Delincuencia globalizada
Los crímenes por encargo en Santiago

Por Tony Rodríguez
Una de las novedades que ha traído la globalización al país es la introducción de nuevas modalidades de la delincuencia y la criminalidad. Esta ciudad se ha visto afectada con la aparición del fenómeno de los crímenes por encargo.
La propia Policía Nacional ha revelado que los casos de la muerte del empresario y ayudante civil de la Presidencia de la República Modesto Díaz, y el atentado criminal contra el también empresario Tony Turbí fueron perpetrados por asesinos a sueldo.
Varios secuestros están registrados en los archivos policiales, y otros han pasado inadvertidos a los controles de las autoridades, afectando a familias adineradas. Otro fenómeno que está ocurriendo aquí, son los enfrentamientos entre bandas juveniles, lo que mantiene un saldo de decenas de muertos.
De una sociedad conservadora, Santiago ha pasado en los últimos años a ser la meca del desarrollo industrial y comercial regional, y a la vez la tea del consumismo, los vicios y la delincuencia.
Esto extraña a los ciudadanos de la era romántica que sobreviven con desdén a los cambios que experimenta esta sociedad.
La Procuraduría de la Corte de Apelación de Santiago mantiene una campaña de denuncias contra los tribunales penales y los juzgados de Instrucción por la lentitud de los procesos criminales bajo su responsabilidad. Solo en los juzgados de Instrucción hay más de seis mil expedientes pendientes de calificación, lo que da a entender la voluminosidad de casos criminales que se registran en esta urbe.
En relación a la muerte a tiros de Modesto Díaz, ocurrida el 4 de noviembre pasado, el informe de los investigadores policiales señala a Emilio de Jesús Díaz González y Juan Antonio Turbí Disla (Tony) como presuntos autores intelectuales, y a Expedito Hungría Collado y José Miguel Estévez como los ejecutores del crimen por encargo.
Modesto Díaz, propietario de los moteles El Arco y El Palmar, fue uno de los colaboradores de campaña del hoy presidente Hipólito Mejía. En gratitud al favor político, el mandatario designó a Díaz como ayudante civil de la Presidencia. Dos días antes de ser interceptado en su yipeta por dos hombres que lo perseguían a bordo de un motor, este había lanzado su proyecto como aspirante a la sindicatura por Santiago. Se comenta que Díaz, quien no tenía una reconocida militancia perredeísta hasta su acercamiento en la campaña presidencial del 2000, despertó celos en sectores ligados al gobierno.
El fiscal Jesús Méndez destacó a la prensa que Emilio de Jesús Díaz, socio de Tony Turbí en una empresa, admitió haber pagado para que se materializara la muerte del ayudante civil de la Presidencia. También indica, que los acusados de ser autores materiales del crimen, admitieron los hechos. El caso calificado criminal por la Fiscalía está ahora bajo la jurisdicción de Instrucción.
Como antecedente a este hecho, está el atentado criminal contra el empresario Juan Antonio Turbí el 6 de febrero pasado. En situación parecida, hombres a bordo de varios motores le dispararon hacia el interior de la yipeta que este conducía, siendo alcanzado por siete balas.
Modesto Díaz mantenía una disputa con su antiguo amigo Tony Turbí, por un alegado incumplimiento de pago del primero en la venta de los moteles Afrodita. Turbí, después de recuperarse de las heridas, se presentó a uno de los moteles de Díaz (El Arco), alegadamente a cobrar la deuda de 10 millones de pesos, pero al no estar presente su requerido, optó por golpear a dos empleados, amenazar y disparar al aire un arma de fuego. Por este hecho Turbí fue sometido a la Justicia, y puesto en libertad provisional bajo fianza.
La Policía en su informe, confirma que entre Díaz y Turbí existieron divergencias por asuntos de negocios, y que el nombrado Pablo Mata García al ser investigado en torno al atentando criminal perpetrado contra Turbí declaró que Díaz fue quien dio la orden para que lo mataran. En aquella ocasión, la Policía sometió a unas 15 personas, entre ellas Pablo Mata García y Simeón Antonio Matías (Tony Amor) acusadas del atentando contra Turbí y otros hechos criminales ocurridos en Tamboril y Rafey. Pese a la confesión que hizo uno de los prevenidos, la uniformada no optó por someter a Modesto Díaz.
En torno a la acusación que pesa en su contra, Tony Turbí consideró que sectores políticos tratan de hacerle daño. El propietario de tres estaciones gasolineras, cinco moteles, una tienda de venta de armas y una agencia de venta de vehículos, lanzó recientemente un comunicado a través de la prensa nacional, donde anunció su aspiración a la Presidencia de la República. Esta acción se produjo días después del asesinato de Modesto Díaz.
En los días sucesivos al atentando criminal contra Turbí en el mes de febrero, éste denunció que la transnacional Shell estaría detrás del intento de asesinarlo. Pero todo esto quedó desmontado, cuando él se presentó violentamente a reclamarle el dinero adeudado y a profesar amenazas contra Modesto Díaz.
El principal argumento de las autoridades policiales, para considerar sospechoso del crimen de Modesto Díaz a Tony Turbí fue precisamente,estas diferencias que traslucieron de manera violenta.
El jefe de la Policía Nacional, mayor general Pedro de Jesús Candelier, al referirse a las investigaciones de la muerte de Modesto Díaz, refirió a los periodistas que el móvil del crimen fue una disputa y que los propios periodistas sabían más que él de eso.
Turbí, un ex policía
Tony Turbí es un ex-policía que saltó a la fama como empresario al lanzar una campaña de venta de combustibles tres pesos por debajo de las demás estaciones. Emilio de Jesús Díaz González es su socio en los moteles Pegasus. Según la Policía, estos pagaron la suma de 420 mil pesos para matar a Modesto Díaz.
La población actual de esta provincia es de alrededor de un millón de habitantes. El acelerado crecimiento poblacional de los últimos años ha sido auspiciado por el auge de las zonas francas y otras industrias, y por el florecimiento del comercio.
La constancia con que suceden crímenes, secuestros y asaltos no solo preocupan a la población, sino también a los sectores productivos y a la Policía Nacional. En la lucha contra el crimen, la uniformada ha cegado la vida de decenas de personas, evidenciando una actitud de enfrentar con violencia la delincuencia.
El surgimiento de los denominados crímenes por encargo ha causado aquí temor en diversos sectores, por la diversidad de intereses económicos, políticos, profesionales que frecuentemente están en conflicto.