21 de Enero del 2002 • Edición número 1,238
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Béisbol profesional dominicano
Un excelente negocio con muchas fallas de organización

["No fueron una ni dos las veces que tuve que dormir en el suelo del Estadio Quisqueya después de los juegos del interior. Es una época que no la quiero recordar. Las picadas de los mosquitos y los sinsabores que me hizo pasar el presidente del equipo al que pertenecí nunca los olvidaré"] Bernardo -Pupo- Brito, ex jugador



Por Juan Mercado

El béisbol profesional de la República Dominicana está en la penúltima parte de la campaña, con la cual concluye la celebración de su quincuagésimo aniversario. Durante todo ese tiempo el juego del bate y la pelota ha sido reconocido como el principal pasatiempo de los dominicanos. Su "rating" de audiencia es superior a todos los eventos deportivos que se realizan en el suelo patrio. Pero aún así el evento genera muchas críticas por las fallas que presenta.

Para analizar las mismas [A]HORA consultó a varios fanáticos, jugadores y exjugadores, así como a presidentes de los equipos que participan en el béisbol criollo. Conseguimos importantes testimonios de varios vendedores ambulantes de boletas, mejor conocidos como el mercado negro, que tanto dolores de cabeza les han generado a los organizadores.

Los fanáticos Alcides Payano, Lorenzo Figueroa, Francisco Sena y José Luis Pláceres coincidieron en señalar que desde sus puntos de vista la principal falla que presenta el evento es que los organizadores adolecen de una política clara, definida y orientada a beneficiar a los fanáticos que pagan para asistir a los diferentes parques nacionales. Creen que todo se debe a la forma apresurada que presenta en su organización, la cual le impide a los responsables de planificar que muchas cosas se les vayan de las manos. Con esa apreciación indican que es un buen negocio mal manejado, donde existen verdades relativas y no absolutas.

En varias ocasiones los propietarios de equipos han manifestado su interés de acercar cada vez más ese evento a la familia y hacer que acudir a los estadios sea algo placentero. Sin embargo, la realidad es otra, ya que una de las principales atracciones con que cuenta el espectáculo son las bailarinas que actúan encima de los "dogouts" en el intermedio de las episodios, con unos bailes obscenos que le restan brillantez al torneo.

El veterano fanático, Alcides Payano, dijo entender que muchos de esos problemas se deben a que el béisbol profesional dominicano adolece de una estructura mercadológica central que le permita prepararse ante las eventualidades que producen las exigencias de un mercado cada vez más competitivo. Abundó que se ha dado cuenta que en esa parte es muy poco lo que se ha avanzado. "Por tal motivo, las promociones que se realizan surten muy pocos efectos, por no decir ninguno, se dan demasiados palos a ciegas", dijo.

Asimismo, los consultados reconocieron que no se puede decir lo mismo en cuanto a los esfuerzos que realizan los dueños de equipos por colocar a jugadores de calidad en el terreno de juego. Una muestra es que durante la postemporada consiguieron agrupar a muchos jugadores que brillan con luz propia dentro del béisbol de las Grandes Ligas, quienes están entregados en cuerpo y alma al béisbol local.

Otra de las rarezas de la actualidad es que la Liga de Béisbol no ha aprovechado las facilidades que ofrece la tecnología moderna. No se entiende el porqué esa entidad no oferta a través de una página electrónica oficial el historial estadístico de los peloteros que participan o vieron acción en el pasado dentro del campeonato local. Con esa medida facilitaría de manera directa el trabajo de los comunicadores en la difusión del evento y ayudaría a los aficionados interesados por conocer sobre ese particular. Es bueno señalar que los equipos Leones del Escogido, Aguilas Cibaeñas y Tigres del Licey han realizado sus esfuerzos mercadológicos, pero no los han realizado en base a una planificación objetiva y sus campañas promocionales no han tenido éxito.

LOS JUGADORES
Uno de los exjugadores consultados y que actualmente labora como coach, quien lógicamente quiso mantener su nombre en anonimato, nos contó algunas interioridades del evento.

Reconoció que es bien cierto que ese espectáculo deportivo se eleva con la participación de los jugadores estelares del béisbol de las Grandes Ligas, pero también sufre con las faltas graves en que incurren otros, cuando amparados en esa misma estelaridad afectan con sus malas actuaciones el buen nombre de ese evento. "Son muchos los jugadores que irrespetan a los fanáticos, ya que hay quienes juegan cuando quieren y se ausentan cuando quieren, eso era algo que no sucedía en otros tiempos", dijo.

Aseguró que también hay quienes se hacen los lesionados y les importa poco si los dirigentes lo saben o no. Tampoco les interesa la falta que les hacen a sus equipos y al evento en sí. Son incontables las veces que muchos peloteros les han dejado la bola en las manos a los dueños de equipos, quienes contando con su actuación mueven todas sus promociones y anuncios. Sin embargo, cuando los aficionados pagan y entran al estadio se encuentran con la dura realidad de que su jugador favorito no está presente y, lo que es peor, no encuentran explicaciones. Cuando eso sucede a los dueños de los equipos y a los gerentes generales solamente les queda la impotencia que genera tal situación. No pueden detenerlos y tampoco tienen mecanismos para hacerlos cumplir con los acuerdos que firman.

En medio de ese irrespeto se quedan los fanáticos, quienes son los que sostienen el evento y al final son los que menos importan, aunque muchos de los jugadores pregonan que juegan por amor a los aficionados que siguen sus actuaciones en el béisbol de los Estados Unidos. También reconoció que muchos jugadores son irrespetados por los dueños de los equipos en sus años de novatos y por tal motivo cuando tienen la oportunidad de desquitarse no vacilan en hacerlo. "Aquí los jugadores novatos sufren. Para ellos en nuestro béisbol impera un régimen dictatorial y aquellos que no tienen cotización en los Estados Unidos sufren bastantes, considero que el mal del béisbol dominicano es de fondo", explicó un exjugador, quien además señaló que a los jugadores cuando actúan de visitantes no se les garantizan condiciones en los "clubhouses" y tienen que soportar muchos malos olores. "Eso no es de un evento profesional y lo peor es que los organizadores saben que ese mal existe y se hacen los ignorantes", agregó.

LUCHA DE INTERESES
Otro de los daños que sufre el béisbol dominicano está en las intensas luchas de intereses que mantienen los dueños de los equipos que conforman la Liga de Béisbol. De acuerdo a los planteamientos de los entendidos, esas rivalidades afectan notablemente el desarrollo de ese evento y no le permiten colocarse en el nivel que se espera. Allí los bloqueos son constantes y esto afecta de manera directa el buen funcionamiento de esa actividad.

Sobre ese particular el presidente de Los Pollos, Julio Hazim, quien es uno de los nuevos socios en el negocio de la pelota, ha elevado sus quejas de manera pública. Hazim dijo recientemente que la mayoría de sus propuestas por mejorar el espectáculo son bloqueadas o desestimadas. No es raro y los medios de comunicación locales se hacen eco de los tira y jala en que se ven envueltos esos dirigentes.

Los directivos de la Liga de Béisbol tienen que alertarse y saber que tienen de frente a una generación más exigente. A esa lucha de intereses también se unen los peloteros, quienes constantemente demandan mejores condiciones de sus patrones, a los que en muchas ocasiones han definido como dictadores.

LOS DUEÑOS DE EQUIPOS
Los presidentes de los equipos Aguilas Cibaeñas y Estrellas Orientales, Winston -Chilote- Llenas y Carlos Juan Musa, al ser consultados por [A]HORA asumieron la defensa de la situación actual que vive el béisbol dominicano.

Llenas es un veterano hombre de béisbol. En sus años mozos fue jugador activo de las Aguilas, luego fue dirigente y hoy es un hombre de oficina, es decir, conoce todo lo relacionado con ese evento. Llenas manifestó que el béisbol dominicano, al igual que todas las actividades nacionales, se ha visto envuelto en muchas situaciones anormales. "Nuestro torneo tiene sus altas y bajas y sus cosas buenas y malas, pero aquí no hay conformidad. Hay que entender que el béisbol no está exento de la realidad del país", explicó Llenas.

Asimismo, agregó que hay que valorar que ese evento ha avanzado bastante. Aunque reconoció que los fanáticos exigen y merecen disfrutar de un buen espectáculo. "Ese es su derecho y por eso pagan".
Llenas además fue cuestionado sobre algunas críticas que les hacen los fanáticos a la directiva que preside, sobre la falta de una transmisión televisiva regional diferente a la que tiene la Liga, ya que ese equipo --Aguilas Cibaeñas-- es el que tiene mayores seguidores, y un equipo más nuevo como Los Pollos cuentan con la suya. Llenas respondió: "Todo tiene su tiempo, cuando nos llegue la oportunidad nuestros fanáticos disfrutarán de una transmisión local, pero no podemos desesperarnos".

De su lado, Musa, quien ingresó a la Liga en esta campaña, manifestó que en San Pedro de Macorís la situación es muy compleja y necesitan de la ayuda del gobierno central para poder mejorar las condiciones del Estadio Tetelo Vargas, el cual es muy pequeño y, aunque quisieran, las facilidades que pueden ofrecer a los fanáticos que asisten son muy mínimas.

"Trataremos de mejorar. Lo que pasa es que en San Pedro hay un problema social que rodea al estadio y es lamentable, pero por sí solos no podemos resolverlo", apuntó Musa.

EL MERCADO NEGRO
En las boleterías es donde la “pintura es dura”. Cuando hay juegos importantes los sinsabores que viven los aficionados son indefinibles y las quejas por los precios de las boletas en el mercado negro son muchas.

Durante su consulta [A]HORA consiguió las confesiones de varios vendedores ambulantes de boletas que operan de manera activa en el mercado negro. Uno de ellos desligó a los organizadores del evento de ese negocio, dijo que ellos se mantienen a su riesgo, ya que saben que es una actividad ilegal. "Nosotros tenemos nuestros mecanismos de supervivencia y quiero que sepan que nadie acabará con el mercado negro. Además nosotros no le ponemos a nadie una pistola para que compre boletas al precio que se las ofertamos", explicó. En medio de la conversación dio a conocer la siguiente: "Te diré algo que muchas personas no lo saben. Nosotros los operadores del mercado negro trabajamos en los estadios todo el año y es esencial ganarnos la confianza de las personas que laboran en las boleterías, quienes reciben muy bajos salarios de la Liga. Ellos todas las noches tienen que hacer los cuadres de caja y muchas veces por las presiones en las ventas cometen errores y cuando le falta dinero para esos cuadres nosotros se lo aseguramos, ya que si no cuadran pierden sus trabajos. También ellos cenan. Así que es lógico que cuando hay juegos buenos ellos tienen que sacarnos nuestras boletas y dejarnos hacer el negocio".

OTRAS FALLAS
Otras de las deficiencias que tiene ese espectáculo se denota tan rápidamente que los aficionados las sufren desde su llegada a las puertas que sirven de acceso a los estadios nacionales. Por ejemplo, en San Pedro sólo hay dos puertas para entrar y salir. Aquellos fanáticos que acuden en sus vehículos tienen que pagarle por el derecho a estacionarse a una persona autorizada por la Liga y luego a la salida tienen que remunerar nuevamente a los llamados "facilitadores" que indican los parqueos que están disponibles, incurriendo en un doble gasto.

Todos los años las quejas en ese sentido no se hacen esperar, pero las mismas no encuentran mucho eco entre los organizadores, quienes las conocen desde la raíz pero no ponen caso. También hay otras anomalías que pueden ser corregidas con simples disposiciones o medidas, sin embargo han permanecido vigentes año tras año.

Tampoco la estadía en el interior de los estadios es la mejor. Los aficionados no obtienen el mejor de los tratos. A través de los altoparlantes se les coloca una música ensordecedora, la cual en muchas ocasiones afecta el desarrollo del juego, y en ocasiones hasta los árbitros han tenido que detener los encuentros por ese motivo.



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