián Tavárez, El Muñeco, y Miguel Diloné es La Saeta.
SUS DIRIGENTES
Cuando nombramos a un mánager criollo le decimos ese puesto es tuyo hasta que tú lo quieras. Los relevos son generacionales, nuestro éxito está en que les damos a nuestros jugadores criollos para que ejerzan funciones de gerente y mánager, afirma Llenas.
Este es el equipo que más oportunidad da al personal criollo de dirigir. En ese tenor han tenido la ocasión de estar al frente del equipo Julián Javier, Osvaldo Virgil, Víctor Ramírez, Winston Chilote- Llenas, Miguel Diloné, Tony Peña y Félix Fermín.
Esto da la ventaja al dirigente de conocer la liga, la fanaticada y cómo juega cada pelotero.
Llenas reveló que la técnica que utiliza el equipo desde inicio de temporada es la incorporación los siete refuerzos para competir desde el principio y jugar cada partido como si se tratara del último. Cuando llegan los estelares en el mes de diciembre el equipo generalmente está metido en la competencia, entonces las Aguilas Cibaeñas se vuelve un equipo de Grandes Ligas.
UNA FRANQUICIA RENTABLE
Según el gerente de Aguilas Cibaeñas, la rentabilidad de un equipo de béisbol debe medirse por el éxito que logra con la fanaticada, no manejar todo como si se tratara de un simple negocio. Nuestro objetivo básico es conformar un buen equipo, dijo.
Otro aspecto clave es la conciencia de que se trata de un equipo representativo de Santiago y la región del Cibao, que son los fanáticos, los primeros dueños.
Llenas reconoce que la franquicia es sólida, avalada por un historial de unidad de los socios y solidaridad de los peloteros y la fanaticada.
Los conceptos gerenciales de este equipo de 49 accionistas los maneja el Consejo Directivo. Una mezcla de veteranos y jóvenes que saben interpretar los sentimientos de jugadores y fanáticos.
Entre estos soportes de sobrada experiencia se citan Juan Sánchez Correa, Pappy Bisonó, Leonel García, José Dumit, Fabio Jorge, directivos que han acompañado al equipo en sus altas y bajas durante décadas.
El nombre de las Aguilas Cibaeñas surgió en 1937, año en hubo un intento por desarrollar una liga de béisbol de nivel profesional en el país. Este nombre se mantuvo y desde 1951 en adelante ha sido el equipo representativo de Santiago y la región del Cibao en la liga de béisbol profesional nacional. En 1958 fue inaugurado el Estadio Cibao (antiguo Estadio Trujillo), el que ha sido desde entonces hogar de las Aguilas Cibaeñas.
El equipo ha ganado 16 torneos nacionales y 3 series del Caribe. En los últimos nueve torneos ha ganado seis coronas.
Aunque la población de Santiago ha crecido lo bastante para tener dos equipos de béisbol, como ocurre en la Capital, Winston Llenas está opuesto a que se adicione una nueva franquicia en la plaza. Señala que es difícil que un nuevo equipo pueda competir o sobrevivir con Aguilas Cibaeñas porque aquí la fanaticada está satisfecha del nivel de competitividad que desarrolla su equipo.