3 de Diciembre del 2001 • Edición número 1,231
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Nubes de tempestad
Amenazan con cerrar nuevamente el escenario de las GL



Por Juan Mercado

Las preocupaciones en torno al futuro de las Grandes Ligas afloran nuevamente. El ambiente está tenso, aunque nadie admite estar preparado para revivir los amargos momentos que provocó la huelga protagonizada por dueños y jugadores en 1994. Y mucho menos después de disfrutar de las grandes emociones que produjo la pasada temporada, la cual incluyó una de las Series Mundiales más exitosas de la historia del evento mayoritario. Sin embargo, la situación existente denota que los días por venir serán muy tumultuosos. El panorama está muy agitado y el conflicto más costoso de la historia de un deporte profesional apenas está por comenzar. Los cables de las principales agencias noticiosas internacionales reportan que se ventila una situación más difícil que la del '94, ya que existen nuevos elementos de discrepancia.

Entre estos se incluyen la inminente contracción de las Ligas Mayores por la eliminación de dos franquicias, el creciente desbalance competitivo entre equipos ricos y pobres, situación esta última que afecta la distribución de los fondos, ya que produce una desigualdad entre los ingresos generados por los equipos de mercados grandes y pequeños. Esa última parte tiene a los dueños enfrentados a través de la Oficina del Comisionado y el pasado 6 de noviembre a través de su Comité Ejecutivo, anunciaron la eliminación de dos franquicias como única solución; hasta el momento no se sabe cuáles serán estas, pero se asegura que se escogerán entre Expos de Montreal, Tampa Bay, Mellizos de Minnesota y Marlins de Florida. El abogado de las Grandes Ligas, Frank Coonelly, anunció para el 15 de diciembre el sorteo que dejaría fuera a las dos franquicias y de acuerdo a informaciones emitidas por Bud Selig, los dueños se preparan para sacar dos más en el año 2002. Los propietarios de los equipos argumentan que es injusto que los Yanquis contribuyan al fondo de repartición con un aporte de 25 millones en esta temporada, procedentes de los ingresos entre $200 y $210 millones de dólares, más de cinco veces los ingresos que obtuvieron los Expos de Montreal en la campaña anterior.

Además, el conflicto laboral entre dueños y jugadores, estos últimos los que conforman el único sindicato millonario del mundo, se daba como un hecho luego de que el acuerdo de trabajo entre ellos expiró el pasado día primero y desde 1996, cuando se firmó el anterior no habían podido ponerse de acuerdo. Recientemente, ambos hicieron un pacto de caballeros, en el cual decidieron que por ese motivo no iban a entorpecer la campaña del 2002, como forma de no llevar más pena a Norteamérica, luego de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington. Luego de la contracción, los dueños buscan un nuevo pacto donde incluyan un sorteo con los jugadores de los equipos eliminados para balancear las fuerzas de sus equipos, mientras el sindicato exigirá que esos jugadores pasen a la agencia libre. Esos puntos disidentes se empezaron a tratar en la reunión trimestral que efectuaron los dueños de equipos en el mes de junio en Pittsburgh. Por la importancia que tienen esos temas se volverán a discutir en las tradicionales reuniones de invierno, a efectuarse el mes entrante.

Entre los protagonistas de este conflicto se encuentran Donald Fehr, presidente de la Asociación de Jugadores; Randy Levine, principal negociador de los equipos; Bud Selig, comisionado de béisbol, quienes fueron los personajes que decidieron el futuro del béisbol en el '94. Desde ya se vislumbra que ellos y sus acompañantes tendrán que emplearse bien a fondo y sacar provecho de los errores del pasado. Además, deberán tratar de derribar los obstáculos que intentan acabar con el béisbol mayoritario y definir el futuro inmediato de esa actividad. Aunque la situación tiene a todo el mundo preparado para lo peor.

Las intransigencias que se hacen mutuamente dueños y jugadores pueden desencadenar la peor huelga de la historia de las Grandes Ligas donde sólo habrá un perdedor: El Béisbol.

Los Propietarios
Los dueños de los equipos por su egoísmo y forma ambivalente de manejarse son señalados como los principales generadores de los conflictos. A modo de ejemplo, se recuerda que en medio del conflicto de 1994, Jerry Reinsdorf, presidente de los Medias Blancas, se atrevió a contratar al toletero Albert Belle por cinco años y US$55 millones de dólares. Esa firma fue acogida por los demás dueños como una provocación y primer paso a la inflación millonaria del béisbol mayoritario.

Inflación que siguió subiendo con el paso de los años hasta el punto de que el dominicano Alex Rodríguez consiguió de Tom Hicks y los Rancheros de Texas un contrato histórico de US$252 millones por diez años.

El presidente de la Asociación de Jugadores, Donald Fehr, mantiene la siguiente teoría: "El béisbol goza de una economía sana, donde hay nuevos estadios y los fanáticos han regresado para establecer nuevas marcas de asistencias".

Historia de las huelgas
La historia de las Grandes Ligas recoge que hasta la fecha se han realizado ocho paros por conflictos entre dueños y jugadores.

El más reciente y que muchos amantes del béisbol mantienen en memoria sucedió aquel 12 de agosto de 1994, cuando Donald Fehr, jefe del Sindicato de Jugadores, llamó a la huelga y mucho más el 14 de septiembre de ese año, cuando los dueños respondieron con la cancelación de la temporada completa, dejado por primera vez desde 1904 a los estadounidenses sin poder disfrutar de la post-temporada. Los dueños pretendían imponer un tope salarial similar al existente en el fútbol americano, eliminar el sistema de arbitraje salarial y reducir las garantías de la agencia libre. Y no fue hasta el 26 de marzo de 1995, cuando cinco jueces de una Junta Nacional de Relaciones Laborales votaron 3-2 a favor de los peloteros y obligaron a los dueños a cumplir con las cláusulas del acuerdo existente, vencido en 1993. La juez Sonia Sotomayor, de la corte de Manhattan, donde los dueños trasladaron el caso, dictó sentencia el 31 de marzo-un día antes de que se iniciara la temporada con reemplazos- en contra de los dueños por entender que éstos habían actuado de mala fe al autoimponer un nuevo acuerdo laboral, poniendo de esa forma fin a la huelga. La temporada de 1995 comenzó con un calendario recortado de 144 juegos en vez de los 162 habituales.

Por suerte para el béisbol, en 1998 los aficionados y el béisbol recuperaron el terreno perdido gracias a la exitosa lucha que libraron el dominicano Sammy Sosa, de los Cachorros de Chicago y el estadounidense Mark McGwire, de los Cardenales de San Luis, por la supremacía en el renglón de cuadrangulares. McGwire derribó la marca de 61 jonrones de Roger Maris, la cual se había mantenido vigente desde 1961. Ambos regresaron al evento mayoritario el brillo que había perdido. Los nubarrones de las disputas están en las palestras nuevamente y nadie sabe cuándo se detendrán.



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