Rafael Peralta Romero
Servicio Militar Voluntario
En el país de las discusiones era normal que alguna voz se levantara para cuestionar la institucionalización del Servicio Militar Voluntario, anunciado hace un par de semanas por el secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, teniente general José Miguel Soto Jiménez. También era de esperarse, que por decidida mala intención de unos, y por disminuido entendimiento de otros, cambien la palabra voluntario por otra que significa lo contrario y que remite a un pasado con tufo de satrapía.
Cuenta con el beneplácito del Presidente de la República, Hipólito Mejía, la decisión de crear un programa de entrenamiento militar para jóvenes. En nada se parece al servicio militar por el que deben pasar todos los jóvenes en los Estados Unidos. Ni tiene que asociarse a aquella marcha con ridículos fusiles de palos predominante en la Era de Trujillo.
Las Fuerzas Armadas son una realidad insoslayable y pasará mucho tiempo para que en la República Dominicana pueda prescindirse de ellas. Con respecto a sus integrantes procede evocar la célebre frase usada por la Iglesia Católica al momento de signar la frente de sus feligreses en el Día de Ceniza: Memento, domine...
Recuerda, hombre, que polvo eres y en polvo te convertirás. Los guardias son en principio civiles y en civil se han de convertir. De modo que la fuente natural para suplir de personal a los institutos castrenses son las familias, los muchachos de todos los niveles sociales. Durante mucho tiempo los muchachos del campo han constituido la materia prima más común para intregrar las filas militares.
Las burlas y satirizaciones con los militares como tema son bastante abundantes y conocidas. La imagen predominante es la del guardia iletrado y tosco. Y los guardias sirven de pretexto para denominar situaciones, cosas y tendencias marcadas por el mal gusto. Así se habla de música de guardia, menta de guardia, comida de guardia .
El servicio militar no sólo es una obligación en los Estados Unidos, ocurre también en países de Europa. La profesionalización de los institutos castrenses en nuestro país no ha marchado de la forma más deseable. El secretario, Soto Jiménez, lo ha considerado arrítmico. No hace falta ser un especialista en la materia para compartir tal criterio.
El Servicio Militar Voluntario ha sido pensado y planificado conforme a un plan de esta categoría. Los muchachos de entre 16 y 25 años que recibirán entrenamiento serán los potenciales miembros de las FF AA. Y no tiene que ser secreta la intención de la cúpula militar en tal sentido.
Los beneficios inmediatos de este programa habrán de verse en la mejoría de la calidad de los futuros integrantes de las Fuerzas Armadas. Y de paso, la sociedad consigue disciplinar a algunos muchachos que tan requeridos de un reordenamiento de su vida andan. Disciplina es justamente uno de los elementos más urgentes para nuestra sociedad.
Las propias instituciones militares ganan también en lo que respecta al orden, pues mediante el programa de instrucción serán incorporados al servicio algunos jóvenes colados en las nóminas militares y que por la ascendencia de sus padres y relacionados no prestan gran servicio. Para obtener una botellita de éstas será indispensable pasar por el Servicio Militar Voluntario.
Pero no sólo eso, sino que algunos oficiales subalternos que lo están cogiendo suave, -jicotea dicen los guardias- deberán sacudirse para encargarse de los trabajos de preparar a los pichones de guardias. De hecho, para ingresar a las Fuerzas Armadas, por la vía que fuere, se requerirá constancia de haber servido como voluntario. Es la única obligatoriedad.
Muchas familias dominicanas han estado gritando de la indisciplina de algunos hijos. Que un muchacho no quiere estudiar, que se viste de loco, que se peina de cualquier modo y no encuentra el camino de trabajar. El Servicio Militar Voluntario significa una terapia ocupacional y al mismo tiempo pretende despertar sentimientos patrióticos y ética de servicio social.
A propósito de servicio, se tiene acordado que el entrenamiento militar les resulte a los alumnos de secundaria como equivalente del plan de acción social que debe cumplir cada estudiante para culminar su bachillerato. El teniente general Soto Jiménez señaló este detalle como un gol a favor de los reclutas.
Pero no se quedó ahí y mencionó también como goles que el muchacho recibirá paga durante los tres meses del entrenamiento, además de atención médica permanente y una identidad de las Fuerzas Armadas.
La sociedad dominicana debe recibir con buen talante el anuncio del Servicio Militar Voluntario, porque a fin de cuenta será la beneficiaria, si ello contribuye, como ha de contribuir, al mejoramiento de las Fuerzas Armadas y al afianzamiento de su rol en la democracia y en la paz. El esfuerzo del momento debe orientarse a preparar soldados para la paz. Muchas cosas tienen que cambiar aquí y las Fuerzas Armadas no son la excepción.
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