21 de Enero del 2002 • Edición número 1,238
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Los pacientes ostomizados
Aquellos operados de cáncer de colon o que han recibido una herida de arma blanca en el vientre se cuentan entre los pacientes ostomizados, a los que se les adapta una bolsa plástica por la que deben evacuar




Por Santiago Estrella Veloz

Seguramente usted las ha visto en la calle o en los actos sociales, con una actitud tan normal que no parecen personas enfermas, entre ellas empresarios, políticos, artistas, trabajadores, obreros y profesionales de diversos tipos.

En realidad, son enfermos, pero se han adaptado a un nuevo estilo de vida al ser dependientes de un pequeño equipo médico extraño a su cuerpo, aunque el mismo pasa prácticamente desapercibido para los demás.

Esos equipos no son marcapasos, ni by-pass del corazón, ni válvulas para hidrocefálicos. Son unas bolsitas plásticas que necesitan los pacientes con ostomías, es decir aquellos que por una u otra razón —cáncer del colon o heridas filosas— han tenido que someterse a una intervención quirúrgica que sirve para abocar al exterior un órgano interno. Esta salida creada de forma artificial recibe el nombre de estoma, palabra de origen griego que significa boca.

Hay varios tipos de ostomías, aunque las más frecuentes son las abdominales, que pueden ser las digestivas o ileostomías, y las urinarias, que se llaman urostomías.

La ileostomía es una abertura del intestino delgado a través del abdomen, cuya finalidad es permitir el desvío de las heces de todo el colon, que en los enfermos ha sido necesario extirpar, junto al recto y el ano.

Se calcula que en el país pueden haber más de 100,000 personas que han sido operadas de cáncer del colon y de alguna manera gran parte de ellos son pacientes ostomizados.

Con el propósito de orientarlos y ayudarlos a afrontar su nuevo estilo de vida existe en el país la Asociación pro Ayuda a los Hospitales de Clínicas y Heridas (APACHO), que funciona en casi todos los hospitales públicos, donde ha menudo se detectan pacientes con cáncer del colon o son tratados por heridas en esa parte del intestino, especialmente recibidas durante riñas con cuchillas o machetes.

En vista de que la función principal del colon es absorber agua y almacenar las heces fecales, el cuerpo puede seguir funcionando perfectamente sin esa parte del intestino, que no es vital.

Sin embargo, es necesario que el paciente entonces utilice un recipiente o bolsa que se coloca en el abdomen alrededor del estoma y que recoge las heces.

El estoma o abertura del intestino hacia el exterior es normalmente redondo y sobresale 1.5 y 2.5 centímetros del nivel de la piel del abdomen.

En el estoma no existen terminaciones nerviosas, por lo tanto hay sensación de dolor. Siempre debe tener un color rojo y húmedo, puesto que se trata de una mucosa. El paciente puede sangrar fácilmente si recibe algún golpe o se roza, tipo de hemorragia que es normal, pero que si se hace continua o se observa en las heces debe consultarse al médico.

Sin embargo, para esos tipos de estomas especiales también hay dispositivos especiales, efectivos y seguros, que son unas bolsitas plásticas hechas con una película resistente a los olores, de manera que los del tipo fecal quedan contenidos dentro de la bolsa. Si la bolsa está limpia y se coloca de forma adecuada solamente olerá al vaciarla o cambiarla. Generalmente el uso de esa bolsa es por una semana.

LABOR DE “APACHO”
El empresario George Mallén es un paciente ostomizado. Es el presidente de APACHO, una entidad sin fines de lucro que proporciona orientación y asistencia a los pacientes que concurren a los hospitales públicos, todos los cuales enfrentan angustiados su nueva realidad.

“Esa ayuda —dice el señor Mallén-- ha evitado los inconvenientes relacionados con prolongados internamientos, antes de que a un enfermo potencial se le tratara como se debe. En ese sentido, hemos contribuido enormemente al ahorro de millones de pesos al Estado, pues los gastos por internamiento son muy elevados, en comparación con los que se requieren ahora al atender a los pacientes de inmediato, para luego continuar su tratamiento ambulatorio”.

El pasado 19 de septiembre APACHO celebró una importante reunión organizadora de las Clínicas de Heridas y Ostomías, en los salones de la firma Doctores Mallén Guerra C. por A., a la que asistieron representantes de catorce hospitales públicos del país, inclusive de los de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

Mallén informó que en esa reunión “se discutió todo lo relacionado al establecimiento de un protocolo único para el manejo de heridas y ostomías, entrenamiento de personal nacional e internacionalmente, donaciones nacionales e internacionales, instalaciones, recursos de abastecimientos y, sobre todo, la necesidad de cada día reunir mayor información estadística sobre los pacientes ostomizados existentes en el país”.

“Se trata de un gran paso de avance para el manejo y tratamiento de este problema de salud, relacionado mayormente con el cáncer”, agregó el presidente de APACHO.

UN TESTIMONIO
George Mallén, de 74 años, supo que tenía cáncer en 1994. Se dio cuenta de que algo andaba mal un día que evacuó mucha sangre, lo que le obligó a ir urgentemente donde el gastroenterólogo, que resultó ser el doctor Julio Camarena. Este, a su vez, lo refirió al cirujano proctólogo Erick Pimentel, quien después de examinar a Mallén le dijo que requería una urgente intervención quirúrgica, pues era lo único que procedía.

¿Cuál fue la reacción psicológica suya después de la operación?
“Cuando desperté me palpé el abdomen y sentí una bolsa en ese sitio, por lo que pregunté qué era eso. Entonces me explicaron que por ahí era que tenía que hacer pupú en lo adelante. No lo podía creer. ¡Dios mío! ¡Ahí mismo me dio un yeyo, como se dice! Simplemente me desmayé”.

Pero ahora no sucede eso, sino que al paciente se le prepara más detenidamente, con explicaciones prácticas y sencillas acerca de lo que se le hará y sobre cómo deberá afrontar el reto. En esa labor de asistencia participa directamente APACHO, aparte de que cuenta con la ayuda de Hollister Incorporated, de Illinois, Estados Unidos.

Esa compañía cuenta con videos educacionales y literatura disponible para ayudar al personal de enfermería y pacientes a entender los fundamentos para el cuidado de la ostomía, explicó Mallén.

Los mismos doctores Camarena y Pimentel han sido grandes colaboradores de la Asociación, puesto que “han hecho muchísimas operaciones de pacientes sin cobrar un solo centavo, tanto en el hospital de Los Minas como en el Hospital Militar Doctor Ramón de Lara, de San Isidro”.

Otros colaboradores son la médico oncóloga doctora Nancy Alam, nativa de San Pedro de Macorís, como también la Orden de Malta, que proporciona bolsas y otros equipos para ser entregados a pacientes pobres en los hospitales; el Banco Mercantil, que apadrina con equipos para ostomizados al Hospital Luis E. Aybar; José Manuel Mallén, de la firma doctores Mallén Guerra, C. por A., que ayuda a la clínica del doctor Sanz Jiminián; el empresario Alejandro Hernández (Villón), de la firma West; Supermercado La Cadena, cuyo presidente Juan Ramos apadrina al Hospital Infantil Robert Reid Cabral, donde se trata a niños con cáncer del colon. Una asociación no lucrativa norteamericana, llamada Friends World Ostomates (Amigos Ostomizados del Mundo), ha hecho valiosas donaciones de equipos para pacientes de escasos recursos, aparte de que otras empresas dominicanas también se han comprometido a ayudar.

APACHO nunca ha recibido ayuda del Gobierno, a pesar de que se le prometió formalmente durante la pasada administración del doctor Leonel Fernández.

UNA VIDA NORMAL
Los pacientes con ostomías tratan de llevar una vida normal. Los pobres son los que más sufren, pues el costo mínimo de los equipos, cuando no hay donaciones, es de unos 250 pesos semanales, si no hay complicaciones. Es decir, mil pesos mensualmente, todo para comprar las bolsitas, ungüentos, pastas y polvos para la higiene; y pinzas para sujetar la parte inferior de la bolsa y descargarla sin necesidad de desconectarla de la barrera protectora para la piel, donde se ajusta en un arito la parte superior de la bolsa.

En cuanto al aspecto sexual, no hay ningún problema, pues la bolsita vacía en nada molesta. Sin embargo, la recomendación es que el paciente ostomizado se lo informe a la pareja para evitar luego sorpresas desagradables.

Como se puede apreciar, la vida de una persona cambia radicalmente con un cáncer del colon, que entre las múltiples causas que los originan están la herencia, las infecciones, las radiaciones ionizantes, los productos químicos y las alteraciones del sistema inmunológico. Los factores ambientales son la causa del 80 por ciento de los cánceres. La relación causa efecto más demostrada es la del humo del tabaco, inhalado de forma activa o pasiva, responsable de cerca del 30 por ciento de las muertes por cáncer.

Los factores alimentarios pueden ser responsables de un 40 por ciento, aunque la relación causal no está establecida con exactitud.

Sin embargo, Mallén dice que los diversos tipos de comida que se expenden ahora, principalmente algunas saturadas de grasa, “son fatales”.

El alto contenido en grasa y el bajo contenido en fibra de la dieta se asocian con una alta incidencia del cáncer de colon. Igual que ocurre con el alcohol, las grasas y la obesidad, que parecen actuar como promotores.

Sea como fuere son muchas las personas que sufren de cáncer en nuestro país, entre ellos muchos niños. Esta enfermedad ha ido en crecimiento en los últimos años. Es un deber de todos ayudar a esos pacientes.

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