3 de Diciembre del 2001 • Edición número 1,231
 SECCIONES
 



Suscripciones
al teléfono

472-7694 de lunes a viernes de 9:00am a 6:00pm o al correo electrónico
Miguel Febles
Gobernabilidad a todo trance


La retórica política tiene hoy dÌa una marca de identificación inevitable; se la denomina gobernabilidad. El Presidente Hipólito Mejía la evita a todo trance, pero la forma en que aplica los recursos del poder es una muestra de que está al tanto de la realidad que ha propiciado la elaboración del concepto.

En la alocución que dirigió al país el día 2 de octubre pasado hizo "un llamado sincero a todos los dominicanos, sin importar sus inclinaciones políticas, para que dejemos de lado los combates en el frente político", y un poco más adelante, al referirse a los efectos del denominado paquetazo económico, señaló que si su aplicación hubiera sido postergada "hoy estuviéramos todos y en especial los sectores más pobres, pagando un alto costo social, político y económico, que el país ni su gente estarían en condiciones de soportar".

Esta realidad de la que el Presidente se muestra conocedor es la creciente toma de conciencia por parte de agrupamientos políticos, que son a la vez expresiones de sectores sociales, acerca de la imposibilidad que existe en la República Dominicana de hoy de gobernar sobre la base de la aplicación directa de la fuerza bruta, tanto por razones internas como externas. Gobernabilidad viene a ser, en consecuencia, la participación en una medida suficiente de representantes de las distintas fuerzas en las instancias en las que se toman decisiones y en las que se manejan recursos del erario en cantidad suficiente para atender las necesidades de líderes y seguidores.

La base amplia de la gobernabilidad hoy día, la representan los partidos Revolucionario Dominicano, Reformista Social Cristiano y de la Liberación Dominicana. El primero tiene el control del Poder Ejecutivo, desde donde demostró en días recientes cómo puede incidir en la base de sustentación de la justicia desde el Consejo Nacional de la Magistratura, tiene control de los ayuntamientos en una medida que no se había conocido hasta hoy en un ambiente de libre concurrencia en los últimos 28 años y su representación en el Congreso Nacional le resulta suficiente para decidir en el Senado y para escoger al aliado de su conveniencia en la Cámara de Diputados.

La otra fuerza política mayoritaria ha sido dejada fuera de la entente de gobierno y puesta a la defensiva. Esto ha sido posible por la escasa base social del PLD, la fortaleza del PRD y la conveniente actitud del PRSC de silvar y mirar hacia otro lado mientras se desarrolla el drama.
En el lapso 1978--86 no pudo ser aplicada esta política debido al equilibrio de las fuerzas y a que los desplazados tenían una base social que todavía hoy, a pesar de su dilución progresiva, es para tomar en cuenta. En el período 1986--90, en cambio, fue llevado adelante gracias a la división propiciada en el PRD, al poder real que tenía el PRSC en el gobierno y a la mala opinión que todavía prevalecía en el país acerca de la administración Jorge Blanco, especialmente debido a la forma en que fueron reprimidas las protestas de 1984 contra la política económica, represión que le causó un daño importante en su propia base de sustentación.

La gobernabilidad, en todo caso, fue llevada adelante sin mayores tropiezos




Otros
articulistas


Claudia Mejía Ricart
Cambios de último minuto entre
CARICOM y RD

Max Puig
Todavía estamos a tiempo

Guillermo Moreno
¡Cuánta Desvergüenza!l

Rafael Peralta Romero
El pobre Franklinl



VISITE LOS PERIÓDICOS
Hoy|El Nacional