28 de Enero del 2002 • Edición número 1,239
 SECCIONES
 



Suscripciones
al teléfono

472-7694 de lunes a viernes de 9:00am a 6:00pm o al correo electrónico
Antes y después de mayo

Los próximos comicios congresionales y municipales pesarán de manera determinante en el papel que jugarán los partidos grandes y pequeños en los próximos dos años



Por Gustavo Olivo Peña


Faltan poco más de cuatro meses para las elecciones del 16 mayo, y el panorama comienza a definirse, sobre todo el que tiene que ver con las posibilidades de alianzas.

Los partidos que participarán en las elecciones, más de una docena, completarán en los próximos días el proceso de elección o designación de los candidatos para senadores, diputados, síndicos y regidores.

Para los partidos emergentes la cuestión fundamental reside en sus posibilidades de obtener un espacio en el Congreso Nacional o en los ayuntamientos, no importa cuán pequeño sea (incluso un puesto de regidor en el ayuntamiento de un municipio de una lejana provincia) para desde allí tratar de influir en la toma de decisiones estatales, en la elaboración de políticas públicas.

En cambio, para el Partido Revolucionario Dominicano, el Partido de la Liberación Dominicana y el Partido Reformista Social Cristiano, los denominados “tres grandes”, la cuestión es más compleja.

Y esta complejidad deviene, más que todo, de que son los partidos con reales posibilidades de ganar los comicios presidenciales del 2004.

Para el PRD, el PLD y el PRSC lo que ocurra en los comicios de medio término del próximo mayo va a definir el papel a jugar dentro de dos años.

Para los tres grandes partidos será indispensable demostrar la mayor fortaleza posible, obtener el mayor número de senadores, diputados, síndicos y regidores. De lo contrario, quedarían en una situación de desventaja frente a sus competidores y, en consecuencia, no contarían con la influencia necesaria para obligar a los otros dos a tomarlos en cuenta.

En todo esto subyace una preocupación: El partido que resulte en el tercer lugar quedará en muy mala condición frente a los otros dos para fines de conquistar el voto de la población en el 2004 (aquí una gran parte de la población suele votar por quien considera que puede ganar las elecciones).

Un partido tercerón no atrae, y se le hace muy difícil convencer a la población de su fortaleza y crecimiento.

NI CONTIGO NI SIN TI
Como las fuerzas lucen lo suficientemente equilibradas entre los tres partidos, a juzgar por las encuestas independientes no habría ningún inconveniente en que el PRD, el PLD y el PRSC acudan cada uno por su lado a los comicios.

De mantenerse el equilibrio en la preferencia de los votantes hasta ahora expresada en las encuestas, entonces tendríamos un Congreso Nacional más democrático, con una representación políticamente más diversa.

El problema reside en que cada uno de los tres partidos teme que se materialice una alianza de los otros dos, que lo acorrale electoralmente el próximo 16 de mayo, disminuyendo al mínimo su número de puestos en el Senado, la Cámara de Diputados y los ayuntamientos.

ACUERDOS PARCIALES Y NACIONALES
Todos los voceros de los partidos hacen alardes de una fortaleza que no es tal. Todos pretenden convencer a la población de que cuentan con el apoyo y la simpatía de la mayoría de los ciudadanos.

A esta tentación no escapan ni siquiera los partidos pequeños o emergentes, que sueñan con que un día la población dé la espalda a perredeístas, reformistas y peledeístas, y se decida a probar suerte con partidos no tradicionales o nuevos, con otros líderes, con otras propuestas.

Pero lo cierto es que cada uno conoce cuáles son sus flaquezas y fortalezas, tanto en el orden de su organización formal como partido, y en lo relativo a su presencia y arraigo en las diferentes demarcaciones de la República.

Y en el caso de los tres partidos grandes, que actúan guiados por legítima conveniencia política, y no por posturas ideológicas ni programas de gobierno, estarán dispuestos a ceder sus votos a uno de sus competidores que sepan con ventajas fuera de dudas en una determinada demarcación.

Ya el Partido de la Liberación Dominicana decidió oficialmente su respaldo a la candidatura a senador del comentarista de televisión César Medina, quien aspira a senador de la República por la provincia de San Cristóbal. La de Medina era una candidatura independiente, ya que no cuenta con un partido político propio ni un movimiento provincial que la sustente con el debido reconocimiento de la Junta Central Electoral.

Por lo que se comenta en el país político, es cuestión de días o semanas para que el Partido Reformista Social Cristiano anuncie su respaldo a Medina, para lo cual tendrá que pactar con el PLD, aunque se limite a una cuestión puramente local.

Por otro lado, el presidente Hipólito Mejía declaró en una entrevista concedida a los periodistas Ramón Colombo y Juan Taveras Hernández que quería una alianza electoral del PRD con el PRSC. El Presidente Mejía citó los casos del senador reformista José Hazim, de San Pedro de Macorís; del general retirado Rojas Tabar, quien podría buscar un puesto en el Senado por la provincia de Salcedo o la sindicatura de Santo Domingo Este.

El pasado viernes 18 en la reunión de la Comisión Política del PRD se habló de la necesidad de lograr un acuerdo con el PRSC o, de lo contrario, evitar que éste se produzca entre reformistas y peledeístas.

¿QUIÉN GANA y QUIÉN PIERDE?
Como en las alianzas electorales se busca dar la imagen de la mayor fortaleza posible, de haber logrado el mayor consenso con los partidos y la sociedad civil, es muy probable que los partidos pequeños se sumen a uno u otro bloque electoral que surja en los próximos dos o tres meses.

Lógicamente, para los partidos pequeños la participación al lado de un gran partido significará, necesariamente, la ventaja de saber que obtendrán algún puesto elegible. De otra manera partidos como el Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD) y la Fuerza Nacional Progresista, por ejemplo, habrían tardado muchos años para lograr algún puesto elegible en el Congreso y los ayuntamientos.

En donde no están muy claras las cosas es entre los tres grandes partidos. Si uno de ellos permite que los otros dos pacten se sabrá seguro derrotado el 16 de mayo e incluso correría el riesgo de ver desaparecer su representación en el Senado de la República.

Otro riesgo consiste en que el triunfo que le pueda significar una alianza para los comicios de medio término le podría llevar a perder su propia identidad como partido, generando confusión y desaliento entre sus seguidores más leales. Este fenómeno lo sufrió ya el PRSC luego del 1996, cuando apoyó en una segunda vuelta electoral al PLD y al doctor Leonel Fernández Reyna.

La ganancia de un acuerdo en los comicios congresionales y municipales estará asociada al hecho de que en la percepción del electorado, por lo menos en principio, el partido excluido del pacto (que lógicamente sería derrotado) podría entrar en un proceso de crisis, en una disminución de sus fuerzas que se refleje en un fortalecimiento de sus competidores.

Para los comicios de mayo al partido que menos le conviene una alianza general con otro de los grandes es al PRSC. Esta organización ha hecho grandes esfuerzos para no continuar dependiendo exclusivamente de la voluntad del doctor Joaquín Balaguer, y hasta el propio líder ha estado alentando los proyectos de cambios en la organización. El PRSC quiere pasar de ser un partido muy conservador, manejado individualmente por el ex mandatario, a uno más dinámico, con organismos de dirección que actúen efectivamente en la cúpula, la dirigencia media y la base.

El Frente Patriótico de 1996, mediante el cual apoyó al PLD, colocó al PRSC en una situación sumamente crítica, con una gran parte de sus militantes emigrando hacia las filas del peledeísmo.

Los más sensatos dirigentes reformistas no están dispuestos a repetir este error, y quieren limitar cualquier acuerdo con otro partido a casos puramente locales, en vez de embarcarse en uno general, que lleve en una misma boleta a las dos organizaciones políticas.

El PLD, por su lado, luce más interesado que el PRSC en lograr un pacto similar al Frente Patriótico para detener al PRD y disminuir su gran presencia en el Senado y la Cámara de Diputados.

Quien más tiene que ganar en un pacto con otro de los grandes es el PLD, que verían crecer el número de sus senadores, que ahora tiene 3, el número de sus diputados, síndicos y regidores.

Para el PRD la ganancia sería, aunque ceda una importante proporción de sus puestos legislativos y municipales, lograr asestar un duro golpe al PLD.

De paso, el golpe que significaría para el PLD un acuerdo PRD-PRSC tendría la ventaja de que dejaría desconcertados y maniatados a los reformistas para pensar en una posible alianza futura con los peledeístas para enfrentar a los perredeístas en el 2004.


Otros
artículos




VISITE LA WEB DE LOS PERIÓDICOS
Hoy|El Nacional


Revistas Nacionales, S. A. | Santo Domingo, República Dominicana | Todos los Derechos Reservados