Claudia Mejía Ricart
Negociando con Venezuela, Canadá y Cuba
A medida que las estructuras económicas cambian, y la organización y reestructuración del Estado van variando, el concepto de interés nacional cambia a la vez que los protagonistas y va sufriendo mutaciones, que nos obligan a delinear la importante participación del sector productor dominicano en una gran parte de lo que es hoy día el interés nacional, sin que necesariamente se tenga que considerar que las decisiones que se toman en determinado momento van a favor de personajes particulares.
En estos días he recibido por la red un artículo autotitulado censurado, en el cual se acusa al Presidente de dar órdenes violatorias a los acuerdos firmados en el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica para favorecer a sus amigos.......
En conclusión, sale a la luz el tema referente al interés nacional versus el interés personal, el cual entendemos debe ser cada vez más analizado desde una óptica impersonal, y vista desde un orden estrictamente de números, empleos, impuestos, y todos aquellos factores que inciden en el desarrollo y crecimiento económico y humano de los dominicanos, independientemente de quienes sean los generadores o creadores de las estructuras de generación principal.
Anteriormente, cuando el Estado era dueño de grandes empresas productoras, el interés nacional se entendía como todo aquello que podría hacer crecer y enriquecer esas empresas y los capitales de éstas, pues eran debido a la estructura fiscal, junto a las aduanas, las grandes fuentes de financiamiento del Estado.
Hoy día, luego de la capitalización, la reestructuración y la reforma fiscal, los protagonistas del interés nacional somos todos, especialmente aquellas industrias que generan empleos, ingresos fiscales, divisas, y aquellas que colaboran con el mantenimiento de las diversas masas humanas, ya sea de manera formal o informal. Ese es el interés nacional, el beneficio de la comunidad dominicana, del bienestar social, político y económico de la nación, que es lo que nos permite crecer.
Contrario a esta idea, es aquella en la cual se entiende que el querer lograr una rectificación de un acuerdo que no beneficia a la República Dominicana, y entender que en vez de hacerse por el bien de la industria nacional, se hace para beneficiar intereses particulares.
La misma idea nos viene a la mente cuando en el mismo escrito se pone en entredicho la integridad de la nación dominicana por no iniciar de manera inmediata acuerdos que ya se han estipulado. ¿Por qué? Pues porque cuando se asumen compromisos, éstos tienen acuerdos marcos de los cuales regirse como lo tuvieron tanto el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y con la CARICOM, y en ambos casos las aspiraciones planteadas en innumerables artículos, que traen el interés nacional a colación, no han sido respetados.
En el caso de Centroamérica, originalmente el acuerdo marco establecía la creación de un tratado de libre comercio con Centroamérica; terminamos con tres acuerdos, donde sólo cuando aunamos el conjunto, el acuerdo podría ser beneficioso para las exportaciones dominicanas. En el caso de la CARICOM, se hicieron grandes concesiones y se solucionaron innumerables diferencias para poder materializar el acuerdo, para que ahora se pretenda que entre en vigor el acuerdo de un país en fondo. Así no fue que calculamos nuestros mejores intereses dominicanos, y no encontramos razón por la cual acceder a un cambio significativo, que sí cambiaríia los números de productos exportables para la RD.
Entonces, pues, el interés nacional es lo que más conviene a nuestro fisco y a nuestros productores, sin particularidades ni intereses específicos, por lo que no debemos ceder ante la idea de que entre en vigor un acuerdo que no sea el más conveniente y el firmado en busca del mejor interés nacional, para favorecer a ninguna otra nación antes que a la nuestra.
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