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El PLD Las razones de un crecimiento impresionante

Por Gustavo Olivo Peña
El Partido de la Liberación Dominicana ha registrado un crecimiento muy importante en la voluntad de voto de los dominicanos y en la percepción general sobre sus posibilidades en los comicios del próximo año.
En agosto, cuando la Encuesta Nacional Hamilton Beattie & Staff-HOY midió la afinidad de la gente a los partidos, el PLD contó con la aprobación de 22 de cada 100 dominicanos. Ahora, en la Encuesta Hamilton-HOY correspondiente a finales de noviembre, 29 de cada 100 están con el PLD.
De agosto a noviembre, en sólo cuatro meses, el PLD ha crecido en 7 puntos porcentuales, cuando el Partido Reformista Social Cristiano ha descendido de 36 a 23, es decir 3 puntos porcentuales, y el PRD bajó de 40 a 38 por ciento, es decir 2 puntos porcentuales.
Y cuando esa voluntad de voto se mide en función de las simpatías políticas, los peledeístas registran ahora la mayor dureza de voto entre las tres más grandes organizaciones políticas.
En efecto, en los resultados de la Encuesta Nacional Hamilton Beattie & Staff, publicada por el diario HOY, se registra un hecho sin precedente para el PLD: ha pasado a ser el de mayor dureza en la intención de votos, con un 70 por ciento de los votantes que está dispuesto a sufragar sólo en favor de los candidatos peledeístas.
En el Distrito Nacional, donde el PRD siempre se ha considerado invencible, el PLD registra sus mejores numeritos, con 34 por ciento, contra 33 del PRD y 24 del PRSC.
Para el PRD, que siempre tuvo entre sus armas de batalla electoral la dureza de su voto, hecho que le ganó el respeto de sus competidores políticos, ha debido de resultar una sorpresa muy desagradable el hecho de que sólo 63 de cada 100 perredeístas votarían por candidatos de su partido.
Los reformistas, que también han tenido una dureza de voto importante, registran un 61 por ciento de sus potenciales votantes dispuestos a respaldar a sus propios candidatos de manera incondicional.
La encuesta revela, además, que la intención de voto por los partidos, especialmente por los tres grandes (PRD, PLD y PRSC), es todavía avasallante ante las demás posibilidades (partidos pequeños de izquierda y derecha, movimientos regionales o municipales independientes, coalición de partidos, etc.).
Un total de 72 de cada 100 dominicanos votarán en los comicios congresionales y municipales del próximo año por los candidatos que les presenten los tres grandes partidos.
La gente rechaza tanto la opción de combinar candidaturas de los tres partidos grandes, como la de elegir candidatos de otras organizaciones.
Este hecho viene a favorecer aún más al PLD, porque si la mayoría sólo está dispuesta a votar por los partidos, la abstención se vislumbra por debajo del 15 por ciento, y la mayoría de los peledeístas sólo votarían por los candidatos de su partido, entonces hay que convenir en que se trata de la organización que mayor beneficio recibiría de prolongarse hasta las elecciones de mayo la tendencia en la intención del voto de la población.
POSIBLES RAZONES
El FACTOR FERNáNDEZ REYNA
El ex presidente doctor Leonel Fernández Reyna, líder indiscutido y absoluto en estos momentos en el PLD, registró la mayor tasa de aceptación, con el mayor porcentaje de opiniones favorables, 66% contra sólo 32% de opiniones desfavorables.
En cuanto a los presidenciables, los que la gente ha señalado como que deben ser escogidos por sus respectivos partidos para convertirse en candidatos presidenciales, el doctor Fernández Reyna registra un 48%, sólo un punto porcentual por debajo de quien recibió el mayor porcentaje, licenciado Jacinto Peynado, del PRSC, con 49 por ciento.
Pero lo más relevante es que el doctor Fernández Reyna es el que más ha crecido entre agosto y noviembre, al pasar de 35 a 48 por ciento, es decir que ha subido 13 puntos porcentuales. Entre los encuestados que se definieron como peledeístas, el 71 por ciento considera que el ex Presidente debe ser su candidato.
La alta popularidad del ex mandatario, sobre todo en las filas de su partido, habría que buscarla en que ninguno de los demás líderes peledeístas le ha hecho la más mínima oposición o competencia interna ni externa. Pasado el 16 de agosto del 2000, cuando Fernández Reyna pasó a ser un ciudadano más, los más importantes dirigentes peledeístas siguieron conduciéndose con él como si estuviera todavía en el Palacio Nacional.
Su popularidad en la población se explica en las frustraciones de amplios sectores sociales que se habían forjado muchas expectativas con la llegada al poder de Hipólito Mejía y Milagros Ortiz Bosch y el retorno del PRD.
Esta frustración es todavía mayor en los sectores liberales, que esperaban una política anti corrupción más seria y profunda, que enfrentara con responsabilidad a quienes saquearon el Estado en los gobiernos del PLD, el PRSC y las anteriores administraciones del PRD.
Y el gobierno no sólo ha hecho muy poco contra la corrupción de pasados gobiernos, sino que ha hecho menos por erradicar este delito entre sus propios funcionarios, y cada día surgen nuevos escándalos de uso indebido de dinero del Estado. (Los casos del subsidio al gas propano, las madrinas del INVI en Bienes Nacionales -único caso en que hay apresados y acusados, pero el expediente luce estancado-, las compras y construcciones grado a grado, son sólo algunos ejemplos).
Claro que la popularidad fruto del desgaste del contrario, y la popularidad basada en el carisma de una figura pública (en este caso el doctor Fernández Reyna) no son garantías de triunfo electoral.
No necesariamente un líder popular puede endosarla a sus partidarios ni a su partido en conjunto. Baste el ejemplo de 1998, cuando el entonces presidente Fernández Reyna gozaba de una gran aprobación personal de parte de la población (ver encuestas Hamilton-HOY de la época), pero fracasó rotundamente cuando se lanzó a hacer campaña en favor de su partido. Llegó, incluso, a grabar anuncios de televisión y a pronunciar discursos en actos públicos. Pero nada impidió que el PLD sufriera una derrota humillante el 16 de mayo del 1998, obteniendo el PRD 24 de 30 senadores, 83 de 149 diputados, 95 de 115 síndicos, y más de 300 de los 800 regidores y suplentes a nivel nacional.
EL FACTOR LIBERALIZACIÓN DEL PLD
Además de la frustración de la gente con el gobierno perredeísta y el carisma personal del doctor Fernández Reyna, tiene mucho que ver con este momento de auge que vive el PLD la libertad de que ahora gozan sus dirigentes y miembros para aspirar a puestos electivos de manera individual.
El Sexto Congreso Ordinario Juan Bosch puso fin a la hipocresía de afirmar hacia afuera que nadie aspiraba individualmente en el PLD, sino que el partido designaba para una candidatura a quien considerase mejor para fines electorales y por sus condiciones para ejercer la función pública.
De esta manera, el PLD se mantenía aislado, alejado de las bases de su propio partido y de la sociedad, pues ningún dirigente se proyectaba ni hacía campaña directamente en la población, como sí lo hacían perredeístas y reformistas.
Aunque el Comité Político ha dado marcha atrás al anunciar que se reservará el derecho de disponer de la mayoría de las candidaturas para senadores y diputados, no es menos cierto que la población ha estado en contacto con miles de peledeístas que son precandidatos o apoyan a otros precandidatos, proyectándose y colocando a su partido en las páginas políticas de diarios y revistas, y en la radio y la televisión todos los días.
EL FACTOR DESGASTE DEL PRD
A nuestro juicio menos relevante que los anteriores, pero también importante para el crecimiento y el dinamismo que vive el PLD, ha sido el desgaste que vive el PRD.
Todos los partidos se desgastan cuando ejercen el poder, pero en el caso del PRD se agrega un elemento que puede resultar electoralmente positivo, pero que no deja de acarrear serios problemas para el oficialismo: las luchas por espacios de poder entre los grupos que interactúan en las filas del partido blanco.
Históricamente éste ha sido un factor de fortaleza y al mismo tiempo de flaqueza para el PRD.
De fortaleza porque le mantiene en constante crecimiento en torno a los grupos y sus cabecillas, los cuales hacen constantemente trabajos de captación de nuevos adeptos entre la población. Es decir, los grupos perredeístas hacen crecer al PRD, pero cada nuevo perredeísta que consiguen se supone que será fiel al grupo que lo ha atraído hacia el partido.
Pero el problema de esta práctica es que cada grupo se considera con una independencia tal que termina por actuar más en función de sus propias metas y las de su líder en que función del bienestar del gobierno de su partido y del futuro de todo el partido en su conjunto, sin importar los grupos.
En gran medida es lo que ocurre en estos momentos al PRD. Las contradicciones entre los seguidores de Hatuey Decamps, Enmanuel Esquea Guerrero, Milagros Ortiz Bosch, Hipólito Mejía y Rafael Suberví Bonilla han distanciado al partido del gobierno, y amenazan con arrastrar al PRD a una división real antes o después de los comicios congresionales y municipales del 2002.
Al perredeísta históricamente se la conocido por su fidelidad al partido por encima de todas las cosas. Pero el perredeísta no militante ni dirigente, el que sólo acude a votar, podría estar cansándose de tantos conflictos, y probablemente esté pensando castigar al PRD en los comicios congresionales y municipales. Sería como una advertencia de lo que podría pasar en el 2004 con las elecciones presidenciales, si el partido blanco no termina de ponerse de acuerdo y gobierna con más armonía al país.
LO QUE VENDRÁ
Aunque todavía quedan políticos que públicamente se atreven a decir que no creen en las encuestas, lo cierto es que todos las estudian detenidamente en sus oficinas y casas, y tratan de trabajar para mejorar sus debilidades e incrementar sus fortalezas.
Lo más probable es que el tiempo que transcurra entre la presente Encuesta Hamilton Beattie & Staff-HOY y la que habrá de efectuarse en el primer trimestre del próximo año, es decir dentro de 3 ó 4 meses, sea de gran ocupación y preocupación para los dirigentes del PRD, el PRSC y el PLD.
Entonces se sabrá si este repunte del PLD se ha debido a un trabajo dirigido a ganar espacio en los sectores de la población que tradicionalmente no han sido peledeístas, o si se trata simplemente de los resultados del disgusto de la población ante el gobierno del PRD.
Si algo falta al PLD es que el doctor Fernández Reyna, que ahora es el líder, tenga un mayor contacto con la gente, con la población de los barrios, campos y pueblos.
Al perder los comicios después de 12 años en el poder, en 1978, el doctor Joaquín Balaguer no asumió una actitud tan pasiva como líder opositor. Pasado el primer año del gobierno de Antonio Guzmán, el ex presidente Balaguer se puso al frente del PR y comenzó a pronunciar discursos y a asistir a actos políticos en las principales ciudades del país.
Como era natural, tuvo que enfrentar a quienes guardaban rencores y heridas frescas por las cosas ocurridas en su régimen, incluyendo a quienes habían perdido a seres queridos por razones políticas. Pero después de los primeros insultos, y hasta pedreas callejeras, Balaguer comenzó a ser aceptado de nuevo por la población, y se convirtió en el principal interlocutor contra el PRD gobernante. Es cierto que no ganó los comicios de 1982, pero se mantuvo como la principal fuerza de oposición, hasta que en 1986 recuperó el poder.
En cambio, el doctor Fernández Reyna ha estado prácticamente ausente del debate nacional. Sólo ha hablado cuando ha sentido en peligro su propia persona, como ocurrió con el caso del PEME. Si concede entrevistas, sólo lo hace con los periodistas y medios que entiende les son afectos.
Pero en una campaña electoral ya no podrá ser así. Necesariamente vendrán los enfrentamientos públicos, y las cosas que ahora no quiere escuchar el ex mandatario tendrá que escucharlas exageradas y con mucho mayor difusión.
Manteniéndose encerrado siempre habrá la duda de si el ex presidente Fernández Reyna podría ser capaz de encabezar con éxito una campaña electoral contra el PRD y el PRSC.
Sobre todo tomando en consideración que el porcentaje para ganar los comicios presidenciales en el 2004 será reducido a no más del 45 por ciento.
No es verdad que el PRD y el PRSC se quedarán indiferentes ante el peligro que para sus propias aspiraciones representa el incremento de la popularidad del doctor Fernández Reyna y la intención de voto para el PLD.
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