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Rafael Peralta Romero
Dinamizar y renovar el PRD
Para que los partidos políticos funcionen adecuadamente, como instrumentos que canalizan la opinión pública en una democracia moderna, requieren renovación periódica en su estructura organizacional y en las ideas por las que se rige ese proceso. El Partido Revolucionario Dominicano no es una excepción, sino que por el contrario, siendo como es la más vieja de las organizaciones, resulta la más urgida de ese tratamiento.
El doctor José Francisco Peña Gómez constituyó durante tres décadas un factor de unidad indispensable para el PRD. Pero algunas de sus soluciones momentáneas, a la postre se han convertido en brotes malignos que afectan hoy todo el cuerpo perredeísta.
El senador José Antonio Najri decía recientemente en un programa de televisión que el doctor Peña Gómez le tenia miedo a las convenciones, como el diablo a la cruz. Con esto reconocía el carácter irregular de la designación de muchos dirigentes de su partido que todavía ocupan posiciones a todos los niveles.
En el PRD se ha extendido un temor a las convenciones ordinarias y producto de los arreglos y acuerdos circunstanciales, se han perpetuado dirigentes que no resistirían el rigor de una competencia interna para ser reafirmados en los puestos de dirección que ocupan. Superar el miedo a las convenciones es una prueba que sólo se logra realizando la contienda para escoger dirigentes resistentes al chantaje de las bases que suelen esgrimir, con razón, el argumento de que sus líderes no cuentan con el respaldo de los organismos partidarios.
De modo que la renovación de cuadros dirigenciales llevará el PRD a su propia legalidad, además de una dinamización necesaria para sacar algunas instancias del entumecimiento y la atrofia que las afectan. Cuando esto ocurra la funcionalidad del PRD estará garantizada.
La secretaría general del PRD, como de todas las organizaciones de este género, tiene la mayor responsabilidad en términos operativos para llevar a cumplimiento las tareas de la institución. Junto con la Secretaría de Organización constituyen las columnas más sólidas en que se sostiene el trabajo del partido.
Lo ocurrido el primer domingo de diciembre en el Club San Carlos resulta una demostración de la ansiedad que predomina en los integrantes de los organismos de dirección del PRD de que se opere un cambio que permita una nueva dinámica en el partido blanco.
Perredeístas de todo el país se congregaron allí para proclamar a Guido Gómez Mazara para la secretaría general de su partido. Para que opere con eficacia, ese partido requiere de cambios ahora. Lo que está planteado es que los dirigentes y militantes escojan entre Gómez Mazara, Rafael Gamundi Cordero y Francisco Peña Guaba el nuevo secretario general.
Quien asuma el puesto por vía de una convención podrá henchirse el pecho de gozo para afirmar que es legítimo y cuenta con el respaldo de sus dirigidos. Y otra ventaja para los perredeístas, e indirectamente para la democracia nacional, vendrá dada en el hecho de que este nuevo secretario no será perpetuo, sino que ha de esperarse a partir de entonces un proceso de alternabilidad y rotación, conforme al desempeño de cada quien y el apoyo que se haya ganado entre los militantes.
Los antiguos dirigentes se aferran a esquemas antiguos. Los jóvenes dirigentes están en capacidad de deshacerse de ellos y aportar ideas nuevas. Guido Gómez Mazara cuenta con la suficiente visión y preparación para imprimir a la secretaria general del PRD la agilidad que le hace falta.
La forma de organización explica a menudo la fuerza y eficacia de algunos partidos, la debilidad y la ineficacia de los demás. Esto ha escrito Maurice Duverger, teórico francés, quien se ha referido también a los partidos prehistóricos, que son aquellos formados por clanes personales, o clientelas reunidas alrededor de un hombre.
El doctor Gómez Mazara ha logrado el apoyo de la mayoría de los sectores que actúan a lo interno de su partido. La demostración ofrecida en el Club San Carlos confirma que realmente los cabezas de tendencias que le han expresado su simpatía han trazado líneas a sus respectivos seguidores.
El discurso que pronunció en el acto de proclamación de su candidatura reveló a un Guido Gómez Mazara equilibrado y coherente, que pidió aplausos hasta para los dirigentes perredeístas con los que ha tenido mayores diferencias. Y por momentos, recordó el donaire y la desenvoltura del doctor Peña Gómez cuando actuaba en un escenario político.
Pero más importante que eso, Guido Gómez Mazara recoge el sentir y el pensar del extinto líder perredeísta, cuyo pensamiento trata de reivindicar, al enarbolar la consigna Lo mejor de lo nuevo, con lo mejor de lo viejo. Gómez Mazara tiene muchas posibilidades de alcanzar el puesto al que aspira y si lo consigue deberá cumplir aquello de que no está contra nadie, sino a favor de su partido.
Lo que se haga por el fortalecimiento y dinamización de una organización como el PRD, que es un soporte de la democracia, se estará haciendo a favor de la democracia misma. Y eso lo queremos todos.
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