3 de Diciembre del 2001 • Edición número 1,231
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El progreso del país lo empaña la deficiencia de energía eléctrica

Ciudadanos recurren a gastos extras para garantizarse el servicio



Por Angel Barriuso

Santo Domingo va en progreso, pero los signos de la modernidad quedan empañados por la mayor deficiencia del siglo XXI: la falta de energía eléctrica.

Esta capital está poblada por alrededor de 3.0 millones de personas, y mucho más de la mitad está sumida en la pobreza, según cifras del Banco Central. El salario mínimo es inferior a cuatro mil pesos mensuales.

Para el año 2000, de cada 100 hombres encuestados por el Banco Central, 70 participaban en el mercado laboral, mientras que de 100 mujeres, 41 estaban trabajando o trataron de insertarse en la actividad económica.

El gobierno sigue siendo el principal empleador, ocupando en estos momentos a más de 300 mil individuos. Las empresas de zonas francas emplean alrededor de 200 mil personas.

Las principales avenidas se llenan de competitivas plazas comerciales y en los sectores de clase media y de mayores ingresos se observa una creciente oferta comercial en modernos supermercados.

Sin embargo, los servicios públicos no compensan los esfuerzos individuales por alcanzar una mayor calidad de vida. Hay deficiencias en los suministros de agua y energía eléctrica, lo cual provoca que aquellas familias en mejores condiciones económicas adquieran estos bienes de fuentes alternas.

Durante el año 2000, la oferta total de energía creció en 5.4 por ciento, mientras la facturación se incrementaba en 11.4 por ciento. Un informe del Banco Central señala que "la facturación del consumo residencial aumentó en 26.5 por ciento, el comercial 28.9 por ciento y gobierno general 1.8 por ciento, en tanto que el sector industrial cayó en 3.4 por ciento”.

La cantidad de dinero que una familia dedicaba hace cuatro año al pago del servicio de energía ha aumentado, como lo reporta el Banco Central, y tal cosa ocurre en un contexto de apagones generalizados, de fallas sucesivas en el mantenimiento del servicio. Los apagones superan las cinco horas, en promedio.

Sin embargo, nadie esconde el potencial energético. Se está produciendo energía suficiente para satisfacer la demanda nacional. Hay capacidad instalada, dicen los técnicos oficiales. Excepto que, al mismo tiempo, afirman que en distintos barrios se opera con un déficit insoportable, citando que sólo en Los Alcarrizos se cobra 1.0 millón de pesos por una energía que le cuesta a las distribuidoras casi 20.0 millones.

La tanda de apagones es cuasi eterna, dejando a la población sin la esperanza de que alguna vez en su vida habrá suficiente energía. Esto ha provocado que las familias tengan que incurrir en doble gasto. Pagan el servicio de la energía y tienen que mantener equipos como inversores, plantas o la compra interminable de lámparas y velas.
En sectores de clase media se ha generalizado la compra de inversores, equipos que están en condiciones de mantener la energía por siete y hasta 10 horas sucesivas. El equipo más popular proporciona 800 wats, y cuesta al público RD$12,000.00, precio que incluye dos baterías y la instalación.

Este inversor de 800w mantiene encendidas las bombillas de una casa modesta, tres abanicos y tres televisores.

Otro inversor, también de gran demanda, proporciona 1,200w, y cuesta RD$15,000.00, con dos baterías; y RD$17,540 con cuatro baterías. Obviamente que los precios oscilarán según la empresa y el tipo de inversor, debido a que los modelos varían, en consecuencia la calidad es por igual, variable. Se ofrecen al contado y mediante financiamiento.

La demanda de estos equipos es aprovechada por ingenieros electromecánicos que también ofrecen el servicio a título individual, con inversores caseros, cuyo costo de instalación está por debajo de los RD$10,000.00, e incluye dos y tres baterías, según la potencia deseada.
Familiares con mayores recursos y residentes en viviendas grandes, equipadas con acondicionadores de aire optan por la compra de plantas eléctricas. “La gente con más capacidad de compra prefiere una planta cómoda de 6.5 kilos, de gasoil, que le costará 85 mil pesos incluyendo la instalación”, fue la opinión del empleado de una importante agencia de la avenida 27 de Febrero. Estas plantas alumbran la vivienda completa y suministran energía a todos los electrodomésticos, incluyendo la bomba de una cisterna.

Para apagones de 10 horas, mensualmente gastará RD$6,000 en la compra de gasoil, el mayor gasto. El cambio de aceite y de filtro es trimestral, según sea el uso que le hayan dado a este tipo de planta.

Las plantas de gasoil, para una vivienda, suelen costar entre 20 y 27 mil pesos, para equipos de 3 y 4 kilos, respectivamente. Gastará un promedio de RD$2,000 mensuales, también para apagones de 10 horas, y dará energía a bombillas, abanicos y otros tantos electrodomésticos.

La falta de energía eléctrica y la demanda de la población por obtener servicios alternos ha llevado a las empresas de bienes raíces a fabricar apartamentos y viviendas de dos niveles, con las instalaciones de cisternas, tinacos, telecable y ofrecen inversores. Otras empresas ofrecen bloques de apartamentos con una planta eléctrica capaz de dar energía al edificio y la cisterna.

Mientras la prensa diaria recoge en sus páginas titulares reveladores del comportamiento de la oferta, como aquel que dice que “a pesar de todo, el servicio eléctrico sigue malo y caro”.


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