Crispín Fernández
El merengue atraviesa por una crisis
de creatividad
[Cuando un productor le entrega un casete a un arreglista con la idea de lo que desea, eso equivale a matarle la libertad de adicionarle ideas que contribuyan a enriquecerlo. De ahí que muchos orquestadores estén rechazando trabajos y prefieran sumirse en la miseria]

Por Augusto Socías
Existe crisis de creatividad en el merengue fruto de la imposición de los productores a los arreglistas, práctica dañina a juicio del destacado músico Crispín Fernández, director del grupo Licuado. La situación ha provocado que varios orquestadores rechacen trabajos, dijo Fernández. Este grabó una versión de la bachata Voy pallá, de Anthony Santos, enriqueciéndola con música clásica, son y jazz. El tema forma parte del tercer cidí de Licuado que estará a la venta próximamente.
[A]. ¿Cómo anda el merengue en estos momentos?
CF. Estimo que atraviesa por una crisis de creatividad; no estamos ofertando cosas nuevas, lo que es muy dañino, si observamos los arreglos que se están haciendo llegamos a la conclusión de que la creatividad está en fase terminal. Cuando un productor le entrega un casete a un arreglista con la idea de lo que desea, eso equivale a matarle la libertad de adicionarle ideas que contribuyan a enriquecerlo. De ahí que muchos orquestadores estén rechazando trabajos y prefieran sumirse en la miseria. Lo más importante no es que existan cosas nuevas, sino que éstas sean interesantes. Y para quienes tienen la falsa premisa de que lo bueno no vende, les recuerdo la época romántica de mediados de los ochenta con Alex Bueno y Ramón Orlando, entre otros. Sus discos gustaron y vendieron. Si se entiende comercial un desorden, entonces nos sumiremos en el caos y llegaremos al lodazal. Creo que se pueden hacer trabajos de calidad.
[A]. ¿Por qué grabaste Voy pallá?
CF. Es un viejo anhelo que se remonta a la época en que dicha composición logró una inusitada difusión radial que catapultó a Anthony Santos. Cuando empecé a seguir sus pasos me di cuenta que estábamos frente a un gigante, que en medio de la sólida popularidad de Juan Luis Guerra concitó el interés del público. Tenía planificado hacerle un arreglo estilo Licuado a la señalada canción. El trabajo es un recuento de nuestra carrera que abarca lo clásico, son y jazz. Es un homenaje a un gigante de la música popular, a quien considero más merenguero que bachatero. En la grabación participaron los guitarristas Mártires de León, Juan Francisco Ordóñez y Sergio Sánchez. El tema forma parte del tercer cidí Licuado que estará a la venta próximamente.
DISCOS GRABADOS EN VIVO
[A]. ¿Qué opina de la música grabada en vivo que difunden varias radiodifusoras?
CF. Es una música mal elaborada que está embarrando la radio, que estaba limpia. Muchas estaciones colocan discos grabados en vivo desafinados, muchos de orquestas integradas por buenos músicos. Los directores deben cuidarse y exigir a quienes les graben en vivo hacerlo con los equipos requeridos. No podemos darnos el lujo de quedarnos cruzados de brazos al respecto. Abrigo el temor de que se produzca una poblada de discos grabados en vivo sin calidad, entonces lo chabacano volvería a ser normal.
[A]. ¿Háblanos de tu labor como profesor del Conservatorio Nacional de Música y la situación de esa entidad?
CF. Bueno, tengo alrededor de siete años allí y puedo decir que los estudiantes tienen la oportunidad de conocer su folklore desde los congos de Villa Mella, merengue y latin jazz, formándose como músicos sinfónicos. El Conservatorio está en sus mejores tiempos. Antes era para una élite, sólo formaba músicos clásicos y era normal que no se aceptaran los populares.
PERFIL
Crispín Fernández es nativo de Villa Vásquez, Montecristi, donde dio sus primeros pasos junto a su padre. Durante cuatro años fue miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional. Asimismo, formó parte de las agrupaciones de los destacados músicos cubanos Tito Puente y Machito. También de El Combo Show de Johnny Ventura, Conjunto Quisqueya y Ramón Orlando y la Orquesta Internacional. En los ochenta lideró a los denominados músicos de estudio. Para la época graba nueve de cada diez merengues de las más populares agrupaciones