26 de Noviembre del 2001 • Edición número 1,230
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El tabaco
Muchos cosecheros del Cibao recuerdan con nostalgia los años de bonanza

Hasta principios de noviembre el cacao se estaba comprando al productor a 437 pesos el quintal, en las mejores condiciones, cuando producirlo está por encima de los 600 pesos



Por Angel Barriuso

Tamboril es un pequeño poblado entre San Víctor y Santiago de los Caballeros, y desemboca en Moca, siguiendo en dirección al Cibao Central. Allí abundó el dinero en los años 97 y 98, por obra y gracia del boom del tabaco y, confiesa Ernesto Polanco, sus habitantes vivían como turistas, con los bolsillos repletos de papeletas para gastarlas en diversiones. Ernesto es hoy un simple motoconchista, pero en los buenos tiempos fue un empleado de la Tabaquera del Cibao, la que fue cerrada.

Vivieron la bonanza del tabaco creídos de que estaban camino a la gloria, sin retroceso. En cualquier lugar sembraron tabaco, y tratándose de tierra tan fértil y negra no se han cruzado de brazos. Donde hubo tabaco ahora se ha sembrado plátanos, yuca y otros frutos, la vuelta al punto de origen.

Las calles centrales de la ciudad están asfaltadas y se advierte un dinámico desplazamiento de peatones y vehículos, debido a que, entre otros factores, es una ruta de transportistas a través de la cual se va a Moca o Salcedo.

Hay bellas casas de dos niveles, con un buen vehículo en la marquesina. Otras tantas viviendas están levantadas en madera, con un jardín frontal, en medio de un amplio terreno surcado, preparado para la siembra. Algunas fincas todavía están sembradas de tabaco.

EL BOOM
Tamboril es un municipio de cosecheros tradicionales de tabaco, que también quedaron entrampados en el boom, del cual parecen recuperarse.

Las cifras de la oficina en Villa González del Instituto del Tabaco dan cuentan de que hubo 30,481 cosecheros en esa época, hasta que -como en otros negocios- se cumplió el viejo dicho de que "la felicidad dura poco en la casa de un pobre". En Tamboril apenas queda un cubano fabricando tabaco, con un par de empleados.

Es un nuevo universo, la cara de una bonanza de espumas. La sobreoferta, al decir de los técnicos, saturó el mercado, y los precios cayeron tan de golpe como subieron.

En la cosecha del 1999-2000 hubo un registro de mil 215 cosecheros, y en el año que termina el próximo 31 de diciembre participan dos mil 300 cosecheros.

Cosecheros de tabaco negro

Cosechas Tareas Quintales Cosecheros
1995-1996 308,200 580,300 19,200
1996-1997 299,310 591,823 18,706
1997-1998 487,696 940,787 30,481
1998-1999 194,937 348,669 12,183
1999-2000 24,300 48,600 1,215
2000-2001 46,438 80,788 2,300
Fuente: Oficina del Instituto del Tabaco en Villa González, Santiago de los Caballeros

LAS VACAS FLACAS
La experiencia del 97 y del 98 obligó a un cambio de las reglas de juego. En estos momentos tabaqueros y exportadores contratan la mano de obra necesaria para garantizar la producción demandada.

Los propietarios de fincas reciben, en otra modalidad de contratación, financiamiento para sembrar la cantidad de tabaco necesaria, y con esta y otra forma evitan la participación masiva de cosecheros improvisados atraídos por los precios internacionales. Un control de la oferta en respuesta a la demanda.

El ingeniero Rafael Taveras, encargado de estadísticas del Instituto del Tabaco en Villa González, afirma que "ya no hay incentivo para sembrar, como ocurrió en los años del boom", y esto lo motivó la gran demanda del cigarro que, al parecer, fue la moda de naciones ricas y muy ricas.

"La gente creyó que se enriquecería de la noche a la mañana", agregó.

El sistema de comercialización interno está bien claro. El cosechero vende a un comprador local, quien se pone en manos del corredor, y éste a su vez en manos de un almacenista. Los almacenistas venden directamente a los exportadores y al fabricante local.

Pero en Villa González la situación es peor que en Tamboril. Estas tierras, en dirección a Navarrete, parecen abandonadas por las circunstancias. Las ranchetas levantadas para secar las hojas del tabaco están cubiertas de yerba mala y en algunas se ve crecer la chinola en forma silvestre. Las hojas frondosas, de brillante verdor, era el colorido de hace cinco o seis años, y de pronto… tierras presumiblemente baldías. Y pocas almas para contar la historia.

En la parte trasera del edificio que aloja al Instituto del Tabaco hay una vistosa finca, y sólo allí se nota la brega de cosecheros sembrando tabaco, otros fumigando y terceros, en otras parte de la finca, preparando un cuadro para volver a cosechar. Cada 45 días es tiempo hábil para la cosecha, todo depende de la calidad de la hoja y de la salud de la tierra.

El costo de producción del tabaco por tarea dependerá de la variedad. Pero el promedio, a nivel de finca, está entre 2,000 y 2,300 pesos por tarea, y se venderá dependiendo del valor del contrato y de la calidad de la hoja. En buenas condiciones, el cosechero tendrá beneficios de cuatro a cinco mil pesos por quintal, y en cada tarea de tierra produce dos quintales.

Exportaciones de tabaco negro (capa, tripa y capote)

Año Kilos Valor (US$
1990 9,204,000 12,300,000
1991 15,105,105 20,190,000
1992 12,924,000 19,700,000
1993 15,763,944 21,022,000
1994 8,417,339 15,403,731
1995 10,602,711 19,525,225
1996 16,136,506 33,237,650
1997 16,630,677 40,052,675
1998 10,616,631 41,400,336
1999 1,334,252 20,830,418
Fuente: Instituto del Tabaco

APORTES AL FISCO
La siembra de tabaco, cosecha, venta local y su exportación generan beneficios importantes. Impuestos Internos ha recibido importantes sumas.

En 1993 el Estado recibió de la comercialización del tabaco 11.5 millones de pesos, al año siguiente aumentó en 13.1 millones, y siguió aumentando a 15.8 millones en 1995, para alcanzar 17.2 millones de pesos en 1996 y un total de 22.6 millones de pesos en 1997. Así mismo, en 1998, Impuestos Internos cobró impuestos del tabaco por 25.3 millones y en 1999 un total de 28.6 millones de pesos. Quien tiene la tierra es quien determina el tipo de tabaco que sembrará, en combinación con quien le comprará la cosecha. Pero además de la tierra requerirá de una inversión mínima en ranchetas para secar las hojas, y cada 45 días podrá recoger las hojas, y es obvio que el primer paso es regar las semillas, mantener la tierra húmeda y fumigar las hojas para evitar las plagas. Como toda faena campesina, es un duro batallar para ganarle la guerra al clima. Quien exporta toca las puertas de España, Marruecos, Francia, Alemania, Holanda y el Norte de Africa y Estados Unidos. El 95 por ciento del producto manufacturado (cigarro) va a Estados Unidos. El país produce tabaco negro. El tabaco rubio y burley lo producen, en poca cantidad, empresas privadas, en especial la firma León Jimenes. Pero también se importa tabaco rubio y burley de Brasil, Argentina y Zimbawe.

Importaciones de tabaco Año 2000

Clase Compra en kls Valores (US$)
Burley 516,699 1,893,873
Oriental 157,337 622,407
Virginia 417,477 1,329,813
Capa 2,090,854 86,912,393
Tripa 1,281,323 16,498,199
Capote 341,611 3,865,589
Otros 209,680 366,766
Total 5,094,891 111,489,040
Fuente: Instituto del Tabaco


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