Claudia Mejía Ricart
Creando políticas de desarrollo nacional
Encontrar el equilibrio entre un Estado que recién se reestructura y necesita urgentemente generar ingresos suficientes para combatir las grandes necesidades sociales de un país en desarrollo, un productor que fue, es y seguirá siendo la fuente de ingresos del Estado que a partir de su reestructuración debe ser la fuente de seguridad social y política, sirviendo como mediador del progreso de la nación y sus componentes, y un consumidor cada día más exigente y conocedor, que es la base de la economía de mercado hacia la cual somos impulsados, no es lo más fácil del manejo estatal, pero sin dudas llegar a este punto debe ser el objetivo de toda nación que busque desarrollarse.
Antes de llevarse a cabo las reformas estructurales estatales, las consecuencias habían sido conocidas, y a pesar de reconocer fallas importantes que perjudican a la corta y a la larga la economía dominicana, las reformas a favor del sector generador, que es el productor, aún no se llevan a cabo.
El desmonte de la Comisión Cambiaria, la devolución del ITBS a los productos exportados, la eliminación de los impuestos a las maquinarias, para igualar nuestros factores de productividad con aquellas economías con las que estamos obligados a competir, y lo relacionado con los costos de la energía eléctrica son temas que deben ser la próxima fase a ejecutarse a favor de las exportaciones dominicanas para con ello encaminar nuestra agenda de desarrollo.
En estos momentos la República Dominicana se encuentra inmersa en esa revolución de intereses que sufren las naciones una vez el Estado se convierte en regulador y deja de ser ya parte de la gran maquinaria industrial o productora. Los nuevos roles estatales ahora son o deberían ser más estrictos, pues sólo el buen funcionamiento de los aparatos generadores de empleos y divisas le podrá proporcionar al Estado los ingresos que éste requiere para poder ampliar los planes sociales a los que está destinado a servir.
El actual gobierno ha dado un paso fuerte y esencial para la transformación general de la captación de ingresos fiscales para el Estado, la cual entendemos es una prioridad de los gobernantes, pues les facilita la ejecución de sus programas de gobierno.
Asimismo, los cambios han obligado al sector productor a recordarle al Estado la importancia de su rol, y ya se van notando los resultados de los esfuerzos, los cuales ya a nivel de intercambio oral lucen en camino.
Es mucha la distancia que falta por recorrer para que se logre una buena política orientada hacia cubrir los nuevos mercados a ser suplidos, es mucho lo que se ha esperado para que se cree una nueva y eficaz política orientada a incentivar las exportaciones y son muchos los cambios que secundan los ya ejecutados para que el equilibrio se logre, pero quisiéramos pensar que esto está dentro de nuestra agenda interna inmediata.
La buena función de la economía nos atañe a todos y nos involucra a todos. Es una lástima que cuando se crean las teorías y recetas que nos son aplicadas en pos de la mejoría de nuestras economías, no se generen soluciones a los problemas creados de manera inmediata por estas mismas, y que la parte no teórica y social de los programas venga con un dejo de desierto.
La búsqueda de este equilibrio sería, sin dudas, un capitulo ideal en la senda del progreso productivo de la República Dominicana.
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